Apoyar al profesorado y al estudiantado neurodiverso: por qué la inclusión debe comenzar por la fuerza laboral
Creando sistemas educativos en los que todas las mentes puedan crecer
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"Si diseñamos la educación para un único tipo de intelecto, les fallamos a todas las personas".
Los sistemas educativos de todo el mundo están dando pasos para ser más diversos, pero eso no los hace automáticamente más inclusivos. Como educador e investigador neurodivergente, conozco de primera mano el enorme potencial que se pierde cuando el diseño de las aulas y los lugares de trabajo se basa en una idea reduccionista de cómo debemos pensar, comunicarnos o procesar la información.
Sin duda, estamos cobrando conciencia de que la neurodiversidad es la variación natural en la forma de pensar y aprender de los seres humanos, una noción respaldada por la información accesible que facilitan organizaciones como la National Autistic Society del Reino Unido y la Autistic Self Advocacy Network de los Estados Unidos. No obstante, el apoyo práctico al profesorado y al estudiantado neurodivergente sigue sin ser consistente y a menudo depende más de la buena voluntad individual que de compromisos sistemáticos.
Esta ya no es una cuestión marginal para sindicatos, líderes y responsables políticos. La fuerza, la sostenibilidad y la equidad de los sistemas educativos requieren garantizar el derecho a la neuroinclusión, comenzando por las personas que hacen posible la educación.
La inclusión empieza por la plantilla laboral
Multitud de docentes neurodivergentes ocultan sus diferencias en el trabajo para evitar la estigmatización y la falta de entendimiento. Acallar los estilos de procesamiento, las necesidades sensoriales o los patrones de comunicación naturales puede ayudar a estas personas a "camuflarse", pero el coste es altísimo: estrés, desgaste y un menor bienestar.
Los sindicatos desempeñan una función esencial para garantizar que el personal neurodivergente disfrute de su derecho a trabajar sin miedo a la discriminación y sin la presión de tener que esconderse.
Hay que normalizar los ajustes razonables
El profesorado denuncia la constante necesidad de justificar adaptaciones como:
- recepción por escrito de las instrucciones
- espacios de trabajo más tranquilos
- reducción de la carga sensorial
- planificación adaptada de las tareas exigentes
Estos ajustes están en línea con las normas internacionales sobre lugares de trabajo inclusivos, entre ellas las directrices de la Organización Internacional del Trabajo para la promoción del trabajo decente para personas con discapacidad. Es vital normalizar estas adaptaciones, en lugar de considerarlas meras excepciones. De ese modo, se reducirán los estigmas y se potenciará el mantenimiento de la plantilla.
El desarrollo del liderazgo debe reflejar la diversidad comunicativa
El profesorado neurodivergente suele comunicarse de un modo distinto: su estilo es más directo, analítico o reflexivo. A pesar del valor de estos rasgos, las normas de liderazgo en la educación tienden a recompensar las respuestas rápidas, los sobreentendidos sociales y la extroversión.
Las vías de liderazgo deben:
- reconocer la comunicación diversa como una forma de liderazgo legítima
- formar a directoras y directores en comunicación neuroinclusiva
- evaluar el potencial para el liderazgo mediante puntos fuertes, no con estereotipos
Los sindicatos pueden defender marcos de liderazgo acordes con los principios de liderazgo inclusivos expuestos en la Brújula del Aprendizaje 2030 de la OCDE.
Repensar los modelos de aprendizaje para el estudiantado neurodiverso
Aunque el diseño inclusivo del aprendizaje es imprescindible para integrar a todas y todos los estudiantes, las aulas suelen ser un reflejo de las normas neurotípicas.
1. La claridad reduce la ansiedad
Informar con suficiente antelación y de un modo claro sobre la evaluación, los horarios y las expectativas es importante para reducir la carga cognitiva del estudiantado que tiene problemas para entender la ambigüedad. Esta pauta está recogida en los principios de Diseño Universal de Aprendizaje (DUA) desarrollados por la organización CAST (Centro de Tecnología Especial Aplicada).
