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Debe aprovecharse el impulso actual para hacer frente al flagelo de la violencia contra las mujeres y las niñas

publicado 3 diciembre 2021 actualizado 3 diciembre 2021
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La pandemia de la COVID-19 ha tenido profundas consecuencias para docentes y alumnos, así como en el avance a escala mundial para cumplir el objetivo de una educación pública de calidad para todos. Sin embargo, a la par de la crisis sanitaria, seguimos padeciendo la pandemia de sexismo y misoginia que está arruinando la vida, la educación y las oportunidades vitales de mujeres y niñas de todo el mundo.

En todos los países, las mujeres encabezaron la respuesta nacional e internacional a la COVID-19, manteniendo a las comunidades seguras, cuidando a los enfermos y personas mayores y educando a nuestros hijos. Las mujeres han puesto en juego su salud y seguridad al salir a trabajar para asegurar servicios fundamentales para todos. Al mismo tiempo que aplaudíamos a cuidadores, a los trabajadores de los servicios sanitarios y al profesorado, las mujeres y las niñas enfrentaban violencia y amenazas en su propio hogar y en las calles de su ciudad.

En el Reino Unido, la Oficina de estadísticas nacionales (ONS) señala que, a mediados de mayo de 2020, hubo un aumento del 12% en el número de casos de violencia doméstica remitidos a los servicios de ayuda a las víctimas. Entre abril y junio de 2020, se registró un aumento del 65% en las llamadas a la línea nacional de ayuda en caso de violencia doméstica, en comparación con los primeros tres meses del mismo año.

Las mujeres y las niñas siguen padeciendo agresiones sexuales, violencia y acoso en las calles, en línea y en sus lugares de trabajo y escuelas. En el Reino Unido, los asesinatos de Sarah Everard y de la profesora de enseñanza primaria Sabina Nessa a lo largo de 2021 arrojaron luz sobre la seguridad de las mujeres y el flagelo de la violencia de género. Estos casos son, trágicamente, solo la punta del iceberg, como lo corrobora una investigación de Feminicide Census, según la cual en el Reino Unido una mujer es asesinada por un hombre en promedio una vez cada tres días.

Lamentablemente, las escuelas y universidades no son inmunes al acoso y la violencia sexuales y es con toda razón que docentes, educadores y nuestros sindicatos se hacen oír y dan un paso adelante para abordar el problema.

La caja de herramientas y guía normativa sobre violencia doméstica de NASUWT se publicó en respuesta a las preocupaciones planteadas por nuestros miembros en lo relativo al aumento de la violencia doméstica durante el confinamiento. La violencia doméstica también afecta a nuestros estudiantes y a nuestros miembros, y es un tema sindical muy importante en torno al cual nuestros sindicatos deben organizar, formar y apoyar a nuestros miembros. Asimismo, debe ser una prioridad clave en nuestros programas de negociación colectiva y campañas con gobiernos y empleadores.

A principios de este año, la creciente atención prestada a la violencia contra las mujeres en el Reino Unido durante la pandemia llevó a gran número de estudiantes a señalar en línea sus experiencias de acoso sexual, violaciones, agresiones y malos tratos a manos de otros estudiantes. NASUWT lleva muchos años poniendo en evidencia el flagelo del acoso sexual en las escuelas que afecta tanto al profesorado como a los alumnos. También hemos estado trabajando para poner alto a todas las formas de abuso, violencia y acoso sexual contra las docentes y las alumnas.

En general, en el mercado laboral en su conjunto, 1 de cada 2 mujeres ha sido acosada sexualmente en el trabajo. En el caso de mujeres lesbianas y transgenéricas este número aumenta a 2 de cada 3. Y sabemos que las escuelas y universidades no son inmunes a las agresiones sexuales ni a la violencia, como lo evidencian a diario las escandalosas agresiones contra mujeres y niñas.

Dirigir a alguien públicamente comentarios acosadores y, a menudo, sexualmente sugerentes, amenazantes o burlones, silbidos, comentarios lascivos y sexualmente explícitos, la práctica del upskirting, es decir, fotografiar debajo de las faldas de las mujeres y el acoso en las redes sociales se han convertido en una epidemia de trato sexista y misógino de alumnas, profesoras y otras trabajadoras de la educación que afecta a nuestros miembros. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las escuelas banalizan estos comportamientos y suelen esconderlos bajo la alfombra. Estos son solo algunos de los ejemplos de los casos que abordan los/las representantes de NASUWT en nombre de nuestros miembros.

