| Actualizado: 18 junio 2007 |
Introducción |
China controla rigurosamente la información sobre lo que denomina la Región Autónoma del Tíbet (RAT) y el acceso a la misma. Los tibetanos conforman el 94% de la población de la RAT. El informe de China sobre los derechos humanos en el Tíbel es muy escaso. La actividad budista de los tibetanos ha sido reprimida porque se considera políticamente afín al separatismo tibetano. La mayoría de los presos políticos tibetanos son monjes y monjas. Los informes denuncian graves abusos de los derechos humanos, como torturas, detenciones arbitrarias, vigilancia, detenciones sin juicio, represión y limitaciones a la libertad de circulación.
Los presos son castigados si se considera que son desleales al estado. En las prisiones se recurre a la reeducación a través de trabajos forzados, práctica que no está sujeta a revisión judicial. Muchos presos políticos en Lasha cumplen condena por contrarrevolución, a pesar de que este cargo fue eliminado del código penal en 1997; los actos de contrarrevolución son actualmente delitos en virtud de la ley china contra la subversión.
La entrada de extranjeros a la RAT está estrictamente controlada, a pesar de las promesas de que los turistas extranjeros podrían acceder sin restricción alguna. El desarrollo y las nuevas oportunidades económicas están atrayendo a migrantes procedentes de la población china trabajadora que se encuentra de paso, lo cual cambia el equilibrio étnico de la región. Las políticas de planificación familiar permiten a los grupos minoritarios tener más hijos que a los chinos han. Se anima a los tibetanos de las zonas rurales a limitar el número de hijos a 3.
La RAT es una de las regiones más pobres de China, y los tibetanos son uno de los grupos más pobres del país, con una malnutrición generalizada entre los niños. Los tibetanos son discriminados en el empleo y denuncian que los chinos han reciben un trato preferencial en las contrataciones.
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Derechos de educación
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Las autoridades limitan ahora la práctica tradicional de enviar a los niños a monasterios para que reciban una formación religiosa. Los monasterios no pueden aceptar a menores de 18 años, aunque algunos admiten a niños más pequeños y retrasan su registro hasta que cumplen 18 años. Son pocos los docentes en la RAT y en otras regiones de habla tibetana, porque muchos están en el exilio y los docentes de más edad no han sido sustituidos. Cada vez son menos los monjes que se forman como docentes. Por primera vez en 16 años, las autoridades han permitido realizar el Geshe Lharampa, el examen religioso de máxima categoría en el budismo tibetano.
Los docentes, en su mayoría monjes y monjas, reciben educación política periódicamente, y los que se niegan a participar en esos cursos son expulsados. Los varones tibetanos de entre 6 y 30 años emigran a India para estudiar en tibetano y poder acceder a una educación religiosa. El índice de analfabetismo entre los tibetanos, del 48%, es más de 5 veces superior a la media nacional china, que es del 9%. Muchos alumnos de zonas rurales y nómadas estudian solamente de 1 a 3 años.
Se ha elaborado un plan nacional de estudio de la lengua tibetana, y en muchas escuelas elementales se utiliza el tibetano como primera lengua de instrucción. Los alumnos también deben estudiar chino. En los institutos se suele usar el tibetano en las clases de lengua, literatura y cultura, y el resto de las clases se imparten en chino. Es necesario dominar el chino para acceder a los estudios de enseñanza superior. Las universidades que admiten a las minorías étnicas permiten estudiar sólo algunas asignaturas en tibetano.
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Educación de la primera infancia (EPI)
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No hay datos sobre ninguno de los niveles de educación en la RAT.
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Niños refugiados
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Los tibetanos son refugiados en muchos países, pero no hay información sobre los refugiados en el Tíbet.
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Minorías y poblaciones indígenas
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Los chinos consideran a los tibetanos una minoría étnica. También hay moinbas en el Tíbet. Según la prensa china, son los más pobres del Tíbet y ahora los niños moinbas pueden estudiar en los institutos para minorías étnicas de Lasha y Pekín.
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Libertad académica
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Las autoridades en las zonas tibetanas obligan a los profesores y alumnos de los centros de enseñanza superior a participar en clases de política. También limitan los cursos y los materiales para impedir que se desarrollen actividades religiosas, políticas y separatistas en el campus. Los alumnos de la Universidad del Tíbet no pueden realizar prácticas religiosas. El gobierno controla el plan de estudios, los textos y otros materiales del curso.
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Igualdad de género
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No existen restricciones formales a la participación de la mujer en el sistema político, y las mujeres ocupan muchos cargos públicos de categoría inferior. Las mujeres están escasamente representadas en los gobiernos de las provincias y las prefecturas. La prostitución es un problema cada vez mayor.
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Notas
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Los datos sobre el trabajo infantil y los sindicatos en el Tíbet no se proporcionan al margen de los de China en su conjunto.
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