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El camino hacia la financiación de una educación pública de calidad está lleno de rutas claras, de desvíos y de señales de detención

publicado 18 septiembre 2016 actualizado 4 octubre 2016

La Internacional de la Educación ha dejado claro que no existen soluciones simples para financiar unos sistemas de educación pública sostenibles, y, al igual que sucede con otras políticas, las decisiones tienen que analizarse y desarrollarse en estrecha consulta.

En la presentación de su perspectiva, la Internacional de la Educación (IE) ha establecido sus propios parámetros para el logro de una financiación suficiente, predecible y sostenible de los sistemas de educación de calidad. Su Hoja de Ruta para la Financiación de la Educación no malgasta palabras a la hora de establecer las mejores direcciones que conviene adoptar, señalando al mismo tiempo las vías que deben evitarse a toda costa.

“Para la financiación de la educación no existe una solución de talla única”, ha expresado Fred van Leeuwen, Secretario General de la IE. “Es por ello que la IE ha articulado una política de financiación sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer, que constituye una lectura complementaria para las organizaciones afiliadas a la IE que quieran seguir las recomendaciones del informe de la Comisión de Educación, La Generación del aprendizaje: Invertir en educación en un mundo en proceso de cambio ( Learning Generation: Investing in education for a changing world)”.

La Hoja de Ruta recuerda a las organizaciones afiliadas de la IE la dirección de financiación que sigue una perspectiva centrada en los derechos humanos.

Para la IE y sus afiliadas de todo el mundo, la educación tiene que estar ante todo regulada y financiada con fondos públicos. Con este punto de partida, la Hoja de Ruta es una clara indicación de parte de los docentes a los gobiernos.

La Hoja de Ruta desglosa las opciones de financiación de la educación mediante un sistema sencillo y reconocible en todo el mundo: los semáforos. Las políticas que tienen una señal “verde” son las que resultan imprescindibles. Las que tienen una luz “naranja” obligan a los responsables políticos a avanzar con cautela. Mientras que la señal “roja” indica un peligro para la seguridad pública que debe evitarse.

La Hoja de Ruta está dividida en seis secciones: la financiación de una educación de calidad para todos; la ayuda como medio para la financiación de una educación de calidad para todos; el refuerzo de los sistemas educativos y garantías de calidad; la inversión en docentes; la garantía de una educación equitativa e inclusiva; y la inversión en tecnología para una educación de calidad.

La sección de financiación proporciona lo que la IE considera son los cimientos para la creación de una educación de calidad para todos, ajustándose al Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de las Naciones Unidas para “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” antes de 2030.