Bulgaria: Los sindicatos de la educación se unen en el llamamiento para financiar la educación pública y fortalecer la profesión docente
Dirigentes sindicales del sector educativo de todo el sureste de Europa se reunieron en Sofía (Bulgaria) para participar en un foro estratégico de tres días, en el marco de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela, impulsada por la Internacional de la Educación (IE). El encuentro se centró en uno de los desafíos más urgentes de los sistemas educativos en todo el mundo: garantizar una inversión sostenible en la educación pública y recuperar el atractivo de la profesión docente.
El evento, organizado por el Bulgarian Teachers’ Union (SEB), reunió a representantes sindicales de Albania, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Kosovo y Eslovenia, junto con autoridades educativas nacionales y representantes de la Internacional de la Educación y el Comité Sindical Europeo de la Educación (CSEE). El foro brindó a las personas participantes la oportunidad de intercambiar experiencias y elaborar estrategias conjuntas a fin de abordar la creciente crisis de escasez de personal docente, mejorar las condiciones laborales, fortalecer el diálogo social y asegurar una financiación adecuada para la educación.
Invertir en el personal docente es invertir en el futuro
En el discurso de apertura del foro, Yanka Takeva, presidenta del SEB, destacó la importancia de reconocer la educación como una inversión estratégica y no como un simple gasto presupuestario. Asimismo, subrayó la necesidad de poner en marcha políticas que respondan a las realidades sociales cambiantes, la transformación tecnológica, los desafíos demográficos y la evolución de las expectativas en torno a los sistemas educativos.
A lo largo de la reunión, las personas participantes analizaron la implementación de las recomendaciones del Grupo de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Profesión Docente y debatieron sobre cómo pueden los Gobiernos generar las condiciones necesarias para atraer y retener al personal docente cualificado.
Por otra parte, durante el foro se puso de manifiesto el papel fundamental del diálogo social en la formulación de políticas educativas eficaces. Las autoridades educativas búlgaras y los miembros del Parlamento participaron en los debates junto con los representantes sindicales. Las personas participantes señalaron que este enfoque colaborativo es esencial para mejorar los sistemas educativos y apoyar a los trabajadores y trabajadoras de la educación.
Una respuesta regional ante desafíos comunes
Si bien los contextos nacionales son diferentes, las personas delegadas convinieron en que los sistemas educativos de toda la región se enfrentan a numerosos desafíos comunes, tales como la escasez de personal docente, la carga de trabajo excesiva, las dificultades para contratar a docentes jóvenes, la financiación insuficiente y la preocupación acerca de la estabilidad laboral y las condiciones de trabajo.
Las personas participantes compartieron experiencias sobre la manera en que estas cuestiones afectan a los centros escolares y a los trabajadores y trabajadoras de la educación en sus respectivos países. En los debates también se destacó la creciente presión a la que se ven sometidos los sistemas educativos para adaptarse a los cambios tecnológicos y, al mismo tiempo, garantizar que el alumnado siga recibiendo una educación pública inclusiva y de calidad.
La experiencia de Bulgaria suscitó un interés especial. El compromiso de larga data de este país con la negociación colectiva y el diálogo social ha contribuido a lograr avances significativos en lo que respecta a la remuneración del profesorado, las oportunidades de desarrollo profesional y la estabilidad laboral. Las personas delegadas analizaron cómo algunas de estas prácticas podrían servir de referencia para las iniciativas de incidencia política en otras partes de la región.
A pesar de estos avances, el sistema educativo búlgaro sigue enfrentándose a diversos desafíos. Los dirigentes sindicales mencionaron el envejecimiento de los trabajadores y trabajadoras, así como las dificultades para atraer a suficientes docentes jóvenes, especialmente en las materias científicas. Para hacer frente a esta escasez, será necesario seguir invirtiendo en la formación del personal docente, el asesoramiento profesional y la mejora de las condiciones de trabajo.
Los sindicatos de la educación lideran el camino
En opinión de Jelmer Evers, director europeo del CSEE, el encuentro de Sofía resaltó la importancia de la organización sindical estratégica y la cooperación internacional.
“Los sindicatos más fuertes destacan precisamente porque planifican con antelación y trabajan con una visión estratégica clara”, afirmó. Evers señaló que reunir a diversos sindicatos que se enfrentan a desafíos similares les permite intercambiar soluciones prácticas y afianzar su capacidad para alcanzar objetivos a largo plazo.
Al evaluar los resultados del foro, Evers valoró el éxito del encuentro y celebró la activa participación de las organizaciones asistentes.
Además, mencionó los avances del Bulgarian Teachers’ Union en el fortalecimiento de su base de afiliados y el mantenimiento de un diálogo social productivo con el Gobierno. “Lo que ha conseguido el SEB es un ejemplo realmente excelente”.
Fortalecer el poder sindical para hacer frente a la crisis de escasez de personal docente
Angelo Gavrielatos, director de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela, situó los debates regionales en el contexto de una crisis mundial de personal en el sector educativo. Según las cifras presentadas durante el foro, los sistemas educativos de todo el mundo afrontan un déficit de 44 millones de docentes —de los cuales 4,8 millones corresponden a Europa y América del Norte—, lo que pone en peligro el derecho a recibir una educación de calidad para millones de estudiantes.
La reunión de Sofía formó parte de una serie de encuentros estratégicos organizados en todo el mundo por la Internacional de la Educación (IE), en los que participaron sindicatos del sector educativo que se enfrentan a circunstancias y desafíos similares.
Según Gavrielatos, para afrontar esta crisis hay que llevar a cabo una labor de incidencia permanente y contar con sindicatos más fuertes, que sean capaces de influir en las políticas públicas. “El objetivo de estos encuentros es desarrollar fuerza y aprender unos de otros, mientras seguimos luchando y haciendo campaña a favor de una mayor inversión en el personal docente y en la educación”, afirmó.
Situar al profesorado como eje central de la política educativa
Un tema fundamental recurrente en el transcurso de toda la reunión fue la necesidad de situar a los docentes y las docentes como eje central de la reforma educativa. Gavrielatos señaló que invertir en el profesorado resulta esencial para garantizar una educación de calidad para todo el alumnado.
“¡Por la pública! Creamos escuela constituye un llamamiento urgente a los Gobiernos para que inviertan en la educación pública, la cual es un derecho humano fundamental y un bien público, y para que incrementen su inversión en el personal docente, el factor más importante a la hora de lograr una educación de calidad”, afirmó.
Destacó que una inversión significativa en el sector educativo debe constar de salarios justos, cargas de trabajo asumibles, estabilidad laboral, sólidos derechos laborales y un respeto genuino por la competencia profesional tanto del profesorado como del personal de apoyo educativo.
Asimismo, durante el foro se analizaron recomendaciones prioritarias derivadas de la labor de las Naciones Unidas para transformar la profesión docente. Las personas participantes debatieron sobre cómo los sindicatos pueden promover una aplicación más efectiva de estas recomendaciones en cada país y garantizar la participación de los educadores y las educadoras en la construcción del futuro de la educación.
Fortalecer la solidaridad más allá de las fronteras
La reunión de Sofía culminó con el compromiso compartido de profundizar la cooperación entre los sindicatos del sector educativo en el sureste de Europa y de seguir generando poder colectivo para fomentar la educación pública. Las personas participantes reiteraron que la solidaridad internacional sigue siendo una de las herramientas más eficaces que disponen los sindicatos educativos a la hora de hacer frente a desafíos cada vez más globales.