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Opinión: El derecho a tener un buen docente

publicado 9 enero 2015 actualizado 21 enero 2015

Antonia Wulff, de la Internacional de la Educación, ha explicado en el último boletín de la Red de políticas internacionales y cooperación en educación y formación, por qué contar con un objetivo sobre los docentes es una característica necesaria y perfectamente factible de la agenda post-2015.

"No se preocupen. Todos sabemos que hemos llegado aquí gracias a los docentes", dijo la asesora del gobierno. Era la última sesión de negociaciones del Grupo de Trabajo Abierto de la ONU y nuestros esfuerzos por consolidar el objetivo sobre los docentes no parecía dar fruto.

El consenso sobre el hecho de que los docentes son un elemento fundamental de la educación de calidad es arrollador, y aún así la agenda de educación actual no prestaba atención a los docentes, como tampoco lo hacía el proceso de la ONU. A pesar de que a lo largo de todo el proceso del Grupo de Trabajo Abierto se hizo referencia en varias ocasiones a la importancia de contar con docentes cualificados, el objetivo de la formación docente (más bien débil) solo surgió una vez introducidos los objetivos sobre los Medios de Implementación.

Es comprensible que los objetivos sobre educación parezcan demasiados, pero sabemos que para lograr la educación primaria universal para 2030 serán necesarios más de 27 millones de docentes. Y esto es sólo a nivel de educación primaria. Hay países donde menos del 50 % de los docentes disponen de formación, y otros donde la formación se limita a 2-3 semanas. La falta crónica de docentes no es, en absoluto, un problema que afecte solo a los llamados países en desarrollo, cerca de la mitad de los docentes de EE. UU. abandonan la profesión en los primeros años. También sabemos que los estudiantes más marginados suelen ser también los que pierden la oportunidad de tener un buen docente.

Los docentes se encuentran en el centro del debate inversión frente a resultados del proceso general post-2015. Pero una agenda centrada en los resultados también es una agenda que lleva al fracaso tanto a los países como a los niños. Podemos seguir midiendo los fracasos en términos de resultados de aprendizaje, pero eso no es garantía de mejora. Debemos fijarnos en los factores que hacen posible la educación. Paradójicamente, las mismas personas que hablan de capacidades laborales también parecen pensar que los docentes no necesitan formación para enseñar.

Por el contrario, el Acuerdo de Muscat propone un sólido objetivo docente: Para 2030, todos los gobiernos deben garantizar que todos los estudiantes cuentan con docentes cualificados, formados profesionalmente, motivados y con un buen apoyo. La Internacional de la Educación ha luchado duro por un objetivo que vaya más allá de las características obvias de la formación y las cualificaciones para que también incluya las condiciones laborales y estructuras de apoyo.

Entendemos como "cualificado" el hecho de haber alcanzado el nivel mínimo de educación formal necesario para acceder a la profesión, mientras que "formado" hace referencia al nivel mínimo de preparación antes y durante la carrera profesional. Algunos indicadores claros son los porcentajes de docentes cualificados según los estándares nacionales y la ratio alumno-docente. En este sentido, debe hacerse hincapié en los estándares nacionales y, por tanto, el desarrollo de sistemas educativos nacionales sólidos. También se deben tener en cuenta el género y la distribución de estos docentes.

"Motivados" y "con un buen apoyo" son conceptos que, por supuesto, pueden interpretarse de forma amplia, pero nosotros entendemos que el primero debería centrarse en las condiciones laborales, mientras que el segundo está relacionado con el apoyo profesional. Los mejores datos sobre motivación y apoyo docente probablemente se recogerán mediante encuestas, consultas y otros tipos de autoinforme, aunque también hay otras opciones.

Si bien el salario es un indicador claro, para que sea relevante debe incluir formas de beneficios económicos y no económicos y colocarse en un contexto determinado. Es importante considerar indicadores como el salario medio docente en relación con los niveles de pobreza, o el porcentaje de docentes cuyos salarios están por debajo de la media o que viven por debajo de la línea de la pobreza. La OIT dispone de varios indicadores sobre trabajo decente que ayudarían a aclarar la cuestión de las condiciones de trabajo, como la antigüedad laboral, el índice de precariedad laboral, el índice de trabajadores pobres y el índice de negociación colectiva.

Al mismo tiempo, la motivación también debería entenderse como un concepto que incluye cuestiones como la autonomía pedagógica y el tiempo de planificación, los recursos en el aula y los entornos de aprendizaje, y para ello, se deberá trabajar más en otros posibles indicadores. Otro elemento importante a tener en cuenta es la implicación y la participación de los docentes en el desarrollo de la política educativa.

El principal indicador de unos docentes con un buen apoyo sería la presencia de un desarrollo profesional regular continuo o el porcentaje de docentes que reciben formación laboral. Además, sería importante encontrar vías para comprobar si el desarrollo profesional se ofrece de manera gratuita y si hay perspectivas de desarrollo profesional. La rotación del personal docente también se presenta como un indicador interesante del apoyo que se ofrece a la profesión.

Independientemente de lo que ocurra en el próximo año, creo que la calidad y la igualdad serán las prioridades principales de la nueva agenda mundial de educación. Incluso si, en el peor de los casos, la nueva agenda considera a los docentes solo como un medio de implementación, tendrán que utilizarse algunos de los indicadores mencionados anteriormente para operacionalizar la calidad en los otros objetivos educativos. Para 2030, todos los alumnos deberían tener docentes cualificados, formados profesionalmente, motivados y con un buen apoyo.

Referencia:

UIS-GMR (2014) Policy Paper 15, Wanted: Trained

Teachers to Ensure Every Child’s Right to Primary

Education, October 2014

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