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Exito en la cooperación Sur-Sur

publicado 1 enero 2007 actualizado 1 enero 2007

El VIH/SIDA es una plaga que afecta de lleno a todo el cuerpo docente de África y, entre los países del África francófona, la Costa de Marfil es, con diferencia, la más afectada.

Desde 2002, los sindicatos del país se han unido y se han convertido en colaboradores del programa VIH/SIDA (desde entonces integrado en el programa Educación Para Todos-SIDA), que ha ayudado a tantos sindicatos en sus trabajos de prevención del VIH/SIDA.

Por esta gran experiencia acumulada a lo largo de los años, Junior Kouamé, que asegura la coordinación del programa en la Costa de Marfil junto con Emmanuel Zaddi, se fue a Camerún y a Gabón en 2006 para formar a los sindicatos locales en el marco de la cooperación Sur-Sur del programa. Nos hemos encontrado con él en Dakar, después de una larga sesión de evaluación y planificación de los proyectos EPT-SIDA, donde ha podido compartir su experiencia con los otros sindicatos implicados y reflexionar sobre el futuro del proyecto.

El compromiso de Junior en los movimientos estudiantiles y sindicales se remonta a sus años de instituto, y desde su primer año de enseñanza se comprometió por completo en las actividades de su sección sindical local convirtiéndose en vicepresidente. Un compromiso que estuvo marcado por la lucha para conseguir más derechos: uno de sus modelos es Nelson Mandela, en quien admira tanto el combatiente como el hombre que ha sabido dejar el poder, una actitud que desgraciadamente todavía está poco extendida en África.

Más tarde, concretamente en 2002, Junior se unió al programa EPT-SIDA, y siguió un curso para hacerse formador, y en 2003 se convirtió en coordinador del proyecto, una función que le ha aportado numerosas satisfacciones: le ha permitido hacer nuevos contactos y también apreciar el entusiasmo de los militantes sindicalistas docentes por este programa. De hecho, este programa, más allá de su eficacia en materia de formación, le permite a los estudiantes salir del marco de sus sindicatos y trabajar con los otros sindicatos en una plataforma común «¡algo que tendría que haber ocurrido hace mucho tiempo!». Por otra parte, también les ha permitido que el gobierno les tome más en serio, que se les considere como productivos para la sociedad y que vean sus iniciativas retomadas por otros actores.

Actuar en otros países ha sido para él una experiencia muy enriquecedora, que le ha permitido ver el programa y el libro de ejercicios desde otro punto de vista. Dice con entusiasmo «ver en qué medida otros compañeros, otros coordinadores pueden compartir su experiencia con otras personas. Éso sería interesante».

Y para él, participar como sindicalista africano es una ventaja segura: los sindicalistas de todo el África francófona viven las mismas realidades, las mismas «preocupaciones que sufren los sindicatos», desconocidas en Europa, y viven el mismo peligro de fragmentación sindical y de desindicalización, consecuencia paradójica de la democratización de principios de los años 90, cuando cada partido, cada ministro, creaba su propio sindicato.

La cooperación Sur-Sur permite enviar formadores en mejores condiciones de reaccionar sin sorpresas a los retos, a veces inesperados, que presenta la puesta en funcionamiento del programa en esta región, y trasladar de manera más convincente un programa que, más allá de sus objetivos propios, promueve la unidad sindical y la emergencia de un sindicalismo de propuestas más que de protestas.