Sentido homenaje a la trayectoria de un destacado dirigente sindical de la educación sueca

La familia y amigos de Lars-Erik Klasson se reunieron en Leksand, Suecia, para rendir homenaje a este adalid de la educación pública y del sindicalismo en Suecia y en el resto del mundo.

El acto conmemorativo del 9 de febrero dio la oportunidad a quienes mejor conocían a Klasson de recordar a este hombre que tantas vidas tocó. Klason falleció el 31 de diciembre, tras una breve enfermedad, a la edad de 77 años.

Klasson fue conocido en Suecia por dedicar su vida a la educación. Después de terminar el doctorado en Ciencias Políticas, empezó a trabajar como profesor en la escuela primaria y secundaria, para pasar a asumir cargos de responsabilidad en el movimiento sindical docente. Fue uno de los artífices de la fusión de los dos sindicatos nacionales suecos para crear Lararforbundet.

Klasson fue también una personalidad fuera de las fronteras de Suecia. Su influencia internacional comenzó en 1986, al resultar elegido vicepresidente de la Confederación Mundial de Organizaciones de la Profesión Docente (WCOTP) y se consolidó por ser uno de los impulsores de la creación de la Internacional de la Educación (IE). A instancias suyas, el congreso constitucional de la IE se celebró en Estocolmo.

“Lars-Erik era, ante todo, un ciudadano del mundo lleno de pasión. En los años ochenta y noventa, movilizó a los sindicatos de la educación de todo el mundo para que se unieran para luchar contra el apartheid y ayudaran a nuestros colegas sudafricanos a crear su propia organización independiente y multirracial de docentes", afirmó Fred van Leeuwen, Secretario General de la IE, amigo de Klason desde hace casi 40 años. “Fue también uno de los primeros líderes sindicales de Europa Occidental que logró movilizar fondos públicos para programas de ayuda a los sindicatos de la educación del mundo en desarrollo", añadió.

Para van Leeuwen, la muerte de Klasson supuso un gran golpe, ya que preparaban celebrar juntos el 25º aniversario de la IE.

“Le damos las gracias por su legado, por lo que deja tras de sí, por habernos dado ejemplo a muchos, como sindicalista, como defensor enérgico de los valores democráticos y de la educación pública, y como amigos tan querido y generoso".

Klasson era también conocido como un consumado pianista de jazz. Le sobreviven su hija Elisabet, su esposo Björn e hijos Axel y Bastian, y su hija Katarina y sus hijos Mattias y Johanna.

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