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“El Banco Mundial varía su postura de financiar a la mayoría de las escuelas privadas con fines de lucro”, por David Edwards

En un cambio de política repentino y de amplio alcance, el Presidente del Banco Mundial, David Malpass, ha accedido a acometer grandes reformas entre las que figuran paralizar oficialmente toda inversión directa o indirecta en escuelas preescolares, primarias y secundarias privadas con fines de lucro. Esta ha sido una cuestión fundamental para la Internacional de la Educación durante muchos años, y ha sido el punto central en nuestras interacciones con el Banco.

Además, ha sido el objetivo principal de nuestra campaña Respuesta Mundial, en la que las organizaciones afiliadas, las regiones y la Secretaría de la IE han colaborado para investigar y exponer las actividades de las entidades privadas con fines de lucro. Algunos ejemplos de esa labor son Uganda y Kenia, donde las Bridge International Academies violaron reglamentos y normas laborales o donde tuvieron lugar operaciones ilegales.  
 
Dado que el Banco Mundial es el mayor financiador de la educación en el mundo en desarrollo, la IE ha estado vigilando atentamente su actividad. Lo hemos cuestionado reiterada y públicamente por promover la privatización, atacar a los docentes y socavar los sistemas educativos de calidad, y hemos tratado de entablar un diálogo mediante reuniones, por ejemplo con oficiales de la IE, y a través de cartas, informes y otros métodos. El respaldo político y financiero a entidades privadas con fines de lucro del ámbito de la educación como las Bridge International Academies no solo prosigue, sino que se ha incrementado. Algunas agencias nacionales de asistencia exterior, entre ellas, el Departamento de Desarrollo Internacional del Gobierno del Reino Unido y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, además de determinados financiadores privados, se unieron al desfile. Fue un ataque ideológico contra la educación pública motivado por el lucro.  
 
Esta situación se vio alterada por dos cuestiones. En primer lugar, una mayoría a favor de los sindicatos elegida en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos de América en las elecciones de mitad del período de 2018. Eso produjo un cambio en la dirección de los principales comités hacia un perfil más afín a las opiniones sindicales. En segundo lugar, la crisis provocada por la COVID-19, que exigía un mayor consenso entre la Cámara, el Senado y la Casa Blanca a fin de adoptar un paquete de medidas de socorro por valor de dos billones de dólares. La postura del Banco Mundial evolucionó en los debates mantenidos con el Comité de Servicios Financieros de la Cámara, presidido por Maxine Waters (distrito de California) y el Secretario del Tesoro de los EE.UU., Steven Mnuchin.  
 
Estas medidas se basaron en el reconocimiento mundial cada vez mayor del daño provocado por la educación privada con fines de lucro. A esa preocupación creciente se añade una decisión del Parlamento Europeo y un acuerdo del Consejo de la Alianza Mundial para la Educación. 
Las políticas y las recomendaciones del Banco Mundial dirigidas a numerosos países han apoyado durante mucho tiempo la prestación de servicios de educación y otros servicios públicos a cargo de entidades privadas. Aunque el Banco se ha comprometido oficialmente a apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, gran parte de sus políticas y medidas van en contra de ese consenso mundial. 
 
El apoyo financiero a las entidades privadas sin fines de lucro del sector de la educación procedía en gran medida de la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Grupo del Banco Mundial, que tiene por objeto facilitar préstamos al sector privado. En virtud del acuerdo con los Estados Unidos de América, la CFI paralizará todo el apoyo a las escuelas privadas con fines de lucro, incluido el respaldo a través de las inversiones directas e indirectas y los servicios de asesoría. 
 
Aunque estas reformas son fundamentales, el Banco Mundial también ha acordado un proceso, tanto interno como externo, que nos puede permitir persuadir al Banco Mundial para que reconsidere sus prioridades de política en el ámbito de la educación. El Banco cuenta con un Grupo de Evaluación Independiente que asesorará la ayuda de la CFI a las escuelas con fines de lucro sobre la base de los “resultados académicos, el acceso a la enseñanza, la pobreza y la desigualdad”. Las conversaciones que tengan lugar con el Banco en el futuro puede que se vean facilitadas por la labor de ese grupo independiente.  
 
Esta es una gran victoria para la Internacional de la Educación. Nuestra estrategia concertada comprende la movilización de las organizaciones afiliadas y las regiones de la IE, especialmente África y América Latina, una intensa actividad de presión por parte de la AFT y la NEA en el Congreso y las sucesivas Administraciones, el respaldo firme y continuo de los oficiales y el Consejo Ejecutivo de la IE y la inestimable asistencia de la Oficina de la CSI/Global Unions en Washington DC.  
 
Sin embargo, las reformas consensuadas no se limitan al ámbito de la educación.  
El movimiento sindical internacional se ha opuesto al informe Doing Business —que goza de mala reputación— desde su creación en 2003. En el informe se da por sentado que prácticamente todos los reglamentos y las protecciones sociales suponen un obstáculo para las inversiones y las operaciones comerciales.  
 
Nuestra oposición ha girado en torno al indicador de “contratación de trabajadores”, que sostiene que un gran número de derechos y protecciones de los trabajadores socava el clima empresarial. El uso del indicador se suspendió en 2010, tras la oposición pública y un examen interno llevado a cabo por el Banco. No obstante, se seguían recopilando unas cifras que estaban a la espera de salir nuevamente a la luz. El Banco ha accedido a poner fin a la recopilación de datos para ese indicador suspendido. La única otra acción concreta acordada en relación con el informe es que se examinará el indicador de los impuestos pagados por las empresas. 
 
Eso no es suficiente. La IE, otras federaciones sindicales mundiales y la CSI desean la eliminación del informe. Por un lado, califica de trabas a la inversión y la actividad económica prácticamente a todos los reglamentos que afectan o limitan la actividad empresarial o que cuestan dinero a las empresas. Por otro lado, tilda a los derechos y el progreso social y ambiental de factores que sabotean el crecimiento y la prosperidad.  
Aunque debemos estar atentos —y lo seguiremos estando— a las políticas y actividades del Banco Mundial tanto a nivel central como nacional, esta es una victoria importante y significativa. En estos tiempos oscuros, infunde esperanza para el futuro posterior a la pandemia. 

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David Edwards

David Edwards es Secretario general de la Internacional de la Educacion.

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