Ei-iE

Peligran las negociaciones de la OMC ante un nuevo plazo

publicado 10 marzo 2011 actualizado 12 abril 2011

Las negociaciones para liberalizar el comercio mundial de bienes, productos agrícolas y servicios se ven nuevamente en problemas, debido a que los negociadores no han podido resolver sus diferencias, a pesar de la campaña intensiva realizada durante una semana para llegar a una solución.

La imposibilidad de garantizar un acuerdo sobre los puntos clave de contención en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio hace que sea menos probable que los países concluyan la actual ronda de negociaciones para fin de año, tal como era el plazo previsto.

La Internacional de la Educación ha seguido de cerca la llamada Ronda de Doha de negociaciones comerciales desde su inicio en 2001, y una delegación de la IE se encontraba en Ginebra a fines de febrero, cuando once miembros clave, representantes de las principales alianzas de negociación de Doha —Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, la Unión Europea, India, Japón, Mauricio, Sudáfrica y los Estados Unidos— mantuvieron conversaciones en un intento más por lograr avances.

Sin embargo, los funcionarios de distintos países dijeron a la delegación de la IE que no se había progresado.

“Están sucediendo muchas cosas y los ánimos han cambiado para mejor, pero, al mismo tiempo, no sucede nada realmente importante y no hay ningún tema nuevo para tratar”, confió un negociador. “Si tiene que haber un trato, serán los Estados Unidos y China los que tendrán que dirigirlo”.

Los representantes de la IE se reunieron en privado con el embajador de México, Fernando de Mateo, presidente de las negociaciones del AGCS sobre liberalizar el comercio de servicios, incluidos los servicios educativos.

El embajador De Mateo confirmó que, hasta ahora, los servicios educativos no han sido una “alta prioridad” en los debates, lo que refleja un rechazo por parte de la mayoría de los miembros de la OMC de incluir a sectores delicados en sus compromisos del AGCS. No obstante, países como Australia y Nueva Zelandia continúan presionando para que algunos países en desarrollo abran su sector educativo a instituciones privadas y extranjeras.

Un funcionario sudafricano confirmó que su país continúa recibiendo presiones para que haga compromisos sobre los servicios educativos, pero su gobierno deja en claro que no está preparado para ello.

“Dejamos la educación fuera del AGCS, ya que la educación es fundamental para compensar los desequilibrios que se produjeron en Sudáfrica en el pasado”, señaló.

El embajador De Mateo admitió que continúan las diferencias entre los miembros sobre el nivel de ambición en las negociaciones del AGCS. Con frecuencia, los Estados Unidos y la Unión Europea han expresado su consternación sobre lo que ven como la baja calidad de las ofertas provenientes de los países en desarrollo.

El gobierno mexicano, en un intento por quebrar el impasse en las negociaciones, presentó una propuesta sobre todos los puntos principales, incluida la sugerencia de que los países que comercializan servicios acepten bloquear sus niveles existentes de liberalización.

Dicha propuesta, presentada primero por los países desarrollados en la Conferencia Ministerial de Hong Kong en 2006, fue rotundamente rechazada por los países en desarrollo.

“Esto no ayuda de ninguna manera y nos lleva nuevamente al debate que pensamos que habíamos ganado en Hong Kong”, expresó un funcionario de Sudáfrica a la IE.

Durante mucho tiempo, Sudáfrica se opuso a esta propuesta, debido a que cambiaría la naturaleza de las negociaciones del AGCS, desde un enfoque voluntario donde cada país decide dónde hará los compromisos, hasta un proceso de listas negativas en el que los países deberán negociar qué sectores excluir.

Progreso mencionado en las negociaciones de las reglamentaciones nacionales

Aunque las negociaciones generales permanecen estancadas, los funcionarios mencionaron que se lograron algunos avances en otros aspectos de la Ronda de Doha, incluidas las negociaciones controvertidas sobre el desarrollo de nuevas disciplinas con obligatoriedad jurídica para las reglamentaciones nacionales que puedan afectar el comercio.

La IE ha expresado su preocupación por estas normas propuestas, ya que podrían tener un impacto significativo sobre los servicios públicos, incluida la educación. De acuerdo con las propuestas recientes, estas nuevas normas exigirían que los gobiernos garantizaran que los procedimientos de otorgamiento de licencias, requisitos de calificaciones y estándares técnicos no sean “barreras disfrazadas contra el comercio” y que sean “objetivos” y “relevantes”.

Sin embargo, en el sector de la educación, muchas reglamentaciones relacionadas con el aseguramiento de la calidad y los planes curriculares son de naturaleza subjetiva y es posible que no resistan una prueba estricta de “objetividad”.

La delegación de la IE se reunió con el presidente del Grupo de trabajo sobre reglamentaciones nacionales, Ahmad Mukhtar, de Pakistán, y expresó su continua preocupación sobre las propuestas que están en tratamiento actualmente.

Mukhtar confirmó que las negociaciones sobre reglamentaciones nacionales están muy avanzadas y que más países participan activamente en ellas. Al señalar que “la resistencia a las disciplinas se ha reducido significativamente”, agregó que aún existen grandes obstáculos por superar.

“Necesitamos más debates sobre cómo definir los términos operativos clave en las disciplinas, tales como preestablecidos, relevantes y objetivos”, mencionó. “También necesitamos más debates sobre el alcance de lo que significa estándares técnicos. Sin embargo, estas son brechas que se pueden sortear”.

También reveló que Suiza había presentado una nueva propuesta por la cual la controvertida “prueba de necesidad” volvería a figurar en el borrador. Tal prueba, como la interpretaron los grupos especiales de solución de diferencias de la OMC, requeriría que los encargados de las reglamentaciones probaran que las medidas que tomaron eran necesarias y que “no había medidas alternativas” disponibles que fueran menos restrictivas para el comercio.

Los funcionarios de Sudáfrica y Ecuador indicaron que en la sala se demostró poco interés por la propuesta suiza.

De hecho, Sudáfrica apoyaba en gran parte el último texto del presidente, precisamente, porque eliminaba las referencias a una prueba de necesidad.

Mukhtar indicó que su intención era preparar un borrador sobre la reglamentación nacional para principios de abril.

¿Existe un futuro para Doha?

Al reconocer que el plazo de fin del año para concluir las negociaciones es sumamente ajustado, el embajador mexicano De Mateo fue optimista en cuanto a que sería posible llegar a una conclusión este año.

“En este momento, en el calendario figura la preparación de un texto antes de Pascua, seguido por el trabajo legal necesario y el cronograma de los compromisos”, explicó De Mateo. “Es un cronograma ambicioso, pero nadie va a decir que el trato está muerto”.

Otros funcionarios fueron menos optimistas. Un negociador dijo a la IE que, aunque debe seguir siendo positivo, no estaría dispuesto a apostar dinero sobre si se logrará un acuerdo este año.

Aunque la Ronda de Doha no ha podido cumplir con varios plazos en el pasado, los funcionarios con los que habló la IE dijeron que, en este momento, la credibilidad de la OMC está en peligro.

“Si no cumplimos con el plazo, no estoy seguro de que haya un futuro para la OMC”, confió un negociador.

De hecho, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, es cada vez más contundente en sus peticiones a los países miembros.

“Debo advertirles que es necesario que avancemos en todos los niveles...a fin de poder lograrlo [un acuerdo]”, señaló Lamy a los miembros de la OMC en un discurso dirigido al Consejo General el 22 de febrero. “Además, los resultados de todos estos procesos deben ascender urgentemente un nivel para lograr un progreso real en los temas clave”.