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Cuenta atrás para la planificación de la agenda para el desarrollo después de 2015 de Naciones Unidas

publicado 24 marzo 2015 actualizado 1 abril 2015

Las negociaciones de la nueva agenda de desarrollo de Naciones Unidas, conocidas como proceso para después de 2015, llegan a su fase final y la Internacional de la Educación está trabajando para garantizar que los objetivos se evalúan según los estándares de derechos humanos.

La ronda final de negociaciones mensuales sobre los próximos Objetivos Globales de Desarrollo Sostenible, que empezó en enero de este año y terminaría en julio, supone la última oportunidad para modificar la agenda antes de su adopción en septiembre en la Asamblea General de la ONU en la ciudad de Nueva York.

Sin embargo, dado que los estados miembro de la ONU parecen no tener demasiadas ganas de renegociar ninguno de los objetivos después de 18 meses de reuniones, las negociaciones de este mes se centran en los indicadores o, mejor dicho, en las herramientas de medición de la implementación real de la nueva agenda.Expertos en estadística del sistema de la ONU y estados miembro han desarrollado una propuesta inicial de posibles indicadores, que se añaden a cada objetivo para supervisar mejor su progreso.

Indicadores: lo importante son los detalles

Aunque el desarrollo de indicadores es una práctica bastante técnica, resulta crucial asegurarse de que midan el dato adecuado.Solo habrá un número limitado de indicadores a nivel general y ciertas partes implicadas en el proceso temen que dichos indicadores tengan demasiada influencia y se centren en la puesta en marcha y la financiación.

La Internacional de la Educación (IE) ha pedido que se incluyan indicadores basados en derechos, que cumplan con los estándares de derechos humanos.Para llamar la atención sobre la importancia de los indicadores basados en derechos y para reflexionar sobre su significado y cómo añadirlos al proceso, la IE celebró un evento con varias organizaciones que luchan por los derechos humanos en Nueva York.

En el evento analizaron cómo pueden medirse los derechos humanos, cómo pueden registrarse y tratarse problemas como la discriminación y la desigualdad y cómo refuerzan los indicadores los elementos más transformadores de la agenda.El debate también derivó en las posibles consecuencias involuntarias de los indicadores.

El derecho a la educación

Durante el evento, la IE se centró en el derecho a la educación y en cómo puede registrarse en los indicadores vinculados a objetivos educativos.Aunque la mayoría de los indicadores propuestos actualmente se centran en si los niños o jóvenes disfrutan del derecho a la educación, la IE subrayó que también es necesario contar con indicadores que determinen si los estados cumplen sus obligaciones para garantizar este derecho.Solo si se reflejan las dos caras de la situación podremos hacernos una idea completa y resolver posibles problemas o debilidades de los sistemas educativos nacionales.

Queda trabajo por hacer

La Internacional de la Educación también destacó los puntos en los que los indicadores propuestos se quedan cortos.Por ejemplo, los indicadores del objetivo 4.1 para garantizar que «todos los niños y niñas completen una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad con resultados relevantes y efectivos en su aprendizaje», solo se centra, por desgracia, en los resultados relacionados con el aprendizaje y la finalización.Pero estos factores conforman solo una parte de la historia; también es necesario contar con indicadores que reflejen el resto de elementos de este objetivo, como una «legislación y financiación que garanticen una educación gratuita».

Las negociaciones de marzo se prolongarán hasta finales de semana.