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Discurso de la Secretaria General Adjunta de la IE, Jan Eastman, en la sesión plenaria de la OIT sobre trabajo infantil del 9 de junio de 2006

publicado 9 junio 2006 actualizado 9 junio 2006

Gracias Presidente.

Los niños son personas, sus derechos son derechos humanos, pero no siempre pueden defenderlos. Quiero agradecer a la OIT y a sus socios tripartitos el que nos hayan dado la oportunidad en esta conferencia de aunar nuestras voluntades políticas con el fin de comprometernos a actuar y diseñar estrategias que pongan fin al trabajo infantil.

Les hablo hoy en nombre de la Internacional de la Educación, que representa a 29 millones de docentes y profesionales de la educación.

La IE acoge con agrado el Informe global, su mensaje de esperanza y su llamamiento a la acción. No quiero abordar con ustedes el abanico de temas que subyacen tras el trabajo infantil, ni todos aquellos que contribuirían a erradicarlo. Basta con decir que hay muchos ponentes hoy aquí. Mi tarea consiste en centrarme en el papel clave de la educación en la lucha contra el trabajo infantil y cito:” quizás el progreso más grande haya sido reconocer el vínculo entre la erradicación del trabajo infantil y la Educación para Todos". No obstante, no lograremos la EPT si nuestro objetivo reside únicamente en erradicar las peores formas del trabajo infantil. Los datos nos lo dicen: ¿Acaso un incremento de la erradicación de las peores formas del trabajo infantil quiere decir que habrá más niños en la escuela? Desafortunadamente, no. No podemos felicitarnos si lo único que hacemos es dejar que el problema cambie, se oculte o utilice cuando convenga. Por ejemplo, en Camerún, solamente se han matriculado en las escuelas el 20% de los niños que han dejado de trabajar en el sector agrícola.

Si creemos que los niños deben recibir al menos una educación básica, debemos comprometernos en erradicar todas las formas de trabajo infantil. Los países donantes y nosotros mismos no debemos apresurarnos demasiado en buscar buenas noticias, resultados que enmascaran la situación real no tan buena.

Concuerdo con Kofi Annan cuando dice que el trabajo infantil “tiene graves consecuencias que perduran en las personas y la sociedad mucho después de la infancia”. Las victimas del trabajo infantil se enfrentan a una edad adulta marcada por el analfabetismo, el desempleo y la pobreza constante.

Por consiguiente, felicitamos a aquellos gobiernos que han ratificado los convenios 182 y 138 y han establecido una educación obligatoria. No obstante, solamente un 51% tiene planes de acción, un 17% tiene medidas para garantizar la educación básica universal y ni siquiera un 5% presta una atención especial a las niñas. Instamos a todos los gobiernos a que se tomen en serio sus responsabilidades políticas y establezcan el marco legislativo necesario para erradicar el trabajo infantil. Por nuestra parte, cumpliremos con nuestro cometido para con nuestros interlocutores sociales y solicitaremos las dotaciones presupuestarias necesarias a nivel nacional y mundial que favorezcan una acción coordinada en material de Educación para Todos y trabajo infantil.

La educación es un derecho humano, un bien público, es un soplo de vida para los niños y no puede negociarse. La escuela está en el centro de todas las comunidades. La alfabetización es un regalo para la supervivencia, la ciudadanía democrática y la vida.

¿Qué tipo de educación? ¿Cómo hacerla realidad? ¿Quién paga?

Para empezar, pongámonos de acuerdo en que el derecho a la educación no es negociable. Dentro de este contexto, la educación pública de calidad debe ser gratuita, universal, adecuada a todos los niños, pertinente, obligatoria e incluir tanto a la enseñanza primaria como secundaria.

Permítanme que ahonde en ello empezando por la educación formal: En un mundo socialmente justo, la educación es responsabilidad del Estado. No se trata de una obra de caridad ni de un negocio. La educación es demasiado importante. Las medidas de emergencia y la educación formal, por bienintencionadas que sean, no son adecuadas ni sostenibles a largo plazo. Como bien indica el informe, ‘Las peores formas de educación nunca serán la respuesta a las peores formas del trabajo infantil.” (p.60-265)

La educación debe ser de gran calidad – Una educación de calidad necesita en primer lugar y ante todo, unos docentes bien cualificados y habilitados para la enseñanza. Ahora bien, ni siquiera ellos pueden satisfacer las necesidades de los niños en escuelas deterioradas, con clases muy numerosas y escasos recursos. Las condiciones de trabajo de los docentes repercuten en las condiciones de aprendizaje de los alumnos.

Atraer y retener a los buenos docentes significa también proporcionar recursos, formación en el empleo, un salario digno y una seguridad de empelo, reconocer sus aptitudes y concederles la responsabilidad y la autonomía necesarias para desempeñar bien su trabajo. La libertad de asociación, el derecho a la negociación colectiva y una financiación adecuada de la educación pública son requisitos previos esenciales. Una educación de calidad es también un medio para atraer y retener a los estudiantes previniendo así el trabajo infantil, aumentando su reinserción y reduciendo las tasas de abandono escolar.

