Desde la OMC, entre bastidores

Durante la segunda jornada de la Conferencia Ministerial de la OMC en Ginebra, los ministros de Comercio trasladaron a sesiones de trabajo cerradas el debate sobre el futuro del sistema multilateral de comercio.

Hasta ahora, las conversaciones entre bastidores de las delegaciones se han centrado principalmente en el polémico capítulo de los aranceles agrícolas e industriales. En este contexto, los delegados de la IE, reunidos con representantes de la Unión Europea, manifestaron su preocupación por el impacto de la creciente liberalización de los servicios a la luz de la actual crisis económica. “Ante la peor recesión desde la Gran Depresión, la respuesta de los gobiernos ha sido de rerregulación de los mercados financieros, inversión en infraestructuras y empresas de servicios públicos, y ampliación de los servicios públicos, entre ellos la educación”, ha declarado David Robinson, consultor comercial de la IE. Aunque se necesita más trabajo, según indica, el consenso es que estas medidas han aminorado el impacto de la crisis y están ayudando a generar cierta estabilidad. “Muchas de estas medidas podrían ser incompatibles con el AGCS”, advirtió a los negociadores. “Visto esto, no cabe duda de que la UE y los otros países deberían proceder con cautela y pronosticar las repercusiones de los compromisos del AGCS en la reducción del espacio político de actuación en materia de economía y trabajo digno”. Los delegados de la UE, justo antes de la Conferencia Ministerial, mantuvieron una serie de reuniones bilaterales con los representantes nacionales para solicitar la confirmación de las intenciones manifestadas en la conferencia de compromiso con el AGCS celebrada el año pasado en relación con los sectores de servicios que estuvieran dispuestos a liberalizar. Es posible cumplir los compromisos, pero sin mejorar la oferta, incluida la oferta de servicios de educación. Así lo ha destacado la mayoría de los países. En la reunión mantenida entre los delegados de la IE y los representantes de EE UU se hizo evidente que, a pesar del compromiso oficial adquirido por el representante comercial de Estados Unidos con la conclusión de la Ronda de Doha en 2010, aún persistían diferencias de fondo. La delegación estadounidense insistió en que no había recibido nada concreto a cambio de presentar unas propuestas que consideraba sustanciales. Estas declaraciones desataron la indignación de muchas delegaciones. El Grupo de los 33 países en desarrollo, en un comunicado oficial, reprochó a Estados Unidos su falta de liderazgo en las conversaciones, atribuyendo la inestabilidad de la ronda a la incapacidad de compromiso del país norteamericano.

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