Condiciones óptimas

Los profesores están claramente en el centro de la mayoría de las iniciativas de reformas educativas actuales (descargar.ei-ie.org/Docs/WebDepot/Global%20Managerial%20Education%20Reforms%and%20Teachers.pdf), ya sea porque las propias reformas se centran en los profesores, o porque las propuestas de reforma afectan directamente a su trabajo; los sindicatos de docentes están en alerta máxima para responder a las preocupaciones de los docentes. La atención que los sindicatos de docentes han prestado durante mucho tiempo a las condiciones laborales de los profesores es percibida como  “interés personal” por algunas personas que no pertenecen a la profesión docente y, de forma general, se cree que si mejoran las condiciones de enseñanza será a costa de los estudiantes en una ecuación de suma cero. Sin embargo, esa percepción no es correcta, ya que con el deterioro de las condiciones de enseñanza llega el equivalente deterioro de las condicionesde aprendizaje. (www.tandfonline.com/doi/pdf/10.1080/02680939.2010.543156) Resulta imposible separar las condiciones laborales de los docentes de las oportunidades de aprendizaje que tienen los estudiantes. Reducir la autoridad que tienen los docentes en la toma de decisiones e imponer mayores restricciones en el plan de estudios, así como en la pedagogía, supone limitar la capacidad de los docentes para adaptar el programa educativo con el fin de hacer frente a las necesidades académicas de los estudiantes.

La intensificación del trabajo de los docentes, sobre todo si se trata de dedicar más tiempo a las tareas administrativas, conlleva que los profesores dediquen menos tiempo y atención a sus alumnos.

Las condiciones educativas actuales hacen que las relaciones entre los sindicatos de docentes y los Gobiernos sean difíciles y conflictivas. Pero al mismo tiempo, la realidad es más compleja. En una encuesta reciente realizada a las organizaciones miembros de la Internacional de la Educación, una considerable mayoría declaró que las relaciones eran "mixtas" (un tanto hostiles y un tanto positivas) y algunas personas afirmaron tener relaciones "moderadamente positivas" o "positivas". Hay numerosos países y jurisdicciones en muchas partes del mundo donde los sindicatos de docentes y los Gobiernos trabajan bastante productivamente juntos a pesar de los retos del contexto mundial actual.

¿Cuáles son las condiciones que respaldan unas relaciones positivas entre sindicatos y Gobiernos, incluso en tiempos de adversidad, que conducen a unas condiciones de aprendizaje de calidad para los jóvenes? Un estudio encargado por la Internacional de la Educación titulado: Teacher Union – Governmental Relations in the Context of Educational Reform (Relaciones entre Gobierno y sindicatos de docentes en el marco de la Reforma Educativa) (descargar.ei-ie.org/Docs/WebDepot/Teacher_Union_Study.pdf) identifica varios factores que marcan la diferencia con respecto a si los sindicatos de docentes y los Gobiernos son capaces de trabajar productivamente en conjunto para apoyar la educación de calidad. Si bien algunos de estos factores son contextuales y no cambian fácilmente, la mayoría requiere que se realicen esfuerzos por ambas partes.

1.      Hábitos de colaboración. En el momento en que se escribió el informe, varios países de Europa del Norte se caracterizaban por tener prácticas colaborativas en la toma de decisiones entre los sindicatos y los Gobiernos a nivel nacional y local. Estos países demostraron tener una cultura de muchos años en la toma de decisiones compartida. Los encuestados del sindicato de docentes escribieron: "La cooperación es una forma natural de trabajo". "Tenemos una fuerte cultura de la negociación y la mayoría de las veces encontramos un consenso". "Incluso cuando no estamos de acuerdo, permanecemos en la mesa de negociación". La toma de decisiones compartida también puede ser una cuestión de disposiciones estructurales, en las que el acuerdo es un requisito legal antes de que se apruebe cualquier legislación. En estos países, los sindicatos de docentes suelen tener un contacto frecuente, a menudo diario, con miembros del Gobierno y personal del ministerio de Educación. El personal de los sindicatos  y del Gobierno son miembros de los mismos grupos de trabajo y comités. Aunque los sindicatos de docentes no siempre estén de acuerdo con el Gobierno, están acostumbrados a "sentarse en la misma mesa". Hay una comprensión compartida sobre la importancia de la educación. Un responsable del sindicato de docentes  declaró: " El número de conflictos sociales en la educación en los últimos años es muy bajo".

