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G-CAP 2005: Los líderes del mundo deben actuar

publicado 19 mayo 2005 actualizado 19 mayo 2005

La educación es el foco de una enorme movilización mundial para llamar a la acción contra la pobreza.

En el año 2000 los líderes del mundo acordaron ocho objetivos, siendo el primero de ellos la reducción de la pobreza mundial a la mitad para 2015. Para ello sólo se necesitaban fondos, cooperación y compromiso. Lamentablemente, las acciones de los gobiernos ricos han sido escasas en estos tres campos. Por consiguiente, la brecha entre los países ricos y pobres nunca ha sido tan grande. Un reciente informe de las Naciones Unidas confirma que aún es posible alcanzar los objetivos si los países ricos se comprometen realmente a ayudar a los países de bajos ingresos.

En la cumbre del G8, Tony Blair, Primer Ministro del Reino Unido, país organizador, presionará a los líderes de las principales potencias economías para que tomen acciones para financiar los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU (ODM), incluidas la Educación para Todos y la Equidad de Género. Blair pretende poner especial énfasis en África. Centenares de organizaciones de la sociedad civil, incluida la Agrupación “Global Unions” (Sindicatos Mundiales), están movilizando a millones de personas a través del Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza: G-CAP 2005 (por sus siglas en inglés).

En el país organizador del G8, los afiliados a la IE del grupo británico-irlandés han llamado a sus miembros a juntarse a las decenas de miles de personas que se movilizarán el 2 de julio en Edimburgo, representando a los millones de personas movilizadas a través del mundo. Les unirá una sencilla banda blanca, símbolo del G-CAP 2005 que reclama reglas comerciales justas, la cancelación de la deuda y una ayuda mayor y más eficaz para los países en desarrollo.

Revisión del Milenio de la ONU

Mundos de la Educación destacó en números anteriores que el objetivo de la equidad de género establecido para 2005 sólo se ha conseguido en ciertos países. Demasiados países van atrasados con el programa Educación para Todos (EPT). Los objetivos del 2015 corren peligro. Por lo tanto, de aquí a la reunión de los líderes del mundo en septiembre en la ONU, se debe tomar una decisión clara para financiar la EPT y demostrar una voluntad política firme para conseguir los ODM.

Una de las cuestiones clave es la necesidad de reducir la deuda de los países en desarrollo y al mismo tiempo condonar la deuda de los más pobres. Los Ministros de Finanzas del G7 (sin Rusia, véase cuadro) declararon que iban a cancelar la deuda de los países más pobres. Sólo cinco de estas potencias han tomado medidas para aplicar esta decisión (Japón y EE.UU. aún no han actuado).

Ayuda y comercio justo

El año pasado, los Presidentes de España, Brasil, Francia y Chile llamaron a la creación de un Fondo Mundial contra el Hambre y la Pobreza y encargaron un estudio sobre financiaciones innovadoras. El Reino Unido, apoyado por Francia y Canadá, propuso un mecanismo financiero internacional y un impuesto sobre los intercambios financieros internacionales (la tasa Tobin). Pero en las reuniones del Banco Mundial y el FMI en abril, no se llegó a ningún acuerdo. Ahora bien, sólo unos cuantos países han alcanzado el objetivo del 0,7% del PIB para la ayuda oficial al desarrollo.

Es fundamental también que los intercambios comerciales sean equitativos. La Organización Mundial del Comercio se reunirá en diciembre en Hong Kong. La IE estará presente con otros miembros de la Agrupación “Global Unions”.

Todas estas cuestiones fueron abordadas por el Consejo Ejecutivo de la IE en su reunión de abril (ver pág. 16). Tras cinco años de existencia, la Campaña Mundial por la Educación está cambiando las percepciones. Los líderes políticos reconocen ahora que se debe actuar.

Sin embargo, existen demasiadas propuestas sobre la mesa y los dirigentes políticos no se ponen de acuerdo sobre las que conviene apoyar. Algunas potencias económicas, con la única preocupación de sus propios intereses, continúan rezagadas. Existe además una oposición ideológica en ciertos países contra cualquier ayuda oficial o participación en acciones multilaterales contra la pobreza. La voluntad política permanece un factor determinante.

Los eventos de 2005 brindan a los líderes la oportunidad de tomar decisiones concretas y a la vez el riesgo de no ponerse de acuerdo, hablar mucho y no actuar. Ustedes pueden marcar la diferencia. ¡Participen en la movilización de su país!