En la guerra de 1967, Israel ocupó la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán. Tras los Acuerdos de Oslo de 1993 entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, se transfirió a la Autoridad Palestina (AP) la responsabilidad civil sobre Gaza y varias partes de Cisjordania.
El período de estabilidad terminó con el inicio de la Intifada en 2000. Las tropas israelíes retomaron el control de algunas zonas justificándose en la imposibilidad de la Autoridad Palestina de aplicar sus obligaciones en materia de seguridad. En 2005, el Primer Ministro israelí y el Presidente elegido de la Autoridad Palestina acordaron el cese de la violencia. El gobierno israelí evacuó a la fuerza a los colonos judíos de los 21 asentamientos de Gaza y 4 asentamientos de Cisjordania. Las fuerzas de seguridad de la AP asumieron la seguridad de Gaza.
La construcción por parte de Israel de un muro de seguridad hizo que los palestinos presentaran un recurso contra el trazado del muro ante el Tribunal Supremo de Israel. El Tribunal Supremo dictaminó que el muro podía levantarse en virtud del derecho internacional y del derecho israelí, pero cuestionó si se estaba utilizando el trazado menos intrusivo. El Tribunal Internacional de Justicia declaró que el muro atenta contra el derecho internacional. El muro separa a 49.400 palestinos del resto de Cisjordania; les impide recoger la cosecha y apacentar el ganado. También impide a los palestinos ir a la escuela y acceder a otros servicios.
Los palestinos que viven entre el muro y la Línea Verde necesitan permisos de residencia anuales. La entrada y la salida se realiza a través de una única puerta. El toque de queda confina a los palestinos en sus casas en las zonas donde las fuerzas de defensa israelí (IDF) desarrollan operaciones militares. El cierre de las fronteras han aumentado el desempleo y la pobreza. En torno al 25% de los trabajadores palestinos dependen de sus trabajos en Israel y Jerusalén. La tasa de desempleo es del 28%.
Se siguen utilizando atentados suicida y misiles desde Gaza contra los israelíes. Tras la captura de varios soldados israelíes, las IDF volvieron a entrar en Gaza y destruyeron numerosos edificios. Muchos palestinos fueron detenidos, entre ellos varios miembros del gobierno de Hamas.
En 2005 se celebraron elecciones presidenciales en los Territorios Palestinos, y el presidente de la OLP fue elegido Presidente con el 62% de los votos. Las elecciones fueron libres y justas, según los observadores. En 2006 se celebraron las primeras elecciones al Consejo Legislativo palestino desde 1996. Los electores palestinos proporcionaron 74 escaños a Hamas, mientras que Fatah obtuvo 45.
La AP no tiene el control efectivo de sus fuerzas de seguridad, y las denuncias de tortura son generalizadas. Las fuerzas de seguridad israelíes también han sido acusadas de emplear fuerza excesiva, torturar y maltratar a los detenidos palestinos. La AP no ha establecido directrices formales para realizar los interrogatorio de un modo legal, y las condenas normalmente se basan en confesiones obtenidas a la fuerza.
Legalmente, todos los palestinos son iguales, sin que esté permitida la discriminación por razones de raza, género, color, religión, opinión política o discapacidad. Sin embargo, la discriminación es habitual en algunas de estas zonas.
La AP tomó medidas para impedir los ataques terroristas y prohibió la exhibición de armas en público, pero miembros armados de diferentes grupos hicieron caso omiso de las directivas. Las fuerzas de seguridad israelí destruyeron y precintaron las casas de los palestinos sospechosos de cometer actos terroristas sin orden judicial alguna.
Human Rights Watch denuncia que dentro de las IDF se ha promovido un clima de impunidad. En 2005, disparos de lasa IDF acabaron con la vida de una niña palestina de 10 años e hirieron a otra en una escuela de Rafah dirigida por la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA). Los palestinos son acusados de utilizar domicilios particulares y edificios públicos para lanzar ataques contra Israel. El personal de la UNRWA en Gaza y Cisjordania ha sido acosado y varios de sus miembros secuestrados por los palestinos.
La percepción pública de la AP es de una organización corrupta, sobre todo entre las fuerzas de seguridad. Se nombró un nuevo fiscal general para hacer frente a la corrupción y se anunciaron investigaciones, pero con el último cambio de gobierno no está claro si se llevarán a cabo.
La ley no garantiza la libertad de prensa, y un decreto de 1995 incluye mandamientos judiciales contra la publicación de cualquier material crítico con la AP o el Presidente. Oficialmente, la AP no restringe la libertad de expresión o de prensa, pero sí lo hacen los miembros de Fatah. Los periodistas señalan que existe una mayor libertad con el gobierno actual, pero se sigue practicando la autocensura por el temor a sufrir represalias por parte de los activistas armados. Se ordenó a los reporteros y fotógrafos que no cubrieran los enfrentamientos entre Fatah y Hamas en la Franja de Gaza después de las elecciones. El acceso a Internet no está limitado. Los toques de queda limitan la posibilidad de los periodistas palestinos de hacer su trabajo. Algunos medios extranjeros han acusado a las IDF de disparar contra ellos.
El Islam es la religión oficial y se recoge en los documentos de identidad; los asuntos jurídicos personales se resuelven en tribunales religiosos, tanto musulmanes como cristianos. La AP paga los salarios de los imanes. La tradición y la religión rechazan la homosexualidad, y los agentes de seguridad presuntamente persiguen y maltratan a los homosexuales.
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