La educación bajo asedio: la opresión, la guerra y el sueño de libertad
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Un aula segura, sillas suficientes para que el estudiantado se siente, agua potable. Un salario digno, una educación gratuita y justa para todos y todas. No es mucho pedir. Sin embargo, estas son precisamente las cosas que se les niegan al profesorado y al estudiantado iraníes. Soy Esmail Abdi, docente, padre y antiguo preso político, y hoy escribo sobre un país de infancias perdidas a causa de la opresión, la discriminación y la agresión extranjera. Escribo sobre los sueños de una nación que anhela la libertad y la democracia. Me gustaría describir lo que sienten las personas docentes iraníes. A gran parte de ustedes les resultará familiar, ya que, por desgracia, nada de lo que digo aquí es exclusivo de Irán. Los ataques contra la educación y nuestras libertades son globales.
La comunidad docente iraní se ve sometida a múltiples formas de injusticia. El derecho de reunión está siendo pisoteado, las asociaciones y los sindicatos son objeto de restricciones y las personas activistas son perseguidas. Tras el levantamiento «Mujeres, Vida, Libertad» y el asesinato de Mahsa-Jina Amini, más de 400 personas docentes fueron detenidas únicamente por sus actividades sindicales. Las detenciones y la persecución del personal docente no han cesado desde entonces e incluso se ha agravado desde el inicio de la guerra entre Irán e Israel y, actualmente, durante la reciente campaña de bombardeos. El trato que reciben las personas docentes en la cárcel es inhumano e indigno, lo que va en contra de la Carta de los Derechos Humanos.
El régimen ha seguido ejecutando a personas que fueron detenidas durante el levantamiento de enero de 2026 sin que se les haya juzgado debidamente ni se les haya garantizado una representación adecuada. Algunas de estas personas tenían tan solo 18 años. Además, en estos momentos hay un gran número de personas estudiantes que corren el riesgo de ser ejecutadas . El pueblo iraní ha sufrido 40 años de oscuridad digital total, lo cual ha permitido que el régimen cometiera atrocidades.
De hecho, la represión tiene otras víctimas que no son docentes ni activistas: la infancia.
Más de 230 menores perdieron la vida a manos del régimen iraní durante los dos días de disturbios que tuvieron lugar en enero de 2026.
230 sillas vacías. 230 luces que ya no brillan.
El Coordinating Council of Iranian Teachers Trade Associations (CCITTA) puso en marcha una campaña en la que se muestran sillas vacías y aulas sin docentes para mantener vivo el recuerdo de estas personas menores. Se trata de una campaña valiente y difícil, ya que tanto el profesorado como las familias de las víctimas reciben amenazas constantes por parte del régimen.
Además de este sufrimiento, la reciente campaña de bombardeos llevada a cabo por Israel y Estados Unidos —y la posibilidad de una guerra prolongada— está destruyendo la ya débil infraestructura educativa de Irán y todos los logros conseguidos en los últimos tres años por los sindicatos en el levantamiento «Mujeres, Vida, Libertad».
A pesar de la Declaración sobre Escuelas Seguras, en Minab más de 100 estudiantes y 14 docentes perdieron la vida cuando una bomba destruyó su escuela. CCITTA ha rendido homenaje a las víctimas de esta tragedia en los medios sociales con la campaña #AbandonedBackpacks.
Otros ataques contra escuelas y hospitales han causado aún más muertes en las comunidades escolares: más de 270 estudiantes y 60 docentes fallecieron bajo las bombas estadounidenses e israelíes.
Fuentes oficiales afirman que más de 20 universidades han sido atacadas desde el inicio de la guerra. Aunque se ha anunciado un frágil alto el fuego, la amenaza del presidente de los Estados Unidos de aniquilar toda una cultura crea un clima de inseguridad para los niños y las niñas iraníes.
Mientras tanto, los informes que llegan desde las prisiones nos traen noticias preocupantes sobre la falta de alimentos y medicamentos para la población reclusa.
Lamentablemente, tal y como todo el mundo ha podido comprobar en los últimos años, esta crisis no se limita a mi país. Ucrania, Gaza y Líbano también forman parte de una ola de violencia sistemática a escala mundial contra la educación y la infancia. Desde Irán hasta Ucrania, desde Líbano hasta Palestina, el sonido de las sillas vacías es el mismo: la ausencia.
La ausencia del sonido, la ausencia de las niñas y los niños que deberían haberse quedado a nuestro lado para construir el futuro. Hoy más que nunca, necesitamos la solidaridad entre los sindicatos de la educación y entre los y las activistas de la educación de todo el mundo.
En calidad de docentes, tenemos el deber de oponernos a este círculo vicioso de violencia y opresión.
Debemos defender la libertad, la democracia y los derechos humanos.
Numerosos sindicatos de todo el mundo, así como la Internacional de la Educación, han expresado su solidaridad con la comunidad docente y estudiantil iraní. El profesorado iraní agradece esta solidaridad, pero nuestra labor aún no ha concluido.
Para hacer frente a esta crisis actual, debemos fortalecer la campaña de solidaridad internacional y hacer oír en todo el mundo la voz del profesorado y el estudiantado afectados. Debemos ejercer presión a nivel político y recurrir a la diplomacia internacional para defender el derecho a la educación y el derecho de asociación.
Podemos crear redes de solidaridad mundial para que la comunidad educativa y el estudiantado que se encuentran en zonas afectadas por crisis tengan acceso a una educación segura y a recursos educativos.
Si unimos nuestras fuerzas y formamos una alianza de solidaridad global, podremos salvaguardar los derechos tanto de la infancia como de la comunidad docente y restituir a la educación el lugar legítimo, respetable, libre y seguro que le corresponde.
Pero, para ello, primero debemos detener los bombardeos que caen sobre la infancia, las escuelas y los hospitales. Para que la democracia sea una realidad en Irán —y, de hecho, en cualquier parte del mundo—, es imprescindible poner fin al reinado del terror y al constante incumplimiento del derecho internacional.
Nuestra solidaridad es nuestra fuerza.
Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.