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Apoyar a los maestros para el desarrollo

publicado 12 julio 2013 actualizado 10 febrero 2016
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Aparecen en una lista negra de militantes. ¿Cuál es su delito? Pertenecer a un sindicato de docentes de Pakistán, una filial de la Internacional de la Educación.

Por petición suya, y para proteger su identidad, he cambiado sus nombres. Y sus fotografías no adornarán este artículo; tal es el peligro que acecha a los maestros en este país de 180 millones de personas al sur de Asia.

"Muchas maestras están realmente asustadas", afirma Muhammad, que parece anciano a sus cuarenta y cinco años. "Tienen miedo de ser atacadas si siguen ejerciendo su función en la escuela. Tal vez ellas serán la próxima víctima.

"El gobierno debe proporcionar cierta seguridad a las profesoras y alumnas".

Desde la llegada de la "Guerra contra el Terror" y de los implacables ataques aéreos contra presuntos militantes talibanes en las agencias tribales sin ley de Pakistán, cientos de escuelas de todo el país han sido bombardeadas y decenas de profesoras y alumnas han sido asesinadas o atacadas con ácido.

Los militantes anti-educación afirman que educar a las mujeres es una idea pro-occidental y que contradice los preceptos fundamentales del Islam.

El 26 de marzo de este año, Shahnaz Nazli de 41 años, una profesora que llevaba 24 años ejerciendo la docencia, fue asesinada a tan solo unos metros de la escuela de niñas donde enseñaba en la localidad de Shahkas, en la Agencia Tribal Khyber, colindante a Peshawar.

Por otra parte, el 1 de enero, cinco maestras de primaria y dos trabajadoras del sector sanitario también fueron abatidas a tiros por varios militantes en la ciudad de Swabi, situada a unos 80 kilómetros (50-millas) al este de Peshawar, también en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa (KP).

Estos asesinatos fueron posteriores al ahora conocido intento de asesinato de la estudiante paquistaní, Malala Yousafzai, en octubre del año pasado (véase artículo principal).

Incluso sin los asesinatos y la intimidación, el sistema de educación pública de Pakistán - especialmente para las niñas y las mujeres – permanece, y ha permanecido durante algún tiempo, en crisis.

"Educar a una niña significa educar a una familia, a toda la sociedad", destaca Khan Sahib. "La educación de la familia entera reside en la madre. Si ella no ha sido educada, entonces resulta muy difícil".

Pero los militantes anti-educación "no quieren crear conciencia entre la gente. Ellos creen que el papel de la mujer se limita a estar en casa. Su poder está basado en la ignorancia. Y quieren que la gente siga siendo ignorante", explica Muhammad.

Tras la militancia talibán, cientos de escuelas de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa - y en todo Pakistán - fueron destruidas en las devastadoras inundaciones de 2010 que inundaron la quinta parte del país, y afectaron directamente a veinte millones de personas causando un daño económico valorado en 43 mil millones de dórales estadounidenses.

En Pakistán residen más niños sin escolarizar que casi en cualquier país del mundo. Cinco millones de niños (dos tercios de ellos niñas) no están escolarizados. En el año 2011, un grupo de trabajo mixto compuesto por el sector público y privado declaró que el sistema educativo estaba en una situación de "emergencia".

En un estudio reciente realizado a 164 mil escuelas públicas se descubrió que casi la mitad de ellas ni siquiera disponía de baños para los estudiantes. Asimismo, carecían de muchos servicios básicos, tales como el agua potable y la electricidad. En algunos casos, las "escuelas" ni siquiera contaban con un edificio escolar.

Sin embargo, sería erróneo sugerir que la sociedad general paquistaní tiene prejuicios contra la educación. Nada podría estar más lejos de la verdad - incluso en la región noroccidental de tendencia social conservadora de este hermoso país e incluso en la bombardeada ciudad de Peshawar en la que se fundó hace más de 100 años la primera escuela para niñas, el Elizabeth Girls School College.

"El hombre común y la sociedad en general entienden ahora que sin la educación el desarrollo es imposible", me comentó Sardar Hussain Babak, ministro saliente de Educación de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, en una entrevista poco después de las históricas elecciones del 11 de mayo en Pakistán - la primera vez en la historia de esta perturbada nación que un gobierno democrático, aunque viciado por la corrupción, transfirió el poder a otro gobierno democráticamente elegido.

Amenazado y en primera línea de la lucha por la educación y la emancipación de las mujeres, Pakistán y sus valientes maestros merecen nuestro apoyo y nuestra solidaridad.