2.      Un discurso común. El lenguaje desempeña un papel importante a la hora de determinar los términos básicos de la interacción social. Las personas comparten un mismo discurso como una forma de indicar que comparten una visión del mundo. Cuando se comparte un mismo discurso, los sindicatos de docentes y los Gobiernos pueden reforzar la sensación de que están trabajando en  programas compatibles y similares. En una provincia de Canadá, el ministro de Educación escribió al presidente del sindicato de docentes que: "Estamos de acuerdo en que para conseguir [nuestra] visión, los profesores necesitan más apoyo que nunca para transformar realmente nuestro sistema. Y estamos de acuerdo en que tenemos que hacer todo lo posible para preservar nuestra inversión en la educación y en nuestros niños". En la encuesta de la Internacional de la Educación, un responsable sindical escandinavo escribió: "Existe un consenso en cuanto a que la educación es de suma importancia para la nación y a que los profesores son el factor más importante para el aprendizaje de los estudiantes. Por lo tanto, los temas educativos se establecen fácilmente en el programa. "En otro país nórdico, tanto los responsables como los sindicatos de docentes y del Gobierno mencionaron que habían convergido discursivamente en torno a esfuerzos para "mejorar el estatus de los docentes. "Esto se tradujo, por parte del Gobierno, en un aumento de los sueldos de los docentes y, por parte del sindicato, en propuestas para conseguir la mejora de las condiciones de enseñanza y aprendizaje.

3.      Proyectos comunes. Unas asociaciones sólidas entre sindicatos de docentes y Gobierno requieren una participación en las reformas activa por ambas partes. En algunos países, los sindicatos de docentes pueden encontrar intereses comunes con el Gobierno y trabajar juntos en iniciativas conjuntas. En otros casos, los sindicatos y los Gobiernos adoptan una mayor comprensión de la asociación, y cada uno trabaja en iniciativas propias. En los casos en los que la reforma implica construir infraestructura y capacidad, los sindicatos de docentes pueden ser socios considerables del Gobierno mediante la participación proactiva. En un país africano, los sindicatos de docentes desempeñan un papel decisivo a la hora de garantizar materiales básicos y recursos humanos, en algunos casos, ejerciendo presión sobre el Gobierno y en otros casos, trabajando para construir infraestructura ellos mismos. En una provincia de Canadá, el sindicato de docentes tomó la iniciativa de aumentar las oportunidades de aprendizaje para los profesores y mejorar la práctica docente. En ambos casos, aunque se presta cierta atención al contexto de reforma externa, también se presta una clara atención a las iniciativas establecidas de manera interna.

4.      Estabilidad gubernamental. Un cambio de Gobierno está plagado de retos para los sistemas educativos. Un nuevo Gobierno suele anunciar su entrada en escena con un cambio significativo en la dirección de la reforma educativa, ya que los nuevos líderes intentan transmitir que se han apoderado del programa educativo. Los frecuentes cambios de reforma pueden ser profundamente perturbadores para la enseñanza y el aprendizaje. Un nuevo Gobierno siempre tiene una curva de aprendizaje y, a menudo, no tiene la experiencia suficiente para entender que reformar los programas requiere que se preste atención a las condiciones que respaldan la enseñanza y aprendizaje de calidad. Con un cambio en el Gobierno, los sindicatos de docentes deben comenzar de nuevo a restablecer su credibilidad, y la credibilidad de su mensaje, ante nuevos responsables gubernamentales. Por otra parte, con la estabilidad del Gobierno, los sindicatos y los responsables gubernamentales disponen de tiempo para desarrollar el tipo de relaciones personales que sean necesarias para poder confiar el uno en el otro y trabajar juntos. Hay tiempo para que los agentes del Gobierno desarrollen un conocimiento práctico de los respaldos que se necesitan para apoyar la enseñanza y el aprendizaje de alta calidad.

5.      Sindicatos democráticos.  Al representar a los docentes, los sindicatos son las organizaciones con más capacidad para evaluar y comunicar sobre la calidad de las condiciones de enseñanza y de aprendizaje. Su capacidad para captar una imagen precisa de estas condiciones, en una amplia gama de entornos educativos, depende del grado en que se hayan establecido estructuras de comunicación eficaces y opciones de participación de los profesores. Muchos, quizá la mayoría de los sindicatos, son incapaces de cumplir la afirmación de que representan los intereses y las preocupaciones de todos los docentes y, para ello, es necesario prestar mucha atención a quién se elige como líder, a quién participa en las actividades sindicales y a los tipos de problemas que se convierten en prioridades organizativas. En cambio, al enfrentarse a la hostilidad del exterior y a un número creciente de demandas por parte de los profesores, muchos sindicatos adoptan un enfoque de "selección", y deciden realizar un número reducido o incluso una única prioridad del programa con el fin de racionar los escasos recursos organizativos. No obstante, centrarse en un programa restringido, oponerse a la reforma, o demostrar una "mentalidad pro reforma" fomentando una sola innovación educativa suele ser contraproducente. Los sindicatos de docentes deben encontrar maneras de comprender, adoptar y defender una variedad de cuestiones educativas.

La educación de calidad solo podrá hacerse realidad para los jóvenes cuando los sindicatos de docentes y los Gobiernos trabajen conjuntamente. Reconocer esto constituye un primer paso importante para aumentar la probabilidad de colaboración. Si bien el contexto puede tener una poderosa influencia en la naturaleza de las relaciones entre sindicatos y Gobiernos, muchos de los factores que respaldan la asociación entre estos pueden ser contralados por una o por ambas partes.

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