Togo es una república presidencial en la que el Presidente ejerce de Jefe de Estado y jefe de gobierno. El gobierno ejerce el poder político, mientras que el legislativo se reparte entre gobierno y parlamento. Desde la independencia del país, el sistema político ha estado dominado por un partido político, Agrupación del Pueblo Togolés. La muerte del Presidente en 2005 puso fin a sus 38 años de mandato.
A diferencia de lo que establecía la Constitución, la Asamblea Nacional celebró una sesión extraordinaria y modificó la carta magna para poder elegir al hijo del difunto Presidente como nuevo presidente de la Asamblea, y que de este modo pudiera convertirse en Presidente del país. Durante la noche las fuerzas armadas lo instalaron en el cargo presidencial. El Tribunal Constitucional prestó juramento al nuevo mandatario, que juró respetar la ley. La presión nacional e internacional se volvió contra lo que los líderes de la Unión Africana denominaron un golpe militar. Surgieron enfrentamientos, y el Presidente acordó celebrar elecciones en abril de 2005. Dimitió para poder concurrir a las elecciones.
El vicepresidente de la Asamblea fue nombrado Presidente provisional hasta después de las elecciones, cuyos resultados devolvieron el cargo al hijo del último Presidente, con un 60% de votos. Los partidos de la oposición impugnaron el resultado por fraude; los observadores internacionales apreciaron grandes irregularidades; la Unión Europea suspendió las ayudas al país, pero la Unión Africana y los Estados Unidos declararon que las elecciones habían sido "razonablemente justas" y aceptaron el resultado.
El Presidente nombró a un líder de la oposición como Primer Ministro. Se han mantenido diálogos de reconciliación entre el gobierno y la oposición, cuyo resultado ha sido la firma de un acuerdo y la participación de los partidos de la oposición en un gobierno de transición. Hay 5 mujeres en una Asamblea Nacional de 81 miembros, y otras 4 mujeres entre los 30 ministros del Gabinete. Los miembros de los grupos étnicos del sur no están suficientemente representados en el gobierno.
Tras las elecciones, el ejército sofocó los enfrentamientos en varias ciudades. Los registros casa por casa se convirtieron en una campaña de violencia contra los defensores de la oposición. La ONU denunció en su informe ejecuciones sumarias. Amnistía Internacional afirma que docenas de personas fueron detenidas tras las elecciones. El gobierno y el estado están muy centralizados.
El poder judicial es independiente según la ley, pero está presuntamente controlado por el ejecutivo.
Está prohibido discriminar por motivos de raza, género, religión, discapacidad, lengua o estatus social, pero la ley no se hace cumplir.
La tortura es ilegal, pero los informes dejan constancia del uso de esta práctica. La impunidad es otro de los problemas. La corrupción también es un problema, y la percepción pública de la corrupción en el gobierno es generalizada.
El documento sobre la Estrategia para la Reducción de la Pobreza, elaborado por el gobierno, el Banco Mundial y el Programa para el Desarrollo de la ONU, mencionaba la corrupción y la falta de transparencia en la gestión de los fondos públicos en todo el gobierno.
Se garantiza la libertad de expresión y de prensa, pero los informes sostienen que la situación, ya de por sí complicada, ha empeorado. Los periodistas denuncian acoso e intimidación, lo que genera autocensura. No obstante, algunos medios critican al gobierno. El acceso a Internet no está limitado. El público no puede acceder a la información del gobierno.
El tráfico de niños es ilegal, pero no el de adultos. El país es punto de origen, tránsito y destino para las víctimas de los traficantes con fines de explotación laboral y sexual. Se ha comenzado a cooperar con los países vecinos para combatir el tráfico de personas. Se trafica más con niñas que con niños. Los niños son obligados a trabajar en servidumbre o esclavitud, y son trasladados desde el interior rural a Lomé para trabajar como empleados domésticos en el sector informal.
La OIT señala en su informe que las fuerzas de seguridad interceptaron 1.837 niños de entre 6 y 17 años que eran víctimas del tráfico de personas. Las personas infectadas por el VIH/SIDA son discriminadas en la sociedad.
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