Declaración para los ministerios de educación y trabajo del G20

Como representantes de los educadores del mundo, nos da gusto que el G20 haya incluido la educación como una prioridad y esperamos que este compromiso con la educación sea garantizado de cara a la próxima cumbre de Japón en 2019.

La función crucial de la educación y los docentes

Este compromiso es crucial, ya que la educación es fundamental para que todas las personas puedan desarrollar su potencial como seres humanos y ciudadanos activos, y es el medio para lograr un futuro sostenible con diversidad, paz y democracia. 

La cuarta revolución industrial y el mundo en constante evolución requerirán nuevas competencias, tanto para la vida como para el trabajo. La educación primaria y secundaria, así como la educación técnica y la formación profesional (ETFP), puede preparar a los jóvenes y adultos a resolver problemas, innovar, crear y adaptarse a nuevas realidades.

El compromiso del G20 con la educación de calidad requiere un compromiso con los docentes. La educación de calidad depende de la calidad de la enseñanza, impartida por un personal docente y de apoyo educativo competente, con respaldo y motivación. Para hacer florecer el poder de la educación y el potencial de las personas, el G20 debe invertir en un personal docente, una enseñanza y un aprendizaje de calidad.

La necesidad urgente de docentes

El Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2017/18 de la UNESCO estima que se necesitarán 69 millones de nuevos docentes en todo el mundo de aquí a 2030 para cumplir los objetivos universales en materia de educación primaria y secundaria.

Es esencial y urgente invertir de una manera seria y constante en la profesión docente para que la comunidad internacional pueda cumplir el objetivo de que todos los/las niños/as y jóvenes estén escolarizados y disfruten del aprendizaje de aquí a 2030 (Objetivo de Desarrollo Sostenible-ODS 4). En muchos países del G20 el envejecimiento de la fuerza laboral docente y las bajas debido a su jubilación son también un serio desafío puesto que llevan a una escasez de docentes.

El G20 debe invertir en la educación y los docentes, así como en la formación docente, el desarrollo profesional y unas condiciones de trabajo que resulten atractivas. El compromiso de mejorar la calidad, el atractivo y el prestigio de la profesión docente es clave para atraer a una nueva generación de educadores motivados.

El G20 también debe comprometerse en fortalecer los mecanismos de diálogo social y aplicar las disposiciones de la Recomendación de la OIT/UNESCO relativa a la situación del personal docente (1966) y la Recomendación de la UNESCO relativa a la condición del personal docente de la enseñanza superior (1997).

Por último, en calidad de representantes de una profesión que se dedica a los/las niños/as y a los jóvenes y de una organización comprometida con los derechos humanos, creemos que la educación de calidad debe ser equitativa y accesible para todos/as, y que debe prestar una atención particular al aprendizaje de calidad de las personas marginadas y vulnerables.

Debemos garantizar que todo el mundo tenga acceso a una educación preescolar, primaria, secundaria y terciaria gratuita y de calidad que contribuyan al desarrollo integral de las personas y las prepare plenamente para participar en la sociedad como ciudadanos activos y globales.

Medidas clave para mejorar la calidad y el prestigio de los docentes

Aumentar la oferta de docentes cualificados:

Ampliar las oportunidades de formación docente inicial, la formación continua y el desarrollo profesional. Esto debería ir acompañado de medidas destinadas a hacer de la enseñanza una profesión de primera elección para los jóvenes. Mejorar la remuneración, las condiciones de empleo, las condiciones de trabajo y la situación profesional de los docentes ayudará a mejorar la imagen pública y hará más atractiva esta profesión.

Motivar y apoyar a los docentes:

Los gobiernos nacionales deben empoderar y apoyar a los docentes para que se desarrollen, proporcionando unos niveles apropiados de autonomía y responsabilidad. Esto implica perspectivas de carrera y un marco de apoyo que disponga de unos mecanismos de responsabilidad y evaluación elaborados en colaboración con los docentes y sus organizaciones.

Contratar y retener a los docentes de calidad:

Dada la persistente escasez de docentes, especialmente en los países en desarrollo, y el envejecimiento de la población de los educadores en muchos países de dentro y fuera de la OCDE, el G-20 debería dar prioridad a la formación, la contratación y la retención de un cuerpo docente adecuado que sea más diverso y representativo, especialmente de las comunidades desfavorecidas.

Invertir en la educación y los docentes:

Una educación pública, gratuita, inclusiva y de calidad para todos y todas solo puede lograrse si se invierten los recursos nacionales necesarios en la educación y en los docentes, unido a una financiación y un apoyo apropiado y constante, especialmente para los países de ingresos bajos y medio-bajos.En consonancia con los criterios internacionales relativos al nivel mínimo de financiación, los gobiernos deberían asignar al menos el 6% del PIB o el 20% del presupuesto nacional a la educación.

Los países del G20 tambiéndeberían pagar su parte justa de la ayuda al desarrollo y apoyar a los países en desarrollo a cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 relativo a la calidad de la educación y otros ODS y metas educativas relevantes.

Desarrollar/fortalecer los estándares profesionales de la enseñanza:

El fortalecimiento de los estándares profesionales de la enseñanza y el profesionalismo de los docentes puede ayudar a subir el nivel de la calidad yla eficacia de los docentes. Estos estándares deben desarrollarse con la plena participación de los educadores y sus sindicatos.

Fortalecer el desarrollo profesional continuo:

Todos los docentes y educadores, incluidos los dirigentes de los centros escolares y el personal de apoyo educativo, deberían recibir un desarrollo profesional continuo gratuito y de calidad, financiado por el gobierno, que sea pertinente a sus necesidades de desarrollo profesional. Los gobiernos también deberían crear oportunidades de colaboración entre los docentes y los dirigentes de los centros escolares, ya que esto tiene un impacto positivo sobre la motivación de los docentes, la calidad de la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes.

Establecer/fortalecer los mecanismos de diálogo social y político:

En consonancia con los tratados internacionales de derechos humanos, las normas internacionales del trabajo y el Marco de Acción Educación 2030, los gobiernos y las autoridades responsables de la educación del G20 deberían establecer/fortalecer los mecanismos para mantener un diálogo social y político institucionalizado con los docentes, el personal de apoyo educativo y las organizaciones gremiales que les representan, con el fin de garantizar su plena participación en el desarrollo, la aplicación, la supervisión y la evaluación de la política educativa.

La educación debe ser prioridad

En calidad de voz de la profesión docente en todo el mundo, la Internacional de la Educación insta al G20 a seguir dando prioridad a la educación y a comprometerse a invertir seriamente en los docentes que hacen que la educación inclusiva y de calidad sea una realidad cada día.

Comparte esta página