Arabia Saudí es una monarquía gobernada por los descendientes varones del primer Rey. La monarquía es la institución central del gobierno, y no hay instituciones representantes elegidas. El Corán es la constitución del país, y el sistema judicial se basa en la ley de la shari'a. No hay partidos políticos reconocidos ni elecciones nacionales. Los miembros más importantes de la familia real eligen al Rey de entre los familiares. El Rey ejerce de Primer Ministro y designa al Heredero de la Corona para el cargo de Viceprimer Ministro. El Rey también nombra a los 20 miembros del Consejo de Ministros, o Gabinete, que le asesora en materia política y dirige el trabajo de los ministros.
El Consejo de Expertos Islámicos, otro órgano consultivo del Rey y el Gabinete, revisa que la legislación y las políticas públicas se ajusten a la shari'a. Las leyes son ratificadas por decreto real, y deben respetar la ley de la shari'a. En las elecciones de 2005, los ciudadanos varones no militares y mayores de 21 años eligieron a la mitad de los miembros de los consejos consultivos municipales. El Rey designó a la otra mitad.
Las mujeres no pueden votar ni presentarse a las elecciones. El Majlis al-Shura (Consejo Consultivo) tiene 150 miembros designados en 11 comités. Hay una mujer en el Majlis al-Shura. Los consejos de mujeres asesoran a los gobernadores locales sobre las cuestiones que afectan a la mujer. En el Gabinete no hay mujeres ni representantes de minorías religiosas. En el Majlis alShura hay 4 musulmanes chiitas. En respuesta a las demandas de reforma, el Rey ha creado el Centro de Diálogo Nacional. En una serie de reuniones, expertos y miembros de la sociedad civil han debatido la reforma política, la tolerancia religiosa y la función de la mujer y de la juventud.
Se han presentado al Rey varias recomendaciones para que las tenga en cuenta. El Rey designa a 12 jueces superiores previa recomendación del Consejo Judicial Supremo. El poder judicial es independiente según al ley, pero el Rey es el tribunal supremo de apelación.
La discriminación racial está prohibida pero existe. La minoría chiita sufre discriminación social, legal, económica y política. Los musulmanes chiitas aplican sus propias tradiciones legales en los casos relativos a cuestiones domésticas. El testimonio de un hombre equivale al de dos mujeres, y los jueces pueden desechar el testimonio de las personas que no respeten la doctrina hanbali del Islam suní, por lo que el testimonio de los chiitas no suele ser tenido en cuenta o tiene menos valor que el de los suníes.
La policía y la policía religiosa viola los derechos de privacidad. El correo se abre para determinar si el material es pornográfico o contiene material religioso islámico no suní. Mediante un sistema de informadores se informa de "ideas sediciosas, actividad contra el gobierno o conducta contraria al Islam". Los hombres que ocupan ciertos cargos en el gobierno no pueden casarse con extranjeras.
El gobierno no ha permitido que el Comité de la ONU contra la Tortura investigue las acusaciones de tortura. La policía religiosa intimida, acosa y detiene a las personas a las que acusa de cometer delitos de vicio, brujería o hechicería. Las violaciones de las normas de vestimenta y conducta son castigadas. Los funcionarios son acusados de maltratar a los presos y de obtener confesiones a la fuerza, golpeando a los detenidos y privándoles del sueño. Algunas de las formas de castigo corporal que establece la ley son la ejecución pública por decapitación, la amputación y la flagelación.
La falta de transparencia en la toma de decisiones contribuye a la percepción pública de la corrupción por parte de algunos miembros de la familia real.
La función de los medios presuntamente es "educar a las masas y promover la unidad nacional". La libertad de expresión y de prensa están restringidas, y los artículos que se consideran negativos hacia la familia real o el Islam son censurados, así como las publicaciones extranjeras. Los periodistas practican la autocensura. No obstante, los informes constatan la existencia de debates sobre cuestiones sociales, económicas y políticas que anteriormente eran consideradas tabú. La nueva Asociación de Periodistas Saudíes está abierta a hombres y mujeres, y los periodistas extranjeros pueden afiliarse sin derecho a voto. Las antenas parabólicas son habituales, y el acceso a Internet es generalizado a través de servidores controlados por el gobierno, aunque el acceso a algunas páginas web es bloqueado.
La mayoría de las formas de tráfico de personas están tipificadas como delito. Los extranjeros deben detener un documento de identidad como residentes que incluya la confesión religiosa. Los informes señalan que la policía religiosa presiona a los empleadores para que no renueven la tarjeta de identidad de los no musulmanes. Aparecen comentarios antisemitas en las publicaciones, pero parece que cada vez menos.
La actividad homosexual puede ser castigada con la pena de muerte o de flagelación. Se ha instado a los medios de comunicación a frenar la discriminación de las personas infectadas por el VIH/SIDA. Hay 3 centros de VIH que ofrecen servicios de diagnóstico. Según los informes, los extranjeros que tienen el VIH son discriminados en el tratamiento médico, y generalmente son deportados.
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