Reino Unido: echar la culpa a docentes y otros trabajadores no acabará con los crímenes violentos

Al hilo de la cumbre de Downing Street sobre el crimen violento, la Asociación Nacional de Directoras de Centros Escolares (NASUWT) ha confirmado que los crímenes violentos en los que participan jóvenes es una cuestión compleja que no se resolverá presionando o exigiendo aún más a los docentes.

Gestión del comportamiento de los alumnos  

 

“Todos los profesionales que trabajan con niños y jóvenes son muy conscientes de la responsabilidad de velar por su salud y bienestar”, insistió Chris Keates, Secretaria General de la NASUWT.  

 

“Evidentemente, hay que tomarse muy en serio los crímenes violentos en los que participan jóvenes, y estudiar las estrategias que correspondan. Sin embargo, se trata de una cuestión compleja que no se resolverá presionando o exigiendo aún más a docentes, directores u otros profesionales”, aclaró.  

 

Además, “es preocupante que esté surgiendo un discurso según el cual las escuelas que expulsan a alumnos podrían ser parte del problema, ya que las expulsiones empujarían a los alumnos a entrar en bandas y participar en altercados con arma blanca”. Keates añadió que “las escuelas expulsan a los alumnos como último recurso, y es conveniente recordar que a menudo esto ocurre porque los jóvenes han traído armas al centro o ejercido la violencia contra el personal u otros alumnos”. 

 

Insistió en que “los docentes realizan una labor encomiable día a día gestionando el comportamiento de los alumnos y manteniendo una buena disciplina. Sin embargo, esto resulta cada vez más difícil, puesto que los salvajes recortes del Gobierno sobre la financiación de las autoridades locales han provocado una drástica reducción o desaparición total del apoyo de especialistas externos, incluyendo a los centros de remisión que les habían servido de apoyo en el pasado”. 

 

“Además, en muchas áreas se ha incrementado la presión sobre las escuelas por aceptar a alumnos con graves problemas conductuales, que deberían acudir a centros especializados”, concluyó. 

 

Docentes y alumnos tienen derecho a enseñar y aprender en entornos seguros  

 

Keates continuó enfatizando que “los docentes tienen derecho a enseñar y los alumnos tienen derecho a aprender en entornos libres de violencia e interrupciones. Si para ello es preciso proceder a una expulsión, las escuelas deben sentirse libres para ejercer este derecho. Garantizar unos servicios adecuados para los alumnos expulsados es responsabilidad del Gobierno”. 

 

“Si en la cumbre de hoy nos propusiéramos estudiar los motivos de la violencia en que participan los jóvenes, habría que poner sobre la mesa el papel de las políticas sociales, económicas y educativas del Gobierno”, sentenció. 

 

Terminó haciendo hincapié en el hecho de que “amenazar a trabajadores, como docentes –que de por sí realizan un trabajo difícil y exigente–, con que se les responsabilizará de no haber visto indicios de crímenes violentos es una respuesta inaceptable, y terminará por ser una de las miles de razones que empujan a los maestros a dejar su profesión o desalientan a posibles nuevos candidatos”.