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Los sindicatos desean mayor participación en la evaluación

publicado 1 noviembre 2006 actualizado 1 noviembre 2006

Los docentes del mundo entero se muestran preocupados por las repercusiones de los exámenes internacionales a gran escala así como sus usos y abusos a la hora de elaborar las políticas de educación nacional.

Por este motivo, la Internacional de la Educación trabaja estrechamente con TUAC, el Comité Consultivo Sindical ante la OCDE, para cerciorarse de que las preocupaciones y propuestas de mejora de los docentes se tengan en cuenta a la hora de elaborar uno de los programas de evaluación educativa más importantes del mundo: el Programa internacional de evaluación de estudiantes de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés).

Aplicado cada tres años en 30 países de la OCDE y 27 países asociados, el programa PISA evalúa el rendimiento de los niños y niñas de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias. Los resultados atraen un gran interés de los medios de comunicación. Sin embargo, la interpretación simplista por parte de políticos y otros interesados puede ser engañosa y contraponerse a los objetivos que defienden los sindicatos de docentes.

Este otoño, tuvo lugar el primer seminario conjunto sobre PISA en las oficinas centrales de la OCDE en París, auspiciada conjuntamente por la IE y el TUAC. El acontecimiento atrajo a más de 90 educadores y expertos, incluidos representantes de los sindicatos de docentes de 44 organizaciones miembros en 26 países.

“PISA tiene un impacto innegable en la opinión pública y la política, y puede brindar valiosas perspectivas sobre la cuestión de la calidad y la equidad en la educación”, afirmó el Secretario General de la IE Fred van Leeuwen. “Deseamos cerciorarnos de que los docentes participen a través de sus sindicatos en todas las etapas del programa PISA, que el interés se centre en los estudiantes y que los datos no sean malinterpretados por los políticos para sus propios fines.”

Asimismo, otra preocupación de la IE es que el influyente informe anual de la OCDE, Panorama de la educación (Education at a Glance 2006), omite instar a los gobiernos a aumentar de manera significativa la inversión en la educación pública.

Aun cuando el informe muestra con indefectiblemente la importancia de una educación de calidad accesible para fomentar la cohesión social y la prosperidad económica, hace falta principalmente un incuestionable mensaje a los gobiernos.

“Estamos impacientes por oír a la OCDE decir fuerte y claramente que una mayor inversión pública precisamente en la educación pública es de esencial importancia para la sociedad del conocimiento de mañana”, señaló van Leeuwen.

“Observamos una contradicción fundamental entre el compromiso explícito de la OCDE con la equidad social a través de sistemas fuertes de educación pública, y su apoyo a la inversión privada, tanto de parte de los estudiantes y sus padres como por intereses empresariales y otros agentes privados.”

“El estudio informa de que en muchos países el porcentaje de financiación pública en todos los niveles de la educación en realidad disminuyó entre 1995 y 2003. Entre tanto, los resultados de PISA 2003 sugieren que la situación socioeconómica desempeña un papel capital para determinar el rendimiento de los estudiantes, y que las escuelas en muchos países de la OCDE refuerzan las injusticias socioeconómicas existentes.

Inversamente, el ejemplo de Finlandia demuestra que con una inversión pública suficiente y el acceso universal a una educación de calidad, los gobiernos pueden superar las dramáticas injusticias sociales que agobian a algunos países.

“Es de crucial importancia que la educación se conserve como un bien público accesible a todos”, afirmó van Leeuwen. “Significa que es preciso aumentar considerablemente la financiación de la educación pública, remunerar a los docentes con salarios competitivos y mejorar sus condiciones de trabajo y desarrollo profesional. La única manera de lograrlo es que los gobiernos asuman mayor responsabilidad, y no menos.”