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Los docentes hacen todo lo que está en sus manos por los alumnos emigrantes, a pesar de las dificultades

publicado 29 marzo 2010 actualizado 29 marzo 2010

En todo el mundo un gran número de seres humanos se desplazan de un lugar a otro – huyendo de las zonas de guerra, escapando de la injusticia o buscando una vida mejor para ellos y sus hijos. Los flujos migratorios mundiales se han incrementado por muchas razones. Desde 1960 el número de inmigrantes en los países de la OCDE se ha triplicado o más, dando lugar a cambios demográficos significativos en la población estudiantil. Por esta razón, los educadores se enfrentan a necesidades nuevas y acuciantes en las clases. Dar respuesta a las actuales tendencias migratorias y garantizar el acceso a la escolarización a todos los niños es una preocupación de los docentes de todo el mundo.

Un nuevo estudio publicado por la Internacional de la Educación ha constatado que los docentes y sus sindicatos se interesan por cada niño – y, en particular, se centran más si cabe en los niños inmigrantes y refugiados, que son los más vulnerables. En ningún caso los docentes han rechazado educar a estos niños aludiendo la falta de recursos, formación o ayuda. Al contrario: los docentes han intentado dar lo mejor de ellos mismos para proporcionarles una educación de calidad, a pesar de las muchas limitaciones y obstáculos.

El informe, titulado Education for Refugee and Asylum-Seeking Children in OECD Countries(La educación para los niños refugiados y solicitantes de asilo político en los países de la OCDE), ha sido escrito por Paloma Rosa Bourgonje, una investigadora independiente que ha examinado las oportunidades educativas para los niños refugiados y solicitantes de asilo político en el Reino Unido, Suecia, España y Australia. Su informe se centra en la experiencia de cinco sindicatos de docentes y de representantes de ONG, políticos, educadores y expertos en el campo de la educación multicultural.

El estudio concluye que en el año 2008 se presentaron a los gobiernos o las oficinas del ACNUR un total de 839. 000 solicitudes de asilo, lo que representa un incremento del 28% en relación con el año 2007. Por tanto, no es sorprendente que la educación de los emigrantes sea ahora una prioridad en la agenda de muchos países de la OCDE.

Con el incremento de la diversidad de nacionalidades y de herencia cultural en las clases de hoy en día es esencial replantearse las responsabilidades morales y políticas de las escuelas. Factores como la justicia, la igualdad de oportunidades, los resultados escolares, las tensiones sociales y políticas que derivan de las diversas identidades en el ámbito educativo constituyen un gran desafío, tanto para los educadores como para los políticos en todo el mundo. Los sistemas legales en los países de la OCDE aseguran el acceso a la educación primaria y secundaria obligatoria a todos los niños hasta una cierta edad, sin tener en cuenta la nacionalidad o el estado legal. Sin embargo, los niños refugiados o solicitantes de asilo político se enfrentan con barreras a la hora de matricularse, y los docentes se enfrentan a muchos desafíos para proporcionar una educación multicultural: superar las barreras lingüísticas, combatir los prejuicios y facilitar la integración asumiendo el cambio demográfico.

Aunque los docentes no pueden cargar con toda la responsabilidad de sensibilizar a la sociedad sobre la aceptación de todos, la tolerancia y el reconocimiento de los derechos humanos, pueden contribuir a ello en el ámbito escolar. Formar y apoyar adecuadamente a los docentes es esencial para que puedan llevar a cabo su labor.

Las cuestiones relacionadas con la integración a través de la educación son similares en todos los grupos de inmigrantes. Sin embargo, las condiciones legales, la gravedad de su situación, la imposibilidad de regresar a sus hogares y los traumas tras los conflictos bélicos hacen de los niños solicitantes de asilo político y refugiados el grupo más vulnerable. Por estas razones, los países de acogida deben asumir la mayor obligación moral para con ellos.

El destino de estos niños muestra verdaderamente la trayectoria de los países de la OCDE: ¿es una trayectoria de solidaridad internacional acorde con los más altos estándares declarados o es una trayectoria nacionalista y de defensa de los propios intereses basado en una actitud de "fortaleza defensiva" hacia el mundo?

Por Guntars Catlaks.

Este articulo fue publicado en Mundos de la Educación, No. 33, marzo 2010.