Violencia sexual: contra la impunidad en la República Democrática del Congo

La IE se congratula de la condena y sentencia dictada por un tribunal militar de Congo Oriental contra oficiales de alto rango del ejército congolés por violaciones masivas.

Un alto mando del ejército, el Teniente Coronel Kibibi Mutwara, fue arrestado bajo la acusación de haber ordenado a sus hombres que violaran a más de una docena de mujeres durante un ataque a Fizi, una población de Kivu del Sur, ocurrido el pasado mes de enero. El arresto se produce tras la detención de otros 10 soldados por el mismo caso.

La IE espera que estas condenas supongan un avance importante en la lucha contra la impunidad y la violencia sexual en la zona oriental del país, donde la población civil sigue siendo objeto de saqueos, violaciones y otras formas de violencia en manos de las fuerzas de combate.

La violencia sexual se ha estado empleando en el Congo Oriental como un arma de guerra, no limitada simplemente al conflicto armado, sino con el objetivo de destruir sistemáticamente la posibilidad de rehabilitación social. Se ha producido en escuelas, hogares y lugares de trabajo de todo el país.

Las cifras muestran que en un tercio de las violaciones denunciadas en la República Democrática del Congo hay niños implicados, y el 13% de ellos son menores de 10 años.

Según UNICEF, muchas mujeres no reciben asistencia sanitaria tras ser atacadas. En el caso de algunas es por temor y vergüenza, pero otras no la reciben por no poder acceder a los centros sanitarios: estos se encuentran alejados de las áreas afectadas y no les resulta fácil acceder a vehículos o apenas hay transporte público.

Como parte de su campaña por la erradicación de la violencia contra las mujeres, la IE ya ha denunciado públicamente y condenado en muchas ocasiones la violencia sexual existente en la RDC.

La IE también ha insistido a las autoridades de los países inmersos en conflictos militares o de otra naturaleza que respeten el derecho a la educación y protejan a los centros educativos como santuarios seguros y zonas de paz para los niños, las niñas y sus profesores.

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