Fallecimiento de un líder histórico

Motofumi Makieda, uno de los líderes que sentaron las bases para la creación de la Internacional de la Educación, falleció en Tokio el 4 de diciembre. Tenía 89 años.

Makieda se graduó en Educación durante la Segunda Guerra Mundial. Empezó a ejercer la docencia en secundaria inferior al final de la guerra, cuando fue creado el Japan Teachers' Union (JTU, Nikkyoso). Pasó a ocupar la Secretaría General de la organización en 1962.

Su primera experiencia internacional le llegaría en 1968, cuando participó en la consulta organizada por la Unesco, en París, a las entonces cuatro organizaciones internacionales de docentes, sobre la aplicación de la nueva Recomendación OIT/Unesco relativa a la situación del personal docente.

La consulta daría lugar al establecimiento del Comité de expertos sobre la aplicación de las Recomendaciones relativas al personal docente (CEART). Makieda asumió la Presidencia de JTU en 1971. También ocupó la Presidencia del General Council of Trade Unions (SOHYO) de 1976 a 1983. En 1978, fue elegido presidente de la Confederación Mundial de Organizaciones de Profesionales de la Enseñanza (CMOPE). Durante su mandato al frente de la CMOPE (1978-1982), JTU se incorporó al Secretariado Profesional Internacional de la Enseñanza (SPIE).

Esta decisión evidenció el compromiso de Makieda con la unidad sindical internacional de docentes. Fue uno de los primeros promotores y defensores de la cooperación entre las dos organizaciones que, una década más tarde, pasarían a constituir la Internacional de la Educación. En Japón, apoyó la cooperación entre SOHYO y la Japanese Confederation of Labour (DOMEI), que en 1989-1990 pasarían a formar la Japanese Trade Union Confederation (RENGO).

En un Japón donde los docentes tenían denegado ese derecho, Makieda lideró una huelga nacional, siendo encarcelado por su actuación. Se organizó una campaña internacional para su liberación. Paralelamente, la CMOPE y el SPIE elevaron el caso ante el Comité de Libertad Sindical de la OIT, el cual recomendó que las autoridades japonesas revisaran la legislación laboral aplicable a los funcionarios públicos. Makieda sentía un fuerte compromiso con la paz internacional.

De hecho, en los últimos años, relató cómo, a la luz de su propia experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, había apostado por la paz y la exactitud histórica de los libros de textos japoneses. En 1982, organizó un simposio internacional sobre educación para el desarme en la ciudad de Hiroshima: “Aviso a la Humanidad y prueba de la voluntad humana de supervivencia”, según escribió en aquella ocasión.

Su firme defensa de JTU, el derecho de huelga y la educación para la paz hizo que fuera objeto de amenazas de muerte y de un intento perpetrado en el mismo edificio de JTU. El gobierno acabó poniendo agentes para su protección personal. A pesar de mantenerse firme en unas posiciones impugnadas por las autoridades, siempre mantuvo el diálogo con el gobierno de turno.

Tras abandonar la Presidencia de JTU en 1983, Makieda continuó sus actividades en varias organizaciones, incluida la Asociación de Amistad Japón-China, que presidiría durante varios años. En 1986, estableció un centro de trabajadores cualificados, encargado de organizar la formación de trabajadores chinos en prácticas en Japón e intercambios de profesores de idiomas entre ambos países.

Makieda era un líder valiente, reflexivo y visionario, que supo ver más allá de las divisiones de la época que le tocó vivir para buscar caminos hacia la unidad y la comprensión. Con ello, inspiró a una nueva generación, tanto en Japón como en el resto del mundo.

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