La educación es la clave para una participación efectiva en la economía global del siglo XXI, y debería ayudar a forjar sociedades justas para con todos sus ciudadanos, en las que se respeten los valores universales de la democracia y los derechos humanos, y cuyo desarrollo sea igualitario y sostenible. La educación desempeña un papel crucial para promover la democracia y construir sociedades tolerantes, para tratar de lograr un mundo en el que todos podamos vivir en paz y armonía y donde se respete la diversidad.