2. El estudiantado debe poder demostrar su comprensión de múltiples modos
El estudiantado se beneficiará de poder demostrar lo que ha aprendido a través de:
- trabajos escritos
- exposiciones orales
- presentaciones visuales
- evaluaciones basadas en proyectos
La flexibilidad mejorará la equidad, en consonancia con las recomendaciones internacionales, como las Directrices de la UNESCO para una política educativa inclusiva.
3. Las aulas sensibles a los estímulos sensoriales beneficiarán a todo el estudiantado
Es esencial reducir el ruido y brindar entornos con un nivel bajo de estimulación, lo que mejorará la atención de todo el estudiantado, no solo de las personas estudiantes neurodivergentes.
Cerrar la "brecha de la doble empatía"
La investigación llevada a cabo por Damian Milton sobre el problema de la doble empatía expone con claridad que las barreras comunicativas existentes entre personas neurodivergentes y neurotípicas pueden generar malentendidos mutuos, que no se deben únicamente a posibles déficits asociados a la neurodivergencia.
El personal pedagógico y el estudiantado se enfrentan a menudo a casos en los que se malinterpreta el tono de una conversación, a confusiones sobre las expectativas o a la presión social no intencionada.
Dos cambios sencillos y de bajo coste pueden mejorar la comunicación:
- Presuponer que hay una diferencia en lugar de un déficit, preguntar antes de interpretar un comportamiento
- Ofrecer distintas opciones de comunicación: orales, por escrito, asíncronas o con imágenes
Estos pequeños ajustes reducen los conflictos y refuerzan las relaciones.
Ejemplos prácticos reales
Finlandia: una sala de profesorado que tiene en cuenta los aspectos sensoriales
Una escuela de primaria se adaptó al personal neurodivergente creando una "sala de concentración" silenciosa para las personas que necesitaban un nivel bajo de estímulos sensoriales. El profesorado neurodivergente aseguró que había sido de gran ayuda para reducir el desgaste mental; el personal neurotípico, por su parte, también agradeció contar con un espacio tranquilo para la planificación.
Nueva Zelanda: vías flexibles de evaluación
Un centro de formación profesional decidió usar técnicas de lenguaje claro para redactar las instrucciones de las evaluaciones y permitir respuestas en vídeo además de ensayos por escrito. El porcentaje de aprobados entre el estudiantado disléxico y autista aumentó sin reducir los estándares académicos.
Sudáfrica: círculos de inclusión dirigidos por pares
Un sindicato de profesorado puso en marcha sesiones mensuales de pares en las que el personal educativo compartía retos y estrategias. Las personas docentes neurodivergentes afirmaron sentir reconocimiento en lugar de ser juzgadas, lo que mejoró la tasa de retención de personal.
Recomendaciones para los sindicatos de la educación y su base de afiliación
1. Integrar la neuroinclusión en los convenios colectivos.
Incluir los ajustes sensoriales, la comunicación predecible y los procesos flexibles entre los derechos convencionales.
2. Desarrollar marcos de liderazgo neuroinclusivo.
Valorar la diversidad comunicativa y de pensamiento en las vías de promoción.
3. Proporcionar formación centrada en la práctica
Emplear marcos como las pautas de DUA y estrategias de diseño en las aulas.
4. Reclamar sistemas de apoyo que no requieran un diagnóstico.
Multitud de docentes y estudiantes no desean revelar sus problemas. El sistema debe ofrecer apoyo con carácter universal.
5. Crear una cultura interna neuroinclusiva.
Garantizar que las reuniones sindicales, la documentación y las campañas cumplen los principios de accesibilidad.
La inclusión no es un complemento, es el futuro
Respaldar al profesorado y al estudiantado neurodiverso no es solo una cuestión de equidad. Es una inversión estratégica en creatividad, innovación y resiliencia en todos los sistemas educativos. Las personas neurodivergentes aportan puntos de vista reflexivos y profundos, pero únicamente si el entorno les permite desarrollarse.
Con pequeñas medidas prácticas, los sindicatos y los equipos de dirección pueden pasar de ser excluyentes sin pretenderlo a mostrar un comportamiento deliberadamente acogedor. El futuro de la educación es uno en el que el profesorado y el estudiantado neurodiverso tenga éxito no a pesar de sus diferencias, sino gracias a ellas.
Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.