Este año, NASUWT hizo un sondeo entre el profesorado sobre el tema del abuso y el acoso sexuales. El 54% de los/las docentes encuestados señalaron haber sido testigos de acoso sexual o abuso de niñas por parte de alumnos varones en su escuela o universidad. Muchas veces estas agresiones suceden a diario. El 47% de las profesoras indicaron que ellas mismas habían experimentado acoso sexual o lo habían presenciado contra compañeras en su escuela o universidad. Sin embargo, se constata muy frecuentemente que los empleadores parecen más preocupados por proteger su reputación que por garantizar la seguridad de las mujeres en el trabajo. Menos de la mitad del profesorado señaló que había procedimientos adecuados en su escuela o universidad para dar respuesta a este tipo de violencias y abusos. Es preciso cambiar esta cultura.

La encuesta de NASUWT a los miembros participantes en nuestra reciente Conferencia de Consulta de Profesoras también concluyó que una de cada diez mujeres afirma “no sentirse segura” en su lugar de trabajo o “sentirse preocupada y ansiosa por su seguridad en el trabajo”. La mitad de las docentes indicaron que no conocen ninguna política o procedimiento en su lugar de trabajo para abordar el problema del aumento de la violencia y el acoso sexuales en las escuelas. Una quinta parte afirmó “no sentirse segura” fuera del trabajo o sentirse “preocupada y ansiosa por su seguridad fuera del trabajo”.

Durante la pandemia de la COVID-19, nuestros sindicatos han exigido con toda razón la seguridad del profesorado y del personal de apoyo a la educación. El acceso al equipo de protección personal, buena ventilación, pruebas y vacunas forman parte, muy justificadamente, de nuestro programa, ya que mantener a nuestros miembros y a nuestros estudiantes seguros en las escuelas es nuestra prioridad. Sin embargo, también debemos exigir la seguridad de nuestros miembros frente a todas las formas de violencia y abuso y, en particular, ante la amenaza de agresión, abuso y violencia sexuales.

Sabemos que nuestros sindicatos desempeñan un papel clave en la creación de un entorno en el seno de las escuelas donde no se toleren nunca el acoso ni la violencia sexuales, ya sea en los locales escolares o en línea. Es la razón por la que exigimos una mejor educación para la juventud, con el fin de que las escuelas sean santuarios realmente seguros para las mujeres y las niñas.

Asimismo, hacemos un llamamiento a los gobiernos para que ratifiquen el Convenio núm. 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el mundo del trabajo. Este convenio representa un compromiso importante para abordar la violencia de género y el acoso en el lugar de trabajo. Las escuelas también son lugares de trabajo, y NASUWT acoge con satisfacción que el 15 de noviembre de este año el Gobierno del Reino Unido se comprometiera, aunque tardíamente, a ratificar el convenio e imponer a los empleadores la nueva obligación de mantener a sus trabajadores y trabajadoras a salvo del acoso sexual en su lugar de trabajo.

Aun cuando se acoge con satisfacción la decisión del Gobierno del Reino Unido, cambiar la ley es solo el primer paso para lograr un cambio tangible en la lucha y erradicación de la violencia de género. Ahora dedicaremos todo nuestro esfuerzo en ejercer presión para que se pase a la acción y se asegure la aplicación de la ley, con el fin de que los empleadores no puedan eludir su responsabilidad de garantizar que las mujeres puedan trabajar en seguridad, libres de acoso.

Incluso el logro de esta modesta concesión del Gobierno es el resultado de decenas de miles de mujeres que han hablado de su experiencia y exigen un cambio. Es también a través de la presión constante del movimiento sindical internacional, conjuntamente con las organizaciones de mujeres, que se consiguió un convenio internacional innovador sobre la lucha contra la violencia y el acoso en el lugar de trabajo.

Los 16 días de activismo contra la violencia de género nos brinda una oportunidad importante de continuar nuestros esfuerzos para llamar la atención sobre el tema del sexismo, la misoginia y la violencia de género y exigir que se garantice la seguridad de las mujeres y de las niñas en la educación.

NASUWT continuará prestando su apoyo a la Internacional de la Educación y a las organizaciones miembros al tiempo que proseguimos, con nuestros miembros, nuestros esfuerzos para asegurar un cambio real que permita que las mujeres y las niñas puedan vivir, estudiar y trabajar libres de toda amenaza de violencia sexual, intimidación, acoso y hostigamiento.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.