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FatCamera / istockphoto
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"El Proyecto Alternativas (TAP): La Justicia de la Educación para la Transformación Social."

Por Mark Ginsburg y Steven Klees, en representación del Grupo Facilitador de TAP.

por: Steve Klees Mark Ginsburg publicado 11 junio 2021 actualizado 11 junio 2021

La pandemia de coronavirus ha trastocado en todo el mundo muchos aspectos de nuestras vidas, incluyendo la educación. Numerosos estudiantes y docentes siguen sin poder asistir a las aulas, la distribución de vacunas va aun ritmo muy lento, se están desarrollando nuevas variantes del virus y la futura evolución de la pandemia resulta incierta. En particular, el cuerpo docente ha resultado gravemente afectado por la pandemia, debiendo afrontar desafíos estresantes en sus vidas personales al tiempo que han tenido que desarrollar nuevas formas para facilitar el aprendizaje y responder a las necesidades socio emocionales de sus estudiantes.

No obstante, ya antes de la pandemia nuestro mundo estaba ante una encrucijada. Nos enfrentamos a múltiples crisis existenciales: pobreza y desigualdades que se cobran vidas, catástrofes climáticas y medioambientales, racismo y sexismo sistémicos, violencia generalizada, guerras y la amenaza de un desastre nuclear. Necesitamos desesperadamente encontrar formas alternativas de vivir y de existir si queremos que la humanidad sobreviva, ya ni digamos para que prospere. La educación deberá considerarse integrada en estas crisis y como un elemento clave para su transformación.

El Proyecto Alternativas (TAP por sus siglas en inglés) fue lanzado en agosto de 2019 por un grupo de 20 académicos progresistas, líderes sindicales de la Internacional de la Educación y otros activistas de la sociedad civil, frustrados por décadas de reforma educativa neoliberal y el total abandono de la educación como fundamento para unas sociedades justas y democráticas.

Sentimos que era importante aprovechar este momento histórico único y formar parte de las luchas y los esfuerzos que están teniendo lugar en diferentes partes del mundo buscando reconceptualizar y cambiar radicalmente la educación pública como un punto de entrada para una transformación social más profunda, y encontrar formas de amplificar dichos esfuerzos. En resumen, comenzamos a planificar un replanteamiento radical de la educación y, apoyándonos en campañas de promoción que sitúan los ecosistemas sostenibles y la justicia climática, así como la justicia social, como elementos centrales de un rediseño radical de los sistemas educativos, económicos y políticos.

El Proyecto Alternativas es una red internacional y geográficamente diversa de académicos progresistas, sindicalistas, activistas de la sociedad civil y miembros de movimientos sociales interesados en crear una voz crítica colectiva global orientada hacia la transformación de la educación y la sociedad a nivel local, nacional y mundial. Aspiramos a contribuir a esfuerzos que planteen un desafío colectivo a las ideas y políticas dominantes en la educación y el desarrollo, mediante luchas y campañas a partir de las bases. Vislumbramos una iniciativa a largo plazo para establecer y promover una nueva visión con enfoques alternativos, y servir de centro de intercambio de ideas y acciones alternativas promovidas por una amplia variedad de organizaciones y movimientos progresistas y radicales que se convertirán en una fuerza impulsora de oportunidades de aprendizaje equitativas y resultados, democracia participativa, así como justicia económica y social en un mundo más sostenible.

El primer paso consistió en elaborar una Declaración solicitando firmas para mostrar al mundo que hay muchas, muchas personas con inquietudes fundamentales respecto a la actual dirección que están tomando nuestros sistemas educativos, económicos y políticos. La Declaración, titulada “La Justicia de la Educación para la Transformación Social: Un Marco de Acción” está disponible en 13 idiomas. Tenemos ya 300 firmantes (incluyendo Noam Chomsky) de todo el mundo. A continuación figura un extracto:

Nosotrxs, lxs abajo firmantes, creemos que los arreglos sociales, económicos, políticos y educativos actuales reproducen relaciones de poder que generan profundas desigualdades y, en última instancia, amenazarán la vida en el planeta. Defendemos las pedagogías alternativas y los sistemas educativos justos y regenerativos que apoyarán las transformaciones sociales que necesitamos para crear un mundo más rico, más equitativo y sostenible.

Las crisis globales, coexistentes e interrelacionadas, están empujando a la humanidad y al planeta viviente hacia el colapso político, social, económico y ecológico. Estas crisis, que se ven actualmente en la pandemia mundial de coronavirus, las desigualdades estructurales, la brutalidad policial y el racismo, el arraigado patriarcado, el caos climático acelerado y la amenaza constante de guerras, son impulsados globalmente por el capitalismo y el militarismo. Debemos aprovechar este momento histórico único para concebir y cambiar radicalmente la educación pública como punto de entrada para transformaciones más profundas que construirán la solidaridad humana y la cooperación y pondrán fin al racismo, el patriarcado y el capitalismo. Rechazamos la noción de que la prioridad de la educación es construir ‘capital humano’. Afirmamos que las prioridades de la educación deben incluir ecosistemas regenerativos, y una mayor justicia social para las generaciones actuales y futuras. Esto requiere la creación de sistemas educativos justos, que sólo podemos lograr como parte de una lucha más amplia por la transformación social en todas las demás esferas, especialmente en la economía y en la política…

El mundo necesita una revisión radical de la educación que ayude a transformar y crear sociedades regenerativas. Esto requiere un nuevo contrato social que valore el gasto social por encima del gasto militar y de seguridad, y vaya más allá de los estrechos intereses del sector empresarial, las empresas de tecnología educativa, las cadenas de escuelas privadas y otros actores de la educación empresarial. Llamamos a revertir el movimiento hacia la privatización de la educación y otros servicios sociales y mantener la lógica empresarial fuera de la educación y la formulación de políticas sociales.

En cambio, nos basamos en luchas y lecciones de estudiantes y maestros organizados, el movimiento sindical en su conjunto, organizaciones comunitarias democráticas, incluidas asociaciones de minorías, migrantes y refugiados, así como medios de comunicación independientes, organizaciones y profesionales que compartan nuestro compromiso para promover la justicia en las sociedades reales y defectuosas en las que vivimos. Estos grupos ya han desarrollado alternativas para la justicia educativa, incluidas escuelas y programas de educación no formal que apoyan la soberanía socialista, indígena y negra del siglo XXI, el decolonialismo, Black Lives Matter, abolicionista y pedagogías críticas…

Estas ideas iniciales no apuntan a un espejismo utópico distante; más bien se basan en los pensamientos y acciones de muchos grupos y organizaciones progresistas de todo el mundo. Nosotrxs, lxs abajo firmantes, vemos estas ideas para una revisión radical de la educación y la sociedad como direcciones necesarias para contrarrestar y superar las severas crisis que enfrenta el planeta.

Los docentes son la columna vertebral de la educación y deben estar en el origen mismo de esta transformación. ¡Les invitamos por tanto a firmar a esta Declaración e implicarse en TAP!

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.