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Lesoto: los sindicatos reclaman una inversión pública sostenida, alianzas sociales más sólidas y solidaridad regional

publicado 1 agosto 2026 actualizado 28 octubre 2026

Los sindicatos del sector educativo de Lesoto advierten que la creciente pobreza, el aumento de la desigualdad y la insuficiente inversión durante años amenazan el derecho a la educación de miles de niños, niñas y jóvenes. Si bien el acceso a la educación se ha ampliado en las últimas décadas, muchas familias tienen dificultades para cubrir los gastos asociados a la escolarización, lo que obliga a algunos y algunas estudiantes a abandonar el sistema educativo antes de que puedan finalizar sus estudios.

El Sindicato de Docentes de Lesoto (LTTU, por sus siglas en inglés), afiliado a la Internacional de la Educación (IE), afirma que una educación pública de calidad no puede basarse únicamente en garantizar el acceso, sino que requiere una financiación pública sostenida, una inversión equitativa y un compromiso colectivo con la educación como un bien público, y no como una carga privada. A través de la labor realizada con motivo de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela, el sindicato ha destacado tanto los desafíos a los que se enfrenta el sistema educativo de Lesoto como las oportunidades para generar un apoyo público más amplio a la financiación de la educación.

Según el sindicato, muchas de las presiones a las que se enfrentan las escuelas reflejan desafíos sociales y económicos más generalizados. A pesar de que la educación sigue recibiendo un porcentaje importante del presupuesto nacional, el aumento de los costes, la inflación y la falta de financiación en ámbitos como la infraestructura, la educación inclusiva, el aprendizaje digital y los servicios de apoyo al alumnado socavan el progreso. Los sindicatos de la educación sostienen que, si la educación se considera verdaderamente el pilar de la democracia, la justicia social y el desarrollo del país, debe ocupar un lugar prioritario en los presupuestos públicos.

El LTTU compartió estas preocupaciones durante el taller subregional para el sur de África, organizado por la Internacional de la Educación en el marco de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela. El encuentro tuvo lugar en Johannesburgo (Sudáfrica) y reunió a representantes sindicales de toda la región, quienes intercambiaron experiencias y estrategias para promover la financiación de la educación y fortalecer los sistemas educativos públicos.

La educación como bien público, no como una carga privada

Para el Sindicato de Docentes de Lesoto, la lucha por la educación pública se fundamenta en este principio: la educación pertenece al pueblo. Asimismo, el sindicato recordó que, desde sus inicios, su labor ha estado guiada por la convicción de que la educación es un bien público; una idea que sigue orientando su labor de defensa hasta el día de hoy.

Esta labor de defensa ya ha dado lugar a importantes avances. El sindicato señaló la instauración de la educación primaria gratuita en Lesoto como un logro notable, fruto de la presión constante para aumentar la inversión pública en el sector educativo. Se contrató a más personal docente y las comunidades tomaron cada vez más conciencia de que la educación no representa solo una oportunidad individual, sino también una inversión nacional de cara al futuro.

El sindicato declaró que, cuando los Gobiernos invierten en educación pública, la sociedad en su conjunto se beneficia. Además, el LTTU insistió en que la educación pública debe contar con una financiación adecuada para garantizar su calidad y beneficiar al estudiantado de todas las comunidades.

La pobreza determina quién tiene acceso a la educación

El sindicato advirtió también que la realidad social y económica de Lesoto está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre la educación de los niños y niñas. La pobreza sigue agudizándose, la desigualdad se acentúa y muchas familias que antes podían mantener a sus hijos e hijas en la escuela ahora tienen dificultades para afrontar los costes asociados a la educación, tales como el transporte, los uniformes, el material escolar y la alimentación.

Si bien la educación primaria se ha vuelto más accesible, muchos y muchas estudiantes siguen encontrando obstáculos cuando intentan pasar a la educación secundaria o completar su escolarización. En este sentido, el sindicato alertó sobre la disminución del número de alumnos y alumnas en algunos niveles del sistema educativo, no porque los niños y las niñas hayan dejado de valorar la educación, sino porque la pobreza condiciona cada vez más sus oportunidades educativas.

El LTTU explicó que esta es la cruel lógica de la falta de financiación: cuando los sistemas públicos no cubren el costo total del derecho a la educación, las familias se ven obligadas a asumir gastos que excluyen, en primer lugar, a las personas más desfavorecidas.

El gasto público debe ser adecuado, equitativo y estar protegido

Si bien el sindicato reconoció que el gasto público en educación en Lesoto sigue siendo considerable en comparación con el de otros países de la región, señaló que la cuestión fundamental no es cuánto se gasta, sino cómo se utilizan esos recursos. La verdadera prueba consiste en determinar si estos son suficientes, si se distribuyen equitativamente, si se asignan de manera eficiente y si están protegidos frente a prioridades contrapuestas a corto plazo.

Asimismo, el LTTU identificó que sigue habiendo deficiencias de financiación en lo que respecta a la infraestructura escolar, los materiales de enseñanza y aprendizaje, la educación inclusiva, el aprendizaje digital y los servicios de apoyo al alumnado.

El informe de la Asociación de Docentes de Lesoto (LAT, por sus siglas en inglés) reveló que, aunque la educación sigue recibiendo entre el 14 y el 17 % del presupuesto nacional, el gasto se ha mantenido mayormente estancado durante los últimos cinco años. Con respecto a la inflación, que fluctuó entre el 5 y el 8,5 % durante ese período, el sector educativo ha experimentado una disminución real de los recursos disponibles.

