Durban 2011: necesidad urgente de un crecimiento verde

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático congregó a gobiernos de todo el mundo, organizaciones internacionales y sociedad civil en Durban, Sudáfrica, del 28 de noviembre-11 de diciembre para un acuerdo internacional en pro de la reducción de emisiones.

 

El tema prioritario ha sido el futuro del Protocolo de Kioto, el único tratado mundial legal sobre cambio climático, que compromete a 37 países industrializados, incluída Europa, a reducir la contaminación que causa el calentamiento global durante el quinquenio 2008-2012.

Sin embargo, desde que se negoció el tratado en 1997, las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado más de una cuarta parte, principalmente en los países en desarrollo, que ahora son responsables del 58% del total.

Las conversaciones de la ONU sobre el clima reavivaron la controversia entre aquellas naciones que piden medidas rápidas para evitar el impacto del cambio climático y aquéllas que presionan para retrasar las negociaciones.

Mientras que África insistía en prorrogar la vigencia del Protocolo de Kioto, Japón, Rusia y Canadá, todos ellos países firmantes del tratado original, afirmaron que no volverían a  a suscribir el acuerdo a menos que los grandes contaminadores, incluídos EE.UU. y China, se adhieran.

Por su parte, EE.UU. solicitó un compromiso por parte de los países emergentes, como la India y China, para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero como prerrequisito de cualquier acuerdo. Pero China se negaba a aceptar cualquier obligación internacional vinculante en este ámbito.

En este contexto, la Unión Europea propuso la adopción de una hoja de ruta para un nuevo acuerdo sobre el cambio climático que incluya a todas las naciones antes del 2020. La Alianza de los pequeños Estados Insulares junto con el bloque de los Países Menos Adelantados también apoyó la propuesta de la UE.

Finalmente, los negociadores pusieron fin a una sesión maratoniana el 11 de diciembre con un acuerdo para trabajar en la propuesta de la hoja de ruta, es decir, la puesta en marcha de un tratado vinculante que incluya a todas las naciones. Las condiciones deben acordarse antes de 2015 y entrar en vigor a partir de 2020.  

También se aprobó la creación de un fondo de ayuda climática (de 100.000 millones de dólares al año para 2020) a los países en desarrollo para ayudarles a convertirse a una economía verde, aunque no se llegó a un acuerdo sobre la forma de recaudar el dinero.

La IE apoya firmemente el proceso de trabajo a favor de un nuevo acuerdo post-Kioto, como se subraya en la Resolución de la IE: Los sindicatos del sector educación movilizados contra el cambio climático aprobada en el último Congreso de la IE en Ciudad del Cabo.

El secretario general de la IE, Fred van Leeuwen, ha afirmado: «Resolver las crisis económica y climática requiere una cooperación sin precedentes y un liderazgo firme de los gobiernos de todo el mundo. Los países ricos tienen que dejar de escurrir el bulto y reconocer sus responsabilidades».

Van Leeuwen elogió las iniciativas de los docentes a favor de una nueva sociedad verde que incluye preparar planes de estudio ecológicos, plantar jardines comunitarios, hacer reciclaje y compostaje en la escuela y ayudar a los niños a crear proyectos científicos para ahorrar energía.

«Todas estas iniciativas ilustran claramente la vieja creencia de que las personas van por delante de los políticos. En el tema del cambio climático, los educadores públicos están a la vanguardia».

Haga clic aquí para ver el vídeo del director ejecutivo de Greenpeace, Kumi Naidoo, dirigiéndose a los medios antes de ser expulsado de la Conferencia de Durban.

 

 

 

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