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Hopgood lanza un mensaje fuerte por los docentes

publicado 26 septiembre 2015 actualizado 1 octubre 2015

La Iniciativa Mundial La Educación ante Todo estuvo envuelta en un aire de celebración en Nueva York, donde los líderes proclamaron la victoria con el nuevo objetivo de la educación y la Presidenta de la IE, Susan Hopgood, dejó claro que los docentes son la clave.

La Presidenta Susan Hopgood lanzó el mensaje más fuerte de la Iniciativa Mundial La Educación ante Todo (GEFI) del Secretario de la ONU, ayer en la sede de las Naciones Unidas, donde los líderes se reunieron para celebrar la nueva agenda de desarrollo.

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, el Enviado Especial de las Naciones Unidas para la Educación Mundial, Gordon Brown, y los Premios Nobel Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi se encontraban entre los ponentes. La Presidenta de la Internacional de la Educación (IE), Susan Hopgood, se encontraba entre ellos. A pesar del ambiente de celebración que envolvía el nuevo Objetivo 4 de Desarrollo Sostenible sobre la educación, Hopgood no estaba preparada para proclamar la victoria. Se centró en las necesidades de los docentes y los motivos por los que son fundamentales para lograr la educación para todos.

Puede leer la declaración íntegra de Susan Hopgood a continuación:

La Internacional de la Educación representa a 32 millones de docentes en 171 países. Yo soy una de ellos. Es un orgullo representarlos.

Ayer, los gobiernos del mundo alcanzaron un acuerdo histórico. Dijeron que una prioridad fundamental de esta generación es la educación primaria y secundaria gratuitas y de calidad para todos, con docentes cualificados y un entorno seguro.

No seamos modestos sobre el Objetivo 4. La inclusión de la educación es un gran éxito. Durante los últimos dos años, la Internacional de la Educación ha trabajado incansablemente para que la educación se convirtiera en un objetivo para 2030. Hasta hace muy poco no era así. Los actores mundiales consideraban la educación para todos como una misión cumplida y no veían la necesidad de hacer de ella una prioridad. Hemos ganado esa batalla.

Pero, ¿podría tratarse de un cambio de juego, como se suele decir? No.

No importa lo profundas o inauditas que sean, porque son palabras, no hechos. El juego cambia después de los discursos, cuando los jugadores pasan al terreno de juego, cuando los gobiernos que han hecho grandes promesas sobre los ODS adoptan los compromisos para financiar los objetivos.

Esta es la parte más difícil, porque los ODS nos obligan a romper con la cultura de silos. Miremos a los millones de personas desplazadas por todo el mundo y sin techo por culpa de desastres naturales y humanos. Padres arriesgándolo todo para dar a sus hijos una educación de calidad, un comienzo en la vida saludable y una educación sin violencia.

El éxito de un solo objetivo no soluciona esta miseria. Los ODS nos obligan a pensar en todos los niños, en toda la comunidad y en todo el sistema. Los ODS son un ecosistema donde la educación, la reducción de la pobreza, la vida sana, el trabajo decente y la sostenibilidad ambiental están relacionados y forman parte de los intereses nacionales compartidos.

En lo que respecta a la educación, el mundo está más que listo para la calidad, está cansado y harto de fingir soluciones. Las tabletas no sustituyen a los docentes más de lo que lo hacían las casetes. Docentes y estudiantes han visto las modas llegar y pasar durante más de dos milenios, mientras un estudio tras otro demostraba el valor de los docentes profesionales de gran calidad. Los docentes importan. No son un simple "medio de implementación", sino agentes de cambio con poderes transformadores cuando son docentes cualificados y cuentan con herramientas de desarrollo profesional, herramientas de calidad y entornos seguros para la enseñanza y el aprendizaje.

El Instituto de Estadística de la UNESCO ha declarado esta semana que 74 países se enfrentan a una grave falta de docentes. Según ellos, lograr la educación primaria universal para 2030 significa que los países deberán contratar a un total de 25,8 millones de docentes de primaria.

Entretanto, los docentes de Líbano duplican y triplican sus horarios de trabajo sin remuneración para alojar a los estudiantes refugiados sirios. Los docentes de EE. UU. gastan alrededor de 500 dólares al año en material escolar para sus alumnos. Los docentes de Nepal donaron el salario de dos semanas para que el ministerio de educación tuviese fondos para reconstruir las 5.000 escuelas destruidas.

Ninguno de los objetivos aborda todas estas condiciones de pobreza, conflicto, desastre natural, salud, hambre e infraestructura. Los esfuerzos de la sociedad civil y la filantropía no son suficientes. Y las Asociaciones Público-Privadas que dirigen las agendas privadas con dinero público son un engaño que abusan de los gobiernos débiles y escogen a los ganadores y los perdedores de entre la población.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible guiarán nuestro éxito en los próximos 15 años. No sólo porque hoy hemos alcanzado un consenso, sino porque hemos adoptado compromisos para mañana y para el día después.

Los ODS son una vía colaborativa para un mundo en crisis y caos. No sólo proporcionan un marco para un gobierno efectivo, también nos exigen luchar para forjar el gobierno como un instrumento de desarrollo sostenible que no deje a nadie atrás.