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La presentación del plan presupuestario de EE.UU.: un duro revés para los alumnos de las escuelas públicas

publicado 20 marzo 2017 actualizado 30 marzo 2017

La propuesta del Presidente de los Estados Unidos de aplicar profundos recortes a los presupuestos de las administraciones federales ha recibido fuertes críticas de parte de los sindicatos de la educación más importantes, subrayando que socavarían en gran parte la educación pública y la igualdad de oportunidades de los alumnos.

AFT: un presupuesto que “representa una puñalada a la educación pública"

Reduciendo la inversión federal en programas de educación pública en un enorme 13,5 por ciento para el próximo año fiscal, "este presupuesto representa una puñalada a la educación pública”, subrayó Randi Weingarten, Presidenta de la federación de docentes del país, la American Federation of Teachers(AFT), indicando que se trataba de “los recortes más importantes al presupuesto educativo que podamos recordar, incluso en tiempos de grandes dificultades fiscales”.

El presidente estadounidense, en su declaración del 16 de marzo sobre un plan de gastos de 1.100 millones de USD que prevé profundos recortes en la mayoría de las partidas para aumentar un 10 por ciento el gasto militar y la seguridad fronteriza, añadió que “solamente alguien que no conoce la labor de las escuelas públicas y las necesidades de los niños puede contemplar o tolerar este tipo de recortes”.

Este presupuesto también incluye programas de bonos escolares que tanto por la puerta trasera como por la principal fomentan la cruzada ideológica de la administración Trump contra la educación pública, señaló.

“De aprobarse, estos recortes se traducirán en efectos reales que afectarán a los niños”, advirtió además Weingarten, y conseguirán lo que los sindicatos de docentes se temían cuando se nombró ministra de Educación a Betsy DeVos, es decir, “mermar la financiación de las escuelas públicas con el fin de desestabilizarlas y destruirlas”, “reducir drásticamente la financiación de las escuelas comunitarias y del desarrollo profesional así como aumentar la proporción docente-alumno” y “recortar lo que funciona para ayudar a los estudiantes a mejorar su desempeño escolar”.

NEA: un presupuesto que “priva a los estudiantes de oportunidades”

La Presidenta de la National Education Association(NEA), Lily Eskelsen García, se hizo eco de estas claras advertencias, afirmando que las prioridades del presupuesto son “imprudentes y equivocadas para los estudiantes y sus familias” y “de aprobarse, el presupuesto de Trump demolerá los sueños y privará de oportunidades a millones de estudiantes”.

Reafirmando que los educadores y educadoras creen que una buena educación pública es fundamental para asegurar las oportunidades y el éxito de los estudiantes, insistió en que “el plan de Donald Trump y Betsy DeVos de sustraer los dólares de los contribuyentes de las escuelas públicas para financiar bonos destinados a pagar la matrícula de escuelas privadas es erróneo y perjudicaría a nuestros estudiantes” al privarlos a todos de oportunidades.

A su juicio, el presupuesto previsto también socava los valores fundamentales del pueblo estadounidense al apretar el cinturón de la educación pública, mientras se desperdicia el dinero de los contribuyentes en implementar una “agenda discriminatoria y odiosa contra los migrantes”.

Aseguró que los educadores y las educadoras continuarán luchando por todos los/las estudiantes y por la promesa de la educación pública.

Otros grupos de la sociedad civil coinciden con la desaprobación de la profesión docente y han empezado a emitir declaraciones indignadas contra el presupuesto propuesto por el Ejecutivo estadounidense. Por ejemplo, Christine Owens, Directora Ejecutiva del proyecto de legislación nacional por el empleo, National Employment Law Project, calificó los recortes propuestos al presupuesto del ministerio del Trabajo de “draconianos” y que suponen “prácticamente un total incumplimiento de la palabra dada a los trabajadores estadounidenses”. Por su parte, Amnistía Internacional calificó los recortes a la ayuda externa de “vergonzosos” y pronosticó que acarrearían “consecuencias mundiales”. Incluso los miembros del partido del presidente de los Estados Unidos cuestionaron algunos de los recortes, así como el no haber recortado algunas otras partidas presupuestarias.