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La sociedad civil responde de forma contundente a una revista por promover las escuelas de bajo coste con fines de lucro

publicado 1 septiembre 2015 actualizado 3 septiembre 2015

El artículo de The Economist publicado el 1 de agosto ha provocado una respuesta inmediata de agencias internacionales y académicos muy reconocidos y respetados, que han escrito cartas al editor para denunciar un periodismo tendencioso e infundado.

Oxfam: los gobiernos no están cumpliendo con su responsabilidad de proporcionar una educación pública

"Su artículo sobre la educación en los países en desarrollo, ' The $1 a week school' (La escuela de 1 dólar a la semana), sostiene que las escuelas privadas son la mejor opción para los niños de familias con ingresos bajos. Sin embargo, ni siquiera unas tasas escolares supuestamente 'bajas' han conseguido fomentar la asistencia a estas escuelas, simplemente porque las familias pobres no pueden permitírselo", escribió Mark Goldring, Director Ejecutivo de Oxfam Gran Bretaña, a The Economist. Cuando hay que pagar tasas, las niñas se llevan la peor parte, ya que los padres que se ven forzados a elegir suelen dar prioridad a los niños.

Asimismo, considera "inaceptable" que tantos gobiernos estén faltando a su responsabilidad de proporcionar una educación pública decente. Para Golfring, en lugar de subcontratar la educación a escuelas privadas de calidad incierta, los gobiernos que realmente desean luchar contra la pobreza y la desigualdad para hacer crecer sus economías, deben realizar inversiones sostenibles para construir sistemas educativos públicos de calidad con vistas a que todos los niños puedan disfrutar de unos beneficios que cambiarán sus vidas.

A menos que servicios básicos como la educación y la sanidad sean gratuitos, millones de personas pobres estarán en desventaja y se agravará la desigualdad económica que está impidiendo que nuestras comunidades más pobres puedan salir por sí mismas de la pobreza.

ActionAid: se necesitan docentes bien formados que trabajen con clases de tamaño razonable en escuelas responsables

David Archer, Jefe de Desarrollo de Programas en ActionAid, escribió que se sentía "decepcionado" por los artículos de The Economist y dijo que el titular 'La escuela de 1 dólar a la semana' era "engañoso", ya que estas escuelas cobran en realidad el doble o el tripe.

"Estas escuelas no ayudan a extender el acceso a la educación a los 58 millones de niños que siguen sin escolarizar, sino que más bien atraen a niños —especialmente varones— con padres que los apoyan y pueden permitirse pagar estas escuelas y sacarlos de las escuelas públicas, donde habrían tenido resultados de igual calidad", señaló.

"Existen grandes retos a la hora de mejorar la calidad de las escuelas públicas de todo el mundo, pero no existen grandes misterios sobre cómo hacerlo", afirmó: "Necesitamos docentes bien formados que trabajen con clases de tamaño razonable en escuelas responsables".

OSF: alcanzar el reto de garantizar un acceso igual a una educación de calidad inclusiva para todos

Hugh McLean, director del Programa de Apoyo Educativo de la Open Society Foundations, escribió: "La información que ofrecen ustedes sobre la educación con ánimo de lucro en los países pobres muestra una imagen excesivamente optimista de los beneficios de la educación privada. En estos países hay tanto escuelas públicas buenas como escuelas privadas malas".

"Cualquier enfoque que presuma de dar prioridad a los niños, debe analizar exhaustivamente si todo el sistema consigue garantizar un acceso igual a una educación de calidad inclusiva para todos", insistió, haciendo hincapié en el impacto que tiene la privatización de las escuelas en las niñas. McLean señaló que "ya hay más niños que niñas escolarizados en todo el mundo" y añadió que "incluso con las tasas más bajas, habría más niñas sin escolarizar, y el exiguo ingreso que las familias invierten en educación iría a parar igualmente a los varones".

