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Escocia: dirigentes sindicales de la educación subrayan el poder y la importancia vital de la solidaridad mundial

publicado 15 junio 2026 actualizado 19 junio 2026

La solidaridad sindical mundial, su poder transformador y su papel fundamental ocuparon un lugar destacado en la 180.ª Asamblea General Anual del sindicato escocés Educational Institute of Scotland (EIS), celebrada del 4 al 6 de junio en Dundee.

Fundado en 1847, el EIS es el mayor sindicato de la enseñanza y la educación de Escocia, y una de las organizaciones sindicales más antiguas del mundo. Agrupa a 65 000 miembros y representa a la inmensa mayoría del profesorado de enseñanza escolar y universitaria de todo el país.

En su discurso de despedida ante la Asamblea General Anual, el presidente saliente, Adam Sutcliffe, destacó la participación del EIS en acciones de solidaridad en todo el mundo y señaló: “La solidaridad sindical no empieza ni termina a las puertas de la escuela, se extiende a nuestros compañeros y compañeras de toda Escocia, del resto del Reino Unido y también de la isla de Irlanda. Pero, sobre todo, tiene un carácter auténticamente internacional: es global”.

Solidaridad con docentes y estudiantes en Palestina

Sutcliffe formó parte de la misión de solidaridad de la IE a Palestina, cuyas personas integrantes fueron detenidas por las autoridades israelíes y sometidas a interrogatorios durante horas en la frontera entre Israel y Jordania en enero, antes de que finalmente se les denegara la entrada al país. La delegación de alto nivel, formada por dirigentes sindicales de todo el mundo que habían apoyado un programa de formación para el profesorado palestino, tenía previsto visitar el sindicato palestino General Union of Palestinian Teachers, organización afiliada a la IE, con motivo del Día Internacional de la Educación, asistir a la ceremonia de graduación y recabar información sobre la situación de los compañeros y compañeras de Gaza y Cisjordania.

Al reflexionar sobre la experiencia, Sutcliffe señaló que la impotencia y la injusticia que sintieron en ese momento fueron solo una pequeña muestra de las que afronta la población palestina cada día. “Aunque no quiero minimizar los problemas a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, como sindicalistas también debemos tener presentes todas las personas que integran nuestra hermandad: mujeres, hombres y personas no binarias de todo el mundo, para quienes la vida cotidiana puede conllevar un grave riesgo para su vida”, subrayó Sutcliffe.

En su intervención ante la Asamblea General Anual, el secretario general de la IE, David Edwards, agradeció a Sutcliffe y al EIS su solidaridad constante y destacó lo mucho que esta significa para el personal docente de Palestina. “Irónicamente, el temor de las autoridades a que los docentes se solidaricen con el profesorado y el alumnado de Palestina y sus intentos de intimidarnos, aislarnos o silenciarnos, no han hecho más que reforzar nuestra determinación colectiva de seguir apoyando a nuestros hermanos y hermanas, y de dar mayor resonancia a las voces de quienes, a pesar de una guerra genocida y una ocupación militar, siguen enseñando y sembrando esperanza para las generaciones futuras”, señaló Edwards.

La paz es una cuestión sindical

Sutcliffe reafirmó el compromiso de su organización con el movimiento sindical mundial, sus integrantes y sus valores: “Debemos extender nuestra solidaridad sindical y humana al profesorado de enseñanza escolar y universitaria, así como a todas las personas trabajadoras de Palestina, Ucrania, Sudán, la República Democrática del Congo, Líbano, Myanmar y Cuba —por citar solo algunos—, y de todos los lugares donde hay conflictos, inestabilidad y autoritarismo”.

Al llamar la atención sobre los conflictos que no aparecen en los titulares, Sutcliffe compartió la desgarradora historia de Fon, un profesor de Camerún que le había ayudado durante los dos años que pasó enseñando inglés en ese país de África Occidental. El señor Fon falleció hace unos años a causa de complicaciones asociadas al hambre. La crisis en su país provocó el cierre del 80 % de las escuelas públicas y que el Gobierno camerunés dejara de pagar los salarios.

Ante esta injusticia, Sutcliffe concluyó que “ninguno de nosotros podrá vivir de verdad en libertad, paz y bienestar mientras no todas las personas podamos hacerlo”.

Edwards se hizo eco de este llamamiento a la solidaridad. En su discurso, ofreció un análisis incisivo de la situación mundial y de cómo la IE está movilizando la solidaridad y fortaleciendo el poder sindical para defender la profesión docente, la educación pública, las personas y el planeta.

Edwards reiteró, además, el firme compromiso de la Internacional de la Educación con la paz, la democracia y la dignidad humana: “La paz debe ser una cuestión sindical, ya que sabemos que todo conflicto que presenciamos supone también un ataque contra la educación. Se bombardean escuelas, se desplaza al personal docente, se traumatiza a niños y niñas y se destruyen comunidades enteras”.

La solidaridad mundial sostiene a las comunidades educativas en contextos de crisis, resulta decisiva para lograr la liberación de sindicalistas encarcelados y mantiene viva la esperanza en las circunstancias más difíciles.

“Cada vez que una persona docente crea un aula segura, cada vez que un alumno aprende a pensar de forma crítica en lugar de a odiar automáticamente, cada vez que una comunidad invierte en una escuela en lugar de en un arma, ampliamos el territorio de la paz en este planeta”, concluyó el secretario general de la IE.