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Las etiquetas se ponen en las botellas, no en las personas

publicado 9 junio 2022 actualizado 14 junio 2022
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NAPTOSA es el segundo sindicato de docentes más importante de Sudáfrica y defiende la educación a través de sus organizaciones heredadas desde 1904. Su dirección y su membresía representan la diversidad racial del país e incluyen a la comunidad LGBTQI+.

La Constitución de Sudáfrica prohíbe la discriminación por motivos de orientación sexual con el fin de garantizar la igualdad de la comunidad LGBTQI+. El Departamento de Educación del Cabo Occidental (WCED) ha publicado una política en materia de identidad de género y orientación sexual y espera que se firme y adopte antes de finalizar el año. NAPTOSA apoya esta política, basada en la Constitución y los principios fundacionales de la organización.

NAPTOSA considera el rechazo como una forma de abuso y condena esta actitud en cualquier persona que someta a los niños y niñas a ello. NAPTOSA acepta la diversidad. Así está previsto claramente en su Constitución y su política de género, que anima a la membresía de grupos anteriormente marginados a adoptar un papel activo en las estructuras de liderazgo del sindicato.

Esta es la tercera y última contribución a una serie de artículos de blog publicados con motivo del Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia, que se celebra el 17 de mayo.

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"Me sentía encasillado por las creencias religiosas, la familia y las normas y los valores de la sociedad. Seguí mis propias convicciones personales y conseguí salir del armario en la universidad, a los 22 años, pero entonces me volvieron a encasillar. Cuando me senté a explicarle a mi madre lo que me pasaba sus palabras fueron: 'Hijo, ¿estás seguro de que esto no es una fase?' Probablemente lo fue en su momento, pero...

Soy Charles Adams. Me identifico como Charles. He sido y siempre seré eso: Charles en una misión para enfrentarme a lo que se me ponga por delante. No me defino por las expectativas de los demás ni me adapto a ellas, me defino por mi ideal de lo que quiero para mí, sin dejar nunca a Dios fuera de ninguna de estas opciones.

Mi madre siempre decía: 'Cuando visitemos a los tíos tal y cual, preséntalo como un amigo porque esa generación no lo entiende'. Yo sentía en mi interior que mi madre, a su manera, estaba luchando contra mis elecciones, pero que, a pesar de ello, era muy cariñosa y me apoyaba.

Vengo de una educación católica estricta en la que si caes en el acto de la homosexualidad tu alma está condenada. Todavía soy católico, practico y voy a la iglesia. Mi madre está muy involucrada en la iglesia. Mi padre, ya fallecido, era líder político y mecánico de profesión, un marido muy comprensivo y un padre devoto con una opinión muy firme sobre la homosexualidad. Mi hermano mayor, también fallecido, nunca se casó, dedicó su vida a una mujer que le doblaba la edad, con sus propios hijos, y abuela de dos niños. Mi hermano menor es transgénero, y yo soy el mediano. Una familia diversa y divinamente privilegiada.

Crecer en un pueblo pequeño, donde todo el mundo lo sabe todo sobre ti tiene sus dificultades. Pero me hice fuerte ante los comentarios y me tomé con calma todas las experiencias que fui viviendo. Hice lo que hacían todos los chicos de mi época: jugar, pelear, llorar, ir a pescar, meterme en todo tipo de problemas y ser muy experimental. Lo que más disfrutaba eran los fines de semana porque por nuestra casa siempre pasaban todos nuestros amigos y nuestros primos. Así que siempre teníamos la casa llena. Jugué al fútbol, al cricket o a las casitas de muñecas.

Finalmente, en mis años de instituto me eché novia. Pero fue en mi primer año de universidad, después de dos años completos de relación, cuando todo cambió. Empecé a cuestionar más mi sexualidad y quise saber '¿por qué sentía lo mismo hacia mi novia que cuando miraba a una persona de mi mismo sexo?' ¿Era deseo sexual o apego emocional?

Siempre he creído que el compromiso de por vida se tiene que tener con una sola persona, así que tuve muchas relaciones con chicos y con chicas y disfruté del proceso de búsqueda, pero me di cuenta de que no me importaba el género, solo el amor. Un chico en particular me conquistó en un club gay de Durban, The Lounge. Caí rendido a sus pies. (Que Dios lo tenga en su gloria, murió de un disparo en acto de servicio). Fue entonces cuando me di cuenta de que puedo amar a todas las personas, pero me atraen más física y sexualmente las de mi mismo sexo. Ahora tengo una relación desde hace 6 años y me siento totalmente comprometido con ella. Nunca imaginé que tendría la bendición de volver a amar y compartir esta vida y espacio con alguien tan especial.

¿Cómo ha afectado todo esto a mi forma de actuar como educador y líder comunitario? Es sencillo: vivo mi vida y hago mi trabajo. Mi vida se rige por las palabras: 'Sabrán que soy cristiano por mi amor'. Creo que hablar abiertamente de mi preferencia sexual me ayuda a comunicarme con los alumnos y los compañeros porque no hay barreras. La gente siente que soy accesible porque no tengo agendas ocultas, porque vivo mi vida auténtica. Estoy muy agradecido de que, aunque la mentalidad de muchas personas vaya unida a un pasado de desinformación, malentendidos y falsas verdades, esta generación me infunde más esperanza porque la mayoría no ve etiquetas (a menos que se les enseñe), me ve a mí. Actualmente doy clases en una escuela de primaria, pero también trabajé durante 5 años en un centro de secundaria. La única diferencia es que el alumnado de primaria es más curioso. Por otro lado, como me muestro abiertamente, quién soy y qué defiendo, me gané el respeto de mis alumnos de secundaria y disfruté mucho de mi experiencia docente.

Lo que me gustaría que recordaseis es esto: tu identidad no debería basarse en las etiquetas sino en cómo quieres vivir tu vida. Establece tus propias reglas, las que te funcionen a ti, y recuerda que no hay límites, solo limitaciones. Vive la vida al máximo. Sé quien eres con tus estudiantes y compañeros: te respetarán más por ello. Sé consciente de lo que quieres, no te conformes con menos. Y, por último, las etiquetas se ponen en las botellas y las categorías, no en los seres humanos."

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Lea los artículos de blog anteriores de esta serie:

América Latina hacia centros educativos respetuosos e inclusivos con las personas LGBTI

Sobre la responsabilidad del personal docente con respecto del alumnado LGBTQI

También puede acceder a la Declaración de la IE para el DICHOBIT: Día Internacional contra la Homofobia, la Bifobia y la Transfobia: Escuelas seguras e inclusivas para estudiantes y docentes en toda su diversidad

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.