"Los participantes del sector privado tienen la misma obligación que el estado de defender el derecho a la educación, particularmente cuando reciben capital público", destacó. Además, añadió que los mismos estudios de los cuales The Economist selecciona datos según su propio interés, demostrarán que incluso en los casos en que las escuelas privadas de bajo coste superan a la escuela pública local, la calidad de la educación que ofrecen es mínimamente mejor. Esta no es una solución política para los niños pobres, concluyó McLean.

Iniciativa Global para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales: desear calidad e igualdad en la educación no es una preferencia ideológica

Sylvain Aubry, asesor de investigación y defensa en la Iniciativa Global para los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, admitió que la cuestión del papel a otorgar a las escuelas privadas dentro de los sistemas educativos —en particular en los países en desarrollo— es "un debate complejo que requiere necesariamente una reflexión detenida".

Sin embargo, escribió que los artículos publicados sobre las escuelas privadas de bajo coste y la educación con ánimo de lucro están repletas de contradicciones y carecen precisamente de esa meticulosidad que las haría útiles y creíbles.

Concretamente, Aubry desmintió la declaración que se hacía en los artículos de que aquellas personas que no están de acuerdo son "ideológicas". "En los últimos 12 meses hemos trabajado muy duro junto con decenas de socios de la sociedad civil internacional, nacional y local de todo el mundo –incluidos sindicatos de docentes–  recopilando datos sobre el terreno, estableciendo diálogos con todas las partes e investigando los requisitos legales básicos de los derechos humanos según los cuales las escuelas privadas pueden y deberían tener permitido funcionar", escribió.

Dra. Prachi Srivastava: carecen de pruebas consistentes que demuestren la ventaja clara de las escuelas privadas de bajo coste sobre las escuelas públicas

"Después de ser entrevistada durante alrededor de dos horas por los artículos sobre las escuelas privadas de bajo coste, estoy consternada y sorprendida por la falta de meticulosidad", escribió también la Dra. Prachi Srivastava, profesora asociada en la Escuela de Desarrollo Internacional y Estudios Globales de la Universidad de Ottawa, Canadá.

Respecto a la asequibilidad, explicó que los datos del Sur de Asia y el África Subsahariana son claros: en los lugares donde los hogares de los quintiles de ingresos más bajos tienen que pagar costes varios directos, el acceso sostenible es más difícil, especialmente para las niñas y los niños desfavorecidos.

Respecto a los logros escolares, dijo que los datos son diversos y que ningún estudio demuestra de forma consistente que la escuela privada tenga ventajas para todos los grupos de estudiantes de las escuelas privadas, en todos los contextos y en todas las materias.

Respecto a la rentabilidad, Srivastava señaló que los datos son poco consistentes, dado que no se tienen en cuenta los subsidios del gobierno a las escuelas privadas para las tasas, las concesiones de suelos, las becas o el apoyo para los libros de texto (si existen), y no se incluye el gasto de la infraestructura del sector público (como el acceso a las carreteras, la electricidad o el agua).

Por último, según Srivastava, todos los estudios muestran que las escuelas de bajo coste mantienen sus costes bajos contratando docentes menos cualificados y peor pagados, así como mujeres más jóvenes "porque son la mano de obra más barata".

Profesor Steven Klees: la solución es no privatizar un bien público, sino financiar íntegramente las escuelas públicas

"Como economista activo en el sector de la educación", escribió Steven Klees, profesor de Educación Internacional y Comparativa en la Universidad de Maryland, EE. UU., "me siento consternado por sus dos artículos sobre las escuelas con ánimo de lucro para los pobres en los países en desarrollo".

Según él, estas escuelas no son baratas para los pobres, que muchas veces se ven obligados a elegir entre la educación privada y los gastos necesarios de alimentación y sanidad, especialmente cuando tienen varios hijos. Asimismo, dijo que existen estudios que demuestran que la mayoría de las escuelas privadas son de muy baja calidad.

Klees insistió en que la solución no es privatizar un bien público, seguir estratificando la educación e incrementar las desigualdades, sino financiar íntegramente las escuelas públicas. Entonces estas escuelas privadas desaparecerían.