La ONU declaró que Somalia era un país sin gobierno entre 1992 y 2000. Tras la retirada de las fuerzas de la ONU en 1995, 3 regiones autónomas componían Somalia: el Gobierno Federal de Transición (TFG), la República de Somalilandia y el Estado de Puntland. Otras regiones se han segregado y reintegrado en una de estas 3 áreas a lo largo de los años. En 2002 se celebró la Conferencia para la Reconciliación Nacional en Somalia (SNRC), en la que 400 delegados de todos los clanes se reunieron para formar un nuevo gobierno. Somalilandia no participó. En 2003, la SNRC adoptó la Carta Federal de Transición (TFC), a la que rápidamente respondieron varias facciones, pero que finalmente fue aprobada en 2004. La Carta nunca se ha aplicado, pero se ha establecido una Asamblea Federal de Transición (TFA) de 275 miembros.
El anterior presidente de Puntland fue elegido Presidente Federal de Transición. Éste nombró al Primer Ministro y juntos eligieron el Gabinete, pero recibió un voto de no confianza por parte de la TFA. En 2005 la TFA aceptó un nuevo Gabinete de 89 personas basado en la representación proporcional permanente. 22 de los 275 escaños de la TFA están ocupados por mujeres. Hay 1 ministra y 4 viceministras. No se ha cumplido el requisito legal de reservar el 12% de los escaños del Parlamento a las mujeres. La TFA cuenta con 31 miembros de grupos étnicos minoritarios, y hay otros 4 en el Gabinete.
Los representantes de la República de Somalilandia no han reconocido los resultados de la SNRC, y Somalilandia tiene una constitución y un Parlamento bicameral con una representación proporcional de los clanes. También cuenta con instituciones operativas en la mayor parte de su territorio. En abril de 2003 se celebraron elecciones presidenciales en Somalilandia, en las que participaron 3 partidos políticos. El presidente en el poder fue reelegido. Hay 2 mujeres en la cámara baja del Parlamento de Somalilandia, y el cargo del Ministro de Asuntos Exteriores lo ocupa una mujer. El Parlamento y el Gabinete de Somalilandia no tienen representantes de grupos minoritarios. Hay 5 mujeres entre los 69 miembros del Consejo de Ancianos de Puntland.
La administración de Puntland prohibió todos los partidos políticos y las manifestaciones. Continúan los combates entre los clanes y dentro de ellos, y ningún grupo controla más de una fracción del territorio. En 2006, la Unión de las Cortes Islámicas (ICU), que actuaba como oposición a la TFA, cobró fuerza y reclamó el control de Mogadiscio al gobierno provisional. Las milicias de la ICU se hicieron con varios pueblos hasta la frontera de Somalia con Etiopía, controlando el movimiento de las milicias y los suministros. La TFA respondió trasladándose de la capital a Baidoa. El gobierno etíope envió entonces sus tropas a Somalia, derrotando a las milicias de la ICU y devolviendo el gobierno elegido a la capital. La ICU ha protagonizado desde entonces ataques esporádicos, y las tropas etíopes han vuelto a casa. La Unión Africana desea ayudar al gobierno a mantener el orden.
La justicia no se basa en el derecho codificado, y en la mayor parte del país no existen los sistemas judiciales. La ICU instauró tribunales de la Shari'a. Generalmente se usa una combinación de derecho tradicional y consuetudinario, la Shari'a y un antiguo Código Penal. Amnistía Internacional señala en su informe que no se cumplen las normas internacionales relativas a un juicio justo. La Carta que no se ha implementado establece el Islam como religión nacional, y Somalilandia y Puntland han establecido el Islam como religión oficial en sus regiones.
La mayoría de los ciudadanos sigue la escuela Shafi'i de derecho suní, la única interpretación islámica que permite Puntanland, donde las fuerzas de seguridad controlan estrechamente las actividades religiosas. Las escuelas religiosas y los lugares de culto deben obtener permiso para operar en Puntland y en Somaliland. Los musulmanes suníes constituyen la mayoría de la población, y los musulmanes no suníes son vistos con recelo.
La TFC no implementada prohíbe la discriminación por razones de género y origen nacional, pero la discriminación es un problema grave. La Constitución de Somalilandia prohíbe la discriminación por razones de género y origen nacional, pero esto tampoco se respeta en la práctica.
Los miembros de las fuerzas policiales deben su puesto a vínculos políticos, por lo que se espera que una fuerza ineficaz y corrupta mantenga el orden. Grupos paramilitares actúan para ayudar a los señores de la guerra. La TFC prohíbe la tortura, al igual que lo hace la Carta de Puntland, "salvo que lo dictamine un tribunal islámico de la Shari'a conforme al derecho islámico". Los informes mencionan torturas y brutalidad policial en Somalilandia, y las violaciones se han utilizado como arma de guerra. La corrupción es endémica.
Tanto la TFC como la Constitución de Somalilandia garantizan la libertad de expresión y de prensa, pero el acoso y las detenciones de periodistas son habituales en todas las partes del país. La Carta de Puntland permite la libertad de prensa "siempre que se respete la ley". Facciones políticas publican diarios breves y fotocopiados. Las emisiones de informativos extranjeros en somalí permite a los ciudadanos estar informados. La Red de Periodistas Somalíes informa de que señores de la guerra, milicias, clanes, tribunales islámicos y grupos empresariales armados suponen amenazas para la seguridad de los periodistas y que han aumentado las detenciones y los asesinatos de periodistas. En Somalilandia están prohibidas las cadenas privadas de radio y televisión, aunque el acceso a Internet no está restringido.
Somalia es un punto de origen y destino para mujeres y niños víctimas del tráfico de personas. Las organizaciones de derechos humanos indican que Puntland es un punto de entrada del tráfico de personas. El tráfico de personas en Somalia es endémico, según los informes. Los traficantes comercian con los niños para realizar trabajos forzados. Ha aumentado el tráfico de niños para trabajar fuera del país y enviar remesas a casa. Mujeres y niños somalíes son víctimas del tráfico de personas con fines de explotación sexual y trabajos forzados.
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