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Photo by Markus Spiske on Unsplash
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Declaración conjunta de la sociedad civil sobre las aspiraciones en materia de educación sobre el clima

publicado 2021-06-03 actualizado 2021-06-14

La educación no se ha considerado una solución prioritaria a la crisis climática. Es el momento de hacer realidad el gran potencial de la educación.

Para alcanzar el objetivo cero neto de emisiones antes de 2050 debemos reducir cada diez años las emisiones a la mitad. Si bien el enfoque actual en la innovación tecnológica puede contribuir a una primera reducción de las emisiones, la segunda y la tercera requerirán un cambio de comportamiento importante por parte de una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas competente en materia de clima y activa en el plano cívico.

La educación también tiene un papel clave en la formación de la mano de obra para una nueva economía más ecológica. Si no avanzamos mucho más en el ámbito educativo, no habrá ninguna posibilidad de alcanzar el objetivo cero emisiones. Lo que enseñamos importa. La educación influye en los conocimientos, los valores y el comportamiento de todas las personas en nuestras sociedades y desarrolla las competencias de los/las dirigentes actuales y futuros/as.

Las investigaciones indican que los cambios individuales de comportamiento en materia de alimentación y residuos, agricultura, transporte y calefacción pueden reducir las emisiones de un 20% a un 37% (~390-730GT). Los primeros estudios también apuntan a que el aprendizaje de los/las estudiantes sobre la acción climática no solo influye en sus propias decisiones, sino también en las de sus familias y comunidades.

Los sistemas educativos deben dotar urgentemente a los/las jóvenes de los conocimientos, competencias y mentalidad necesarios para tomar medidas sobre el clima en el seno de sus familias y comunidades: el 85% de la juventud mundial cree que tiene la responsabilidad de luchar contra el cambio climático, pero más del 40% no sabe cómo ponerse a ello.

Nos comprometemos a impartir una educación sobre el clima obligatoria y evaluada, vinculada al compromiso cívico. Debería ser tan fundamental como enseñar a leer y escribir. Integraremos la educación sobre el clima a todos los niveles escolares y en todas las disciplinas, con la formación y el apoyo necesarios para el profesorado.

Más allá de la enseñanza directa de la educación sobre el clima, nos comprometemos paralelamente a dotar a los/las jóvenes, especialmente a quienes pertenecen a grupos vulnerables e históricamente marginados (son los/las que más pueden perder en la crisis climática), de las competencias y el apoyo necesarios para prosperar en un mundo más verde.

Estos esfuerzos reunidos darán lugar a la primera generación de ciudadanos y ciudadanas realmente competente en materia de clima y activa en el plano cívico, que estará en condiciones de tomar decisiones fundamentadas a escala ambiental sobre su modo de vida, su trabajo y su participación en las tareas gubernamentales, y de constituir la mano de obra competente en materia de clima, necesaria para construir una nueva economía del siglo XXI, más fuerte y más sostenible.

Firman

La Internacional de la Educación y más de 550 organizaciones de la sociedad civil que se han unido a la campaña mundial por la educación climática EARTHDAY.ORG.