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La Internacional de la Educación se solidariza con los y las docentes birmanos/as que luchan por la democracia

publicado 1 julio 2021 actualizado 9 julio 2021

Los líderes de la Internacional de la Educación han expresado su apoyo a la democracia en Myanmar y han desatacado que la experiencia del profesorado de todo el mundo resulta relevante para los y las docentes birmanos que luchan actualmente por la democracia.

En un acto de solidaridad en línea para el personal docente de Myanmar que tuvo lugar el 29 de junio, el secretario general de la Internacional de la Educación, David Edwards, expresó la solidaridad del movimiento sindical internacional de la educación con “los valientes hombres y mujeres de Myanmar que están luchando desde hace meses por la democracia bajo un régimen sumamente represivo”.

Veinticinco lecciones sobre educación y democracia

Edwards mencionó el libro “Sobre la educación y la democracia: 25 lecciones de la profesión docente” presentado durante el 8.° Congreso Mundial de la Internacional de la Educación que se celebró en Bangkok en julio de 2019. Este libro “recoge nuestras lecciones como docentes que luchan por la democracia”, señaló.

Fred van Leeuwen, secretario general emérito de la Internacional de la Educación, explicó que “hemos analizado las lecciones más importantes que hemos aprendido como profesión y movimiento docente, principalmente en los últimos 25 años, si bien algunos ejemplos se remontan a la Segunda Guerra Mundial”. No obstante, indicó, faltan muchos casos.

Van Leeuwen y la coautora, Susan Hopgood, presidenta de la Internacional de la Educación, decidieron recabar estas 25 lecciones con motivo del 25.° aniversario de la Internacional de la Educación en 2018.

El movimiento sindical internacional de la educación está profundamente preocupado por el estado de la democracia

¿Y por qué decidieron empezar a escribir este libro?

En primer lugar, estábamos profundamente preocupados por el estado de la democracia a escala mundial, señaló Van Leeuwen.

En segundo lugar, “pensábamos que era muy importante recordar la importante función de la educación y del profesorado en la promoción y la preservación de los sistemas democráticos de todo el mundo”.

Dar esperanza al personal docente

En tercer lugar, querían dar esperanza al personal docente, a los compañeros y las compañeras de todo el mundo sobre su capacidad para luchar contra las amenazas a la democracia, como, por ejemplo, las violaciones de los derechos humanos y sindicales, los desafíos de la privatización y la comercialización de la educación, así como el cambio climático.

“El personal docente puede ejercer una influencia decisiva y facilitar cambios, por muy diferentes que sean las circunstancias en las que actúe”, insistió Van Leeuwen.

Hopgood también subrayó que “la educación es fundamental para la consecución y el mantenimiento de la democracia” y que “es realmente importante que todos comprendamos mejor nuestras historias, luchas y campañas compartidas para garantizar que la democracia en todas sus formas exista en todos nuestros países”.

Oportunidades para que el profesorado piense en las luchas de sus compañeros y compañeras por la democracia en otros países

Para Hopgood, el libro aporta “no solo lo que denominamos nuestras lecciones o principios, que son los que consideramos necesarios para la democracia y la educación, sino también oportunidades para que el profesorado comprenda las luchas que compañeros y compañeras han emprendido en países de todo el mundo y reflexionen sobre ellas y sobre lo que significa para ellos educar a sus propios estudiantes”.

Hopgood se congratula de que esto genere un debate entre el personal docente, ya sea en países donde creen que la democracia es segura y está protegida o en países como Myanmar, “donde la democracia ha desaparecido así, de la noche a la mañana, y se está luchando por recuperarla”.

Ambos autores coinciden en que la lección más útil del libro para los docentes de Myanmar es la primera: “Educar para la democracia”, en la cual se exponen nuestros valores comunes y la importancia de la educación para transmitirlos.

El personal docente no debe ser un obediente lacayo del Estado

Según Van Leeuwen, la tercera lección —“No ser un obediente lacayo del Estado”— puede aplicarse también a Myanmar.

Insistió en que, si los Gobiernos no respetan los derechos humanos, la profesión docente tiene la responsabilidad de darlo a conocer, hablar de ello con el alumnado y desafiar a la dictadura.

El secretario general emérito recordó que, durante la Segunda Guerra Mundial, el profesorado de Polonia y Noruega se negó a cumplir las instrucciones que había recibido de las autoridades de la ocupación nazi para adoctrinar a sus estudiantes. En Polonia llegó incluso a crear un sistema escolar paralelo en el que educaban a niños y niñas, a pesar de que era ilegal.

Van Leeuwen continuó señalando que no hay dos situaciones idénticas. La situación de Myanmar no es la misma que la de Polonia y Noruega, “por lo que, en última instancia, los y las profesionales de la enseñanza de Myanmar encontrarán sus propias soluciones”.

Hay que apoyar al estudiantado birmano, como se hizo en Australia, para que se niegue a escribir cartas donde se comprometa a apoyar al régimen militar en lugar de al Gobierno de Unidad Nacional. “También hay que darles protección cuando se encuentren en el extranjero”, añadió.

Garantizar la seguridad de los estudiantes birmanos en el extranjero

“Todos los puntos que ustedes están debatiendo son muy importantes para nosotros”, dijo el Dr. Sai Khaing Myo Tun, viceministro de Educación del Gobierno de Unidad Nacional de la República de la Unión de Myanmar, quien señaló también que “tenemos que dar ánimos a nuestros docentes”.

Además, hizo un llamamiento al personal docente, a sus sindicatos y a las instituciones educativas para que se movilicen en los países donde haya estudiantes birmanos con el fin de garantizar su seguridad.

Coincidió asimismo en que, para compartir los valores democráticos con los y las estudiantes, la democracia debe impartirse en todos los planes de estudios.

Los y las docentes birmanos/as luchan por una educación de calidad para todos y todas

Mientras explicaban que están en contra de la privatización de la educación, los y las docentes birmanos/as que tomaron la palabra explicaron que las escuelas públicas han sido utilizadas por los regímenes autoritarios para inculcar valores antidemocráticos.

También afirmaron estar a favor de un enfoque centrado en los derechos del alumnado y de garantizar una educación equitativa de calidad para todos los niños y las niñas de Myanmar.

En sus observaciones finales, Edwards dijo que, “como docente, no se puede enseñar para la democracia sin ser un ciudadano o una ciudadana comprometido, activo y miembro de un sindicato”.