Según el informe, “los padres enviarán a sus hijos a la escuela si la educación de de buena calidad, gratuita, accesible y, en particular, si se dan incentivos como, por ejemplo, la comida del medio día.” (p. 60/265)

La educación pública de calidad también debe ser:

  • Gratuita y accesible: Debe garantizarse su universalidad a través de una financiación pública bajo jurisdicción del Estado, sin tasas de matrícula ni contribución de los padres.
  • Obligatoria: Los esfuerzos por erradicar el trabajo infantil son más eficaces si las medidas para luchar contra la pobreza y promover la educación están relacionadas con una mayor reglamentación y la obligatoriedad de la educación para niños y niñas. Además, debe ser obligatoria por lo menos hasta que se alcance la edad mínima para trabajar. El trabajo y la escuela son incompatibles.
  • Las escuelas deben ser adecuadas para los niños: Todos los niños merecen una educación de calidad y docentes cualificados, capaces y dispuestos a prestarles toda su atención. Pero los niños liberados del trabajo infantil necesitan escuelas que les acojan, un entorno especial: escuelas seguras, con programas de comidas, un programa de estudios adaptado y programas de transición que permitan su rehabilitación y aumenten sus posibilidades de reintegrarse con éxito. Los docentes saben muy bien que los niños cansados, hambrientos o enfermos no aprenden bien.
  • Y absolutamente no negociable ya que la Educación debe ser para Todos – La educación de calidad incluye a los niños más vulnerables y en particular, a las niñas. Debe incluir a los grupos más pobres y desfavorecidos: analfabetos, comunidades rurales, indígenas e inmigrantes, discapacitados y niños afectados por el VIH/SIDA. La discriminación y la exclusión no tienen cabida en un sistema educativo de calidad.

¿Qué posibilidades tenemos de proporcionar una educación pública de calidad a todos los niños?

La prevención del trabajo infantil a través de la educación requiere un gran compromiso de la comunidad internacional, especialmente de las instituciones financieras y todos los gobiernos. La educación, en particular en los países en desarrollo, necesita siempre recursos. Las inversiones deben pues ser una prioridad. Disponemos de recursos y tan sólo es cuestión de voluntad política a la hora de elegir a qué se destinan. Libros en lugar de rifles, como dijo ayer el Presidente Sánchez.

Para colmo, la UNESCO nos informa de que en el mundo se necesitarán más de 18 millones de nuevos docentes en 2015. La contratación de docentes es urgente y los cursos de formación intensivos no son la respuesta, como tampoco lo es la captación de docentes cualificados sobre todo desde el norte y procedentes del sur.

¿Qué podemos hacer? La IE está dispuesta a desempeñar un papel clave junto a nuestros miembros, junto a otros y junto a ustedes.

Con ello garantizaremos un enfoque multidimensional y la IE seguirá apoyando el trabajo de sus hermanos y hermanas del movimiento sindical, “una fuerza impulsora en la lucha contra el trabajo infantil” como reconoce el informe.

A escala internacional, la IE se alegra de poder unir una vez más sus fuerzas con el IPEC para erradicar el trabajo infantil. Asimismo, acogemos con agrado la oportunidad de participar en el nuevo Grupo de trabajo global cuyo objetivo es lograr la EPT mediante la eliminación del trabajo infantil. La IE sigue contribuyendo en la campaña para la educación a través de la Marcha Mundial contra el trabajo infantil.

Dentro de la IE, seguiremos con el programa a largo plazo EFAIDS que ha formado a más de 150.000 docentes para que participen plenamente en sus planes nacionales de EPT y prevención del VIH/SIDA en las escuelas. Los funcionarios del Estado (y los representantes de las comunidades de donantes) han sabido darse cuenta de que la participación de los docentes y sus sindicatos en la redacción de políticas nacionales contribuye a su éxito. Como los sindicatos de docentes funcionan a nivel local, resultan clave a la hora de ayudar a los responsables políticos a establecer políticas de desarrollo propicias.

El Informe Global advierte de que el mundo de la educación es reacio a asumir lo que considera como responsabilidades adicionales. (259)

Es cierto. Se espera mucho de las escuelas y de los docentes en la actualidad y se ejerce una fuerte presión para que los males de nuestra sociedad se traten a través del programa de estudios formal. No obstante, las iniciativas de los docentes y sus sindicatos son ascendentes y no descendentes y cuando los sindicatos de docentes se comprometen a luchar contra el trabajo infantil mediante procesos de aprendizaje adaptados a los niños, la prevención del abandono escolar y a través del contacto con la comunidad, su compromiso es a largo plazo.

Además, el trabajo diario de los docentes con los niños en las aulas les confiere un papel único y crucial, tanto en la escuela como en la comunidad, ya que trabajan estrechamente con los padres por el bien de los niños.

Aunque se aborda a lo largo de todo el informe la cuestión del género, es necesario realizar una síntesis y centrarse más en la cuestión del género y el trabajo infantil incluidos los prejuicios por razón de género y la educación de las niñas. (Véanse las págs. 32-134; 48 – 223-226). No podemos decepcionar otra vez a las niñas como lo hicimos el año pasado al no lograr que los Objetivos de Desarrollo del Milenio colmarán las diferencias de género en la educación.

Nuestra responsabilidad conjunta, nuestra misión consiste por tanto en trabajar juntos como sindicalistas, empleadores, gobiernos o individuos para crear el tejido social a través del respeto de los derechos humanos, la EPT, el trabajo decente, la erradicación de todas las formas de trabajo infantil. Nuestros niños se merecen una infancia para jugar, aprender, ir a la escuela, no estar sometidos a una pobreza que destruye sus mentes, sus cuerpos y sus almas, ni a la crudeza y el terror del trabajo forzoso e indiscriminado o el miedo a los abusos, la violencia y la explotación.

La voluntad y el compromiso político, la acción estratégica, la creación de programas que funciones y el trabajo duro nos llevarán lejos y la recompense es grande: dignidad y esperanza en una vida que vale la pena vivir en un mundo más justo e igualitario.

El mensaje de esperanza para el futuro de la IE es que la educación de calidad para todos se convierta en realidad. Debemos dedicarnos a invertir realmente en los niños y ¡enviarlos a todos a la escuela!

Gracias.