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Las familias británicas, obligadas a elegir entre uniformes y comida

publicado 22 octubre 2015 actualizado 23 octubre 2015

Un informe del Reino Unido muestra que el incremento del coste de los uniformes escolares ha obligado a las familias de más de un millón de niños a recortar el gasto en comida y otros bienes de primera necesidad.

El informe, publicado por The Children Society de Reino Unido, también revela que más de medio millón viven en familias que se han visto endeudadas debido al coste del uniforme escolar.

«La National Association of Schoolmasters Union of Women Teachers (NASUWT) reclama que la orientación acerca de los gastos que las escuelas cobran a los padres, entre ellos los de los uniformes, sea mucho más clara, coherente y eficaz», afirma el secretario general de NASUWT Chris Keates, que señala que el gobierno solamente informa acerca de cómo reducir los gastos pero no da una normativa firme. En el Reino Unido, el uniforme es obligatorio en el 82% de todos los colegios públicos ingleses; el 79% de las escuelas de primaria tienen uniforme y en secundaria, el 98%. Sin embargo, los uniformes no son un requisito del gobierno.

Basándose en las estadísticas del Ministerio de Educación británico sobre el número de alumnos de la enseñanza pública, el informe de The Children’s Society, The Wrong Blazer: Time for action on school uniform costs, publicado el pasado mes de febrero, estima que los padres se gastan en torno a 2.100 millones de libras (aproximadamente 3.250 millones de USD) al año en uniformes escolares.

También revela que cada familia gasta un promedio de 251 libras (388 $) al año por niño en una escuela primaria pública y 316 libras (488 $) en el caso de una escuela secundaria pública. El artículo más caro son los zapatos, que en secundaria cuestan 56 libras (86 $) al año por niño.

Keates subraya que «en un momento en que hay más de 3,7 millones de niños en el Reino Unido que viven en la pobreza como consecuencia de la política fiscal y social del gobierno, los padres no deberían soportar una carga más en el aprendizaje de sus hijos».

«Para las familias con ingresos bajos o medios, el coste de los uniformes suele ser prohibitivo», ha añadido Christine Blower, secretaria general de la National Union of Teachers, otro afiliado de la IE.

«Si los padres no pueden costear el uniforme tendrán que elegir otro colegio, lo cual se convierte en una forma de selección», afirma. Esta opinión coincide con el informe de The Children's Society, que revela que para un cuarto de millón de niños la escuela se ha elegido en función del coste del uniforme.

Según Blower, «eliminar los proveedores únicos y lograr que los uniformes sean genéricos y puedan comprarse en distintos sitios desde luego sería un adelanto», porque, como muestra el informe de The Children’s Society, cuando los padres tienen que comprar a un proveedor concreto, el coste anual medio aumenta en 48 libras (74 $) en secundaria y en 93 libras (143 $) en primaria.

El Competition and Markets Authority, organismo no ministerial del Reino Unido responsable de fortalecer la competencia empresarial y prevenir y reducir las actividades anticompetitivas ha apoyado recientemente la opinión de los sindicatos de educación enviando una carta en la que insta a los directores, órganos rectores y proveedores a permitir que los padres compren los uniformes al mejor precio posible.