El informe pone de manifiesto que el presupuesto educativo pasó de 3760 millones de lotis (alrededor de 202 millones de euros) en 2020/21 a 3590 millones de lotis (en torno a 192 millones de euros) en 2021/22, antes de recuperarse hasta alcanzar aproximadamente 4160 millones de lotis (unos 222 millones de euros) en 2024/25. No obstante, estos aumentos nominales no han compensado el incremento de los costos.

Otro motivo de preocupación es la estructura del gasto educativo. Más del 96 % de este se destina a gastos recurrentes, lo que deja muy pocos recursos para invertir en infraestructura escolar, instalaciones para la educación de la primera infancia y aprendizaje digital. En su punto máximo, el gasto de capital representó apenas el 4 % del gasto educativo real.

Las consecuencias de la austeridad

Las repercusiones de las medidas de austeridad se perciben en todo el sistema educativo de Lesoto. Desde el 2018, la LAT y el LTTU han entablado negociaciones con el Gobierno en torno a cuestiones como la contratación de personal docente, los salarios, los recursos en el aula y la calidad de la educación. Estos esfuerzos dieron lugar a una huelga en 2019 y contribuyeron a lograr algunas mejoras, como la revisión de las estructuras de la formación docente y el abono de salarios atrasados.

No obstante, importantes desafíos siguen sin ser resueltos

Según informó la LAT, la contratación de docentes para reducir la elevada proporción de alumnos o alumnas por profesor o profesora, la provisión de recursos para la enseñanza y el aprendizaje, la descolonización del sistema educativo y la garantía de salarios dignos siguen siendo desafíos pendientes.

Asimismo, señala que los sindicatos también reclaman una mayor inversión en la educación de la primera infancia, que actualmente recibe solo el 0,4 % del presupuesto educativo.

De una reivindicación docente a un movimiento social

A través de la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela de la IE, los educadores y las educadoras de Lesoto han expresado claramente que no consideran la defensa de la educación como una responsabilidad exclusiva del profesorado. El mensaje que transmiten es que la educación pertenece a la sociedad en su conjunto, lo que comprende a todas las partes interesadas en este sector.

Cuando la sociedad habla con una sola voz, los Gobiernos prestan más atención. El sindicato destacó que, cuando las comunidades comprenden que la financiación de la educación representa una inversión en vez de un gasto, el apoyo público aumenta. Lograr mejores presupuestos requiere algo más que presentar argumentos técnicos: exige forjar amplias alianzas con los padres y madres, los alumnos y alumnas, las comunidades, la sociedad civil y los trabajadores y trabajadoras de diversos sectores, a fin de que los Gobiernos perciban la financiación de la educación como una reivindicación democrática, y no como una petición sectorial limitada.

Por otro lado, el LTTU destacó el papel fundamental de los sindicatos en esta campaña. Estos organizan, educan, movilizan, negocian y exigen a los Gobiernos que rindan cuentas. Asimismo, deben forjar amplias alianzas sociales capaces de transformar la educación para que deje de ser una mera promesa electoral y se convierta en un compromiso nacional sostenible.

La LAT respalda firmemente este enfoque y trabaja en la creación de coaliciones que integren a los sindicatos de docentes, la Asociación de Directores de Escuelas de Lesoto (Lesotho Schools Principals Association), las organizaciones de la sociedad civil, las familias, las iglesias, los socios para el desarrollo y el sector empresarial en general. El informe pone de relieve que las iglesias gestionan la gran mayoría de las escuelas en Lesoto, lo que las convierte en aliadas clave para cualquier iniciativa destinada a mejorar la financiación de la educación.

Sindicalización, movilización y rendición de cuentas de los gobiernos

La LAT convino en que los sindicatos hermanos deben estar dispuestos a hacer concesiones y llegar a acuerdos, pese a los desafíos y las diferencias que puedan existir entre ellos. Asimismo, añadió que se pierde un tiempo valioso cuando los distintos actores no logran ponerse de acuerdo ni trabajar de manera conjunta.

El llamamiento de los sindicatos se relaciona directamente con la lucha global a favor de la educación pública que promueve la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela. En todo el mundo, los Gobiernos suelen ensalzar la educación en sus discursos; sin embargo, no destinan los fondos necesarios para el personal docente, las aulas, los materiales, la infraestructura y los servicios de apoyo que permiten hacer realidad el derecho a la educación. Los sindicatos de la educación insisten en que la educación pública no puede sobrevivir a base de promesas, sino que requiere inversión pública, responsabilidad y rendición de cuentas ante la sociedad.

Solidaridad en el sur de África a favor de la educación pública

Asimismo, el LTTU señaló que los desafíos a los que se enfrentan los sistemas educativos de todo el sur de África son comunes a la región y requieren una respuesta conjunta. La solidaridad, explicó, debe trascender las fronteras nacionales, puesto que el futuro de cada país depende de la calidad de la educación que se ofrece hoy.

Este mensaje reviste un carácter especialmente urgente en una región donde la pobreza, la desigualdad y la austeridad siguen limitando las oportunidades vitales de niños, niñas y jóvenes. El sindicato ha dejado claro que el éxito de cada niño o niña depende en gran medida de las decisiones que se tomen hoy en materia de inversión pública.

El LTTU y la LAT están convencidos de que una educación pública de calidad comienza con una financiación adecuada. Asimismo, hacen hincapié en que la campaña ¡Por la pública! Creamos escuela no es simplemente una cruzada, sino un llamado a la acción.