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Docentes de todo el mundo condenan a Donald Trump por sus ataques racistas contra varias congresistas de los Estados Unidos

En el 8.º Congreso Mundial de la Internacional de la Educación, sindicatos que representan a 32 millones de educadores provenientes de más de 170 países expresan su solidaridad con las representantes a las que se les instó a “volver”

El pasado jueves, la Internacional de la Educación, el organismo mundial que representa a los docentes del mundo, votó unánimemente a favor de condenar los ataques racistas del Presidente de los EE.UU., Donald Trump, contra cuatro mujeres miembros del Congreso de los EE.UU., y prometió apoyar a los sindicatos estadounidenses en su lucha para que obtenga una derrota en 2020. 

 

La resolución urgente, que presentaron la American Federation of Teachers y la National Education Association ante el 8.º Congreso Mundial de la IE, apuntó hacia la retórica peligrosa y destructiva que el presidente de los EE.UU. dirigió a cuatro mujeres no blancas miembros del Congreso recién elegidas: Alexandria Ocasio-Cortez (distrito de N.Y.), Ilhan Omar (distrito de Minn.), Ayanna Pressley (distrito de Mass.) y Rashida Tlaib (distrito de Mich.). 

 

Al instar a las representantes a “volver al lugar de donde vinieron”, el presidente, una vez más, empleó tropos racistas, xenófobos y sexistas para tratar de denigrar y dividir a la ciudadanía estadounidense entre sí. 

 

Más de 1400 delegados decidieron mediante votación a mano alzada que los ataques representaban un peligroso punto de inflexión que socava la democracia y el pluralismo, y que se debe hacer frente a ellos. Los educadores se encuentran en la primera línea de la defensa de la democracia, al promover los derechos y las libertades de los estudiantes en las aulas y los centros docentes, y a menudo tienen que ocuparse de primera mano de los efectos colaterales producto de la división provocada por Trump. 

 

Al instarles a las congresistas a “volver”, Trump consagró su condición de peligro claro y presente para los ideales de la democracia y los derechos humanos universales sobre los que se basa la IE. 

 

En la resolución —presentada por la Presidenta de la AFT, Randi Weingarten, y secundada por la Presidenta de la NEA, Lily Eskelsen García— se menciona que los exabruptos de Trump servían para alentar a otros líderes, que propagan los prejuicios y el odio para librar guerras entre sus propios pueblos y promover, como Trump, una política de ambición que aumente el nepotismo y la corrupción en detrimento del bien común. 

 

Weingarten, de la AFT, declaró: “Donald Trump envía tuits racistas y suelta insultos nauseabundos sin pensárselo dos veces. Al hacerlo, no solo desgarra la estructura de la democracia estadounidense, sino que también fomenta y legitima una crueldad que se escucha en todo el mundo. Las diatribas de Trump ofrecen auxilio a dictadores de todos los lugares, y los educadores del mundo son los que tienen que reparar los daños. 

 

“Con su último ataque a las congresistas de color de los EE.UU., el futuro mismo de la democracia está en juego. Por ese motivo, los sindicatos, en representación de 32 millones de educadores, se adelantaron para condenarlo antes de que su virulencia manche aún más a la comunidad internacional. Los actos y las declaraciones del Presidente Trump se contraponen a nuestros valores compartidos de decencia, democracia y derechos humanos y civiles. Y, hoy, los docentes del mundo le hacen saber que no nos quedaremos de brazos cruzados mientras se destruye nuestra humanidad común”. 

 

Los delegados decidieron formalmente apoyar la labor de las afiliadas de la IE en EE.UU. a fin de garantizar la derrota del presidente en 2020 como una victoria para la democracia y un golpe contra el autoritarismo en todo el mundo. Urgieron a sustituirlo por un presidente a favor de la educación pública que crea en la decencia, la democracia y los derechos humanos y civiles. 

 

Eskelsen García, de la NEA, afirmó: “La democracia estadounidense se basa en la noción de e pluribus unum, ‘de muchos, uno’. Los fundadores de nuestra nación sentían esto con tal convicción que lo convirtieron en el lema original de nuestro país. Así pues, los tuits de Donald Trump dirigidos a las congresistas de color no solo son racistas e inadecuados, sino que también son un ataque contra uno de los principios fundamentales de nuestra democracia. Las palabras de Trump se hacen eco del lenguaje que déspotas y dictadores han empleado para culpar y oprimir en todo el mundo a lo largo de la historia. Ese es el motivo por el que, hoy, los educadores de todo el mundo se mantienen unidos para condenar a Trump. Y junto con nuestros aliados, redoblaremos nuestros esfuerzos para sustituirle en 2020 por alguien que luche a favor de nuestros ideales democráticos y nuestras escuelas públicas, un dirigente del que se enorgullezcan estudiantes y educadores”. 

 

Los delegados instaron además a que los EE.UU. vuelvan a formar parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y utilicen su posición para detener a los regímenes opresores, en lugar de darles más licencia.   

 

El Secretario General de la IE, David Edwards, señaló: “No podemos permanecer cruzados de brazos y ver cómo se echa abajo la democracia con cada tuit divisivo. El Congreso de la Internacional de la Educación dejó patente que los educadores de todo el mundo no solo conocen la amenaza que Trump y su retórica suponen para la democracia, sino que también estamos preparados para actuar y apoyar a nuestros compañeros estadounidenses en su lucha contra el autoritarismo, el racismo, el sexismo y todo tipo de prejuicios. Tomamos la iniciativa a fin de garantizar que el mundo no retrocede hacia la división y la intolerancia, sino que avanza hacia el respeto y la equidad para todos”.