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Reino Unido: un sindicato acoge con satisfacción la decisión de respaldar el criterio profesional del personal docente en relación a las notas

El Educational Institute of Scotland (EIS) ha acogido con satisfacción el apoyo a las decisiones profesionales del profesorado manifestado por el viceprimer ministro ante el Parlamento escocés en su declaración sobre los resultados de la autoridad escocesa responsable de las calificaciones (Scottish Qualifications Authority - SQA, por sus siglas en inglés). La SQA es el organismo público ejecutivo no ministerial del Gobierno escocés responsable de acreditar la concesión de títulos educativos.

Respecto del anuncio hecho el 11 de agosto, el secretario general del EIS, Larry Flanagan, declaró que: “Durante el confinamiento, el personal educativo fue sumamente diligente a la hora de tomar decisiones profesionales relativas a las estimaciones que deben realizar sobre cada alumno y alumna, basadas en una serie de datos, e incluso hizo un esfuerzo adicional para cumplir con la solicitud de la SQA de subdividir los criterios y clasificar el rendimiento del alumnado, a pesar de las dudas en cuanto a su necesidad”.
 
Según señaló Flanagan, el EIS advirtió ulteriormente de que la anulación de estas estimaciones mediante modelos estadísticos por parte de la SQA provocaría protestas, que es “exactamente lo que ocurrió”.
 
Además, explicó que su sindicato instó a la SQA a entablar un diálogo profesional con los centros donde las anomalías eran evidentes. Sin embargo, la SQA no accedió a ello y prefirió centrarse en desempeñar el papel que percibe como propio, el de guardián de las normas. 
 
La reputación empañada de la SQA entre el profesorado 
 
Según el dirigente del EIS, la reputación de la SQA entre los docentes y las docentes “se ha visto sin duda empañada por la función que ha desempeñado en estas cuestiones”.
 
Asimismo, hizo hincapié en que “la SQA debería rendir cuentas en menor medida al Gobierno escocés y en mayor medida al profesorado, los padres y madres y el alumnado. Debe ser menos arrogante y escuchar más al personal docente y sus representantes”.
 
Tomar medidas para que no se repita este fiasco
 
Flanagan también añadió que: "Es posible que se haya resuelto el problema inmediato, pero la cuestión que debemos plantearnos es mucho más importante: el motivo por el que nuestro sistema actual de evaluación basado en exámenes de alto impacto falla sistemáticamente a los niños y las niñas aplicando cupos teóricos establecidos para otorgar A, B y C, lo cual afecta inevitablemente a la mayor parte de los alumnos y alumnas que están a punto de obtener aprobados, la mayoría de ellos probablemente de entornos desfavorecidos. Es un problema que debe abordarse urgentemente a través de la revisión anunciada”.
 
Flanagan concluyó haciendo hincapié en que “la planificación actual del programa de exámenes del año que viene, como si no hubiera ocurrido nada, es lamentablemente complaciente. La juventud y el profesorado de Escocia no merecen sufrir de nuevo el mismo fiasco”.