La IE apoya a la población y las comunidades educativas de Colombia tras el devastador terremoto
La Internacional de la Educación y su oficina regional para América Latina expresaron su solidaridad con las personas y comunidades educativas de Colombia afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el país el lunes 10 de agosto. Con epicentro en la provincia de Chocó, el terremoto se sintió en la mayor parte del área occidental del país, matando a cientos de personas y destruyendo o dañando miles de hogares, escuelas, hospitales y otras infraestructuras.
UNICEF estima que más de 1.000 escuelas se han visto afectadas, lo que genera preocupación por las interrupciones en el aprendizaje y el acceso a espacios seguros para los niños y las niñas.
La declaración completa de la IE a sus afiliadas colombianas, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios (ASPU) y la Federación Colombiana de Educadores (FECODE), está disponible a continuación.
Colombia no está sola
Desde la Internacional de la Educación (IE) nos solidarizamos con el dolor del pueblo de Colombia tras el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto. Como federación mundial que representa a más de 33 millones de trabajadores y trabajadoras de la educación en todo el mundo, expresamos nuestra solidaridad con las personas y comunidades afectados, nuestras afiliadas FECODE y ASPU y todas las personas trabajadoras de la educación que participan en las labores de rescate, atención y reconstrucción.
A lo largo de su historia, Colombia ha enfrentado múltiples tragedias y momentos difíciles, y siempre ha demostrado solidaridad, unión y fortaleza para sobreponerse a las adversidades. En este momento, la respuesta colectiva y el acompañamiento a las comunidades afectadas serán fundamentales para avanzar hacia la reconstrucción.
Por eso hacemos un llamado al Gobierno de Colombia para que garantice:
- La reconstrucción y rehabilitación de los centros educativos afectados a la mayor brevedad posible, asegurando que las comunidades educativas puedan retomar sus actividades en condiciones adecuadas y seguras.
- Una gestión transparente, responsable y participativa de los fondos públicos destinados a la atención de la emergencia y a la reconstrucción.
- Condiciones para que la situación de vulnerabilidad generada por el desastre no derive en contratos con sobrecostos o condiciones desfavorables para el interés público, en detrimento de las necesidades de las comunidades afectadas.
- La estabilidad laboral de las y los docentes y del conjunto de trabajadores y trabajadoras de la educación durante este período de emergencia y recuperación.
Además instamos a que se resguarde la continuidad del proceso de paz, especialmente en los territorios que han quedado aislados.
Las comunidades educativas de los territorios afectados requerirán mucho más que la reconstrucción de la infraestructura escolar. Será necesario contar con un sistema educativo capaz de brindar contención, acompañamiento y procesos de educación integral a las necesidades de niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus familias. Por ello, instamos a que se garanticen las plazas y puestos de trabajo para el personal de apoyo educativo, incluidos trabajadores y trabajadoras sociales, psicólogos, personal de cocina y demás trabajadores de la educación en las escuelas de las zonas más afectadas.
La solidaridad entre los pueblos es esencial en momentos como este. Desde nuestra organización, seguiremos acompañando a nuestras afiliadas y promoviendo la defensa de una educación pública que, también en contextos de emergencia y reconstrucción, contribuya a garantizar los derechos, la dignidad y el bienestar de todas las personas. Colombia no está sola.