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“Enseñanza y tecnología: motivos por los que los sindicatos de la educación deben actuar ya para desempeñar su papel en la construcción del futuro”, por Christina J. Colclough.

por: Christina J. Colclough publicado 2021-01-24 actualizado 2021-01-23

Tras muchos años en los que el sector público ha recibido una financiación insuficiente, el sector privado de las tecnologías ha hecho incursiones en prácticamente todos los servicios públicos. Con el autoproclamado objeto de mejorar la calidad de los servicios públicos a menor costo y con mayor eficiencia, dos sectores especialmente están creciendo con rapidez: tecnologías educativas y tecnologías sanitarias.

El mercado mundial de la salud digital se valoró en 111 400 millones de dólares estadounidenses en 2019, y se espera que alcance los 510 400 millones de dólares estadounidenses en 2025[1]. El valor del mercado de las tecnologías educativas ascendió a 76,4 millones de dólares estadounidenses en 2019. Con una predicción en el índice de crecimiento anual del 18 %, se prevé que el tamaño del mercado alcance los 285 200 millones de dólares en 2027[2]. Con casi toda seguridad, la pandemia de COVID-19 y la desaceleración económica prevista abrirán los servicios públicos a un número todavía mayor de intereses privados conforme se pretenda ahorrar costos.

A juzgar por las previsiones de crecimiento en los mercados de las tecnologías sanitarias y educativas solamente, parece claro que continuará la digitalización de los sectores y los servicios liderada por el sector privado. A su vez, algo menos del 50 % de la población mundial aún carece de acceso a Internet[3], con lo que más de 463 millones de niñas y niños no gozan de la posibilidad de recibir enseñanza en un momento en el que la pandemia ha propiciado el cierre de escuelas en todo el mundo. Nos enfrentamos a un desarrollo mundial impulsado por las contradicciones. Para las personas emprendedoras del ámbito digital, esto representa un mercado por explotar que ya está preparado para ser explotado. La tecnología digital ha llegado para quedarse.

En el seno de estas contradicciones, la encuesta que la IE ha realizado a organizaciones miembros de todo el mundo sobre las tecnologías digitales y el futuro del trabajo en la educación, Enseñanza y tecnología: el papel de los sindicatos de la educación en la construcción del futuro, proporciona conocimientos únicos sobre las realidades de los sindicatos de la educación. Demuestra el modo en que las tecnologías educativas están afectando a las regiones de diferente manera, aunque también de un modo similar. La tecnología no conoce fronteras.

El círculo vicioso: la dependencia del sector privado, el control de los datos y la vigilancia

Conforme los servicios públicos se vayan quedando cortos de dinero, probablemente aumente su dependencia del sector privado. En lo que se refiere a las tecnologías digitales, estamos entrando en un círculo vicioso. A menos que los acuerdos de contratación pública, subcontratación y alianza público-privada cambien drásticamente, la acumulación de poderes del sector privado se verá reforzada. Los agentes del sector privado son los que poseen los macrodatos y las herramientas de análisis de datos. El sector público es el cliente que depende de ellos. Como consecuencia, no se desarrollará nunca o disminuirá la capacidad del sector público para recopilar sus propios datos y realizar sus propios análisis con responsabilidad. Esto, a su vez, aumentará su dependencia del sector privado de las tecnologías. Solo cabe asumir que el mismo círculo vicioso está dándose en el sector de la educación.

El personal docente, como sus colegas de otros sectores, cada vez estará más sometido a vigilancia, que es el aspecto esencial de todas las herramientas digitales. Todo lo digital genera —o extrae— datos. Estos datos se combinan, agregan o convierten en numerosas —y a menudo opacas— analíticas de probabilidades que calculan la probabilidad de que este o aquella estudiante obtenga buenos resultados en matemáticas, o de que alguien del personal docente de un área y con un género y edad determinados rinda mal en un contexto de clase numerosa. Estos perfiles, que en el mundo tecnológico se conocen como inferencias, influirán —tanto si sabemos de su existencia como si no— en nuestras vidas personales y profesionales, y en las oportunidades que se nos vayan presentando. Por eso, la autora de The Age of Surveillance Capitalism, Shoshana Zuboff[4], está haciendo un ferviente llamamiento a ilegalizar los mercados que negocian con el futuro de los seres humanos.

Romper el círculo: motivos por los que necesitamos reglamentos sobre tecnologías educativas que antepongan las personas a los beneficios

Es entendible que alguien pueda pensar y creer ahora que todo esto está muy mal. En muchos sentidos, es así. Pero no tiene por qué serlo. La tecnología digital no ha nacido necesariamente para servir al mal. Ni tampoco tiene por qué ser al contrario. En esta tesitura es donde necesitamos reglamentos que dirijan a las tecnologías digitales en la dirección adecuada para anteponer las personas y el planeta a los beneficios. Las tecnologías educativas podrían servir a muy buenos propósitos, podrían llegar a estudiantes y ayudarles en su capacitación. Podrían aunar culturas y tradiciones separadas por límites geográficos y aumentar nuestro entendimiento de la “alteridad”. Podrían asistir a estudiantes que lo necesitan y ayudar al alumnado con mayor rendimiento a alcanzar todo el potencial que llevan dentro. Podrían ayudar a realizar un seguimiento del tiempo de trabajo del personal docente, el equilibrio entre el tiempo que dedican a la administración y a la docencia, y también podrían proponer nuevos métodos de enseñanza y literatura. En cierta medida, la tecnología digital ya lo hace, aunque suele hacerlo a costa de nuestro derecho a la intimidad y nuestros derechos humanos. Las numerosas inferencias no desaparecen. Un niño o una niña que tenga un mal desempeño, podría llevar ese sello consigo durante el resto de su vida.

Trazar el camino del progreso: el papel crucial de los sindicatos

¿Dónde deja todo esto tanto al personal docente como a los sindicatos? Para que los sindicatos mantengan su influencia, deben ocupar un asiento en la mesa de negociación relativa a la gobernanza y la evaluación continua de las tecnologías digitales implantadas en los lugares de trabajo. Deberán exigir cuentas a dirigentes y autoridades por la repercusión de estas herramientas en los derechos a la intimidad y humanos. Deberán formar parte de una evaluación de los perfiles de riesgo de los sistemas: ¿qué personas o grupos se verán desfavorecidos intencionada o involuntariamente por el algoritmo? ¿Es equitativa la herramienta; de serlo, con quién? ¿Qué concesiones se están realizando? ¿Pueden aceptarