Sin la ayuda de Occidente, millones de niños sin escuela

La IE renueva su llamamiento para que el Impuesto a las Transacciones Financieras se destine a pagar los salarios del profesorado y el mantenimiento de las aulas.

El único organismo internacional de financiación de la educación, la Iniciativa Vía Rápida para la EPT (FTI, o Fast Track Initiative), tiene los fondos prácticamente agotados, amenazando con deshacerse los avances significativos realizados en los últimos años, según un nuevo informe de la Campaña Mundial por la Educación (CME), de la que es miembro fundador la IE.

El informe exige una acción contundente para salvar las escuelas amenazadas por las consecuencias de la crisis financiera mundial para los donantes occidentales.

Los representantes de la FTI se reúnen en Madrid esta semana para repartir la última dotación de los fondos, 80 millones de dólares americanos (USD) en total. Según indica la CME, esta cantidad no llega ni al 10% del importe (1.000 millones de USD) que solicitarán 20 de los países más pobres del mundo para mantener abiertas las escuelas el próximo año.

Y es que, sin la ayuda de Occidente, el pronóstico en muchos países pobres es de cierre de escuelas y despidos de docentes, privándose a millones de niños del acceso a la educación.

“Esta noticia confirma nuestros peores temores: que como no se tomen medidas contundentes en la reunión de donantes que se celebra esta semana en Madrid, millones de niños acudirán a la escuela para ver las puertas cerradas y el profesorado despedido. Los progresos realizados en la última década están a punto de deshacerse, lo que significa que los niños sin escolarizar no serán los 69 millones actuales, sino bastantes más”, ha declarado Kailash Satyarthi, presidente de la CME.

La CME ha citado el caso de Mozambique, que en la última década ha avanzado hacia el Objetivo de Desarrollo del Milenio consistente en la consecución de la educación primaria universal. Desde 2008, el país ha contratado a 20.000 docentes y construido 3.000 aulas, con el apoyo de los países donantes de la FTI. Así y todo, se echan en falta más docentes y más edificios.

La crisis alimentaria que provocó disturbios callejeros en Maputo en septiembre obligó al Gobierno de Mozambique a trasladar fondos del presupuesto de educación a ayuda alimentaria, con graves consecuencias para miles de profesores y cerca de 100.000 alumnos. El gobierno estaba a punto de reducir un 20% la dotación educativa y un 50% el programa de construcción de edificios escolares cuando recibió 56 millones de USD del Banco Mundial, en concepto de ayuda de rescate de última hora.

Satyarthi declara lo siguiente: “Acogemos con satisfacción la inversión del Banco Mundial; en cambio, no nos parece normal que el apoyo de emergencia a las escuelas de los países pobres se produzca como consecuencia de la retirada de las donaciones occidentales. Considerando que se ha invertido un billón de USD en rescatar a los bancos, ¿cuánto costará encontrar los 16.000 millones de USD anuales necesarios para preservar el futuro de los niños?”

La CME teme que estos problemas se extiendan por todo el continente africano. La escasez de fondos no permitirá atender plenamente la solicitud de 100 millones de USD presentada por Ruanda para poner en marcha la gratuidad de la enseñanza secundaria y mejorar la calidad de la docencia en todo el país. Las previsiones apuntan a que, con 900.000 y 750.000 niños sin escolarizar, respectivamente, Ghana y Kenia también presentarán solicitudes de ayuda.

La FTI recibirá otra solicitud en 2011, la de Haití. El país caribeño perdió 4.000 escuelas en el terremoto de este año y ocupa el tercer lugar en el ranking de países más nefastos para los escolares.

Según sostiene, además, la CME, las recientes acciones de lobby de alto nivel llevadas a cabo en las capitales de los países donantes se han frustrado. No ha sido posible recaudar fondos adicionales para atender las necesidades educativas de los países pobres. La CME ha pedido a los principales donantes, entre ellos Francia, Alemania, Japón, Países Bajos, Reino Unido y EE UU, que cumplan sus promesas.

La CME y la IE han venido apoyando la creación de un impuesto a las transacciones financieras, que permitiría recaudar cada año nada menos que 200.000 millones de USD; abogan por invertir los fondos recaudados en medidas de lucha contra la pobreza y la previsión de programas para escolarizar a millones de niños.

Susan Hopgood, presidenta de la IE, ha declarado: “La crisis financiera provocada por banqueros multimillonarios está perjudicando más a los pobres, dictándose recortes de la ayuda, con lo que ello supone para el derecho humano fundamental a la educación de millones de niños. Un impuesto sobre los bancos ayudará a resolver esta situación y devolverá los niños a las escuelas”.

La Campaña Mundial por la Educación es una coalición de 100 organizaciones ubicadas en un centenar de países, entre ellas la Internacional de la Educación, ActionAid, Oxfam y Save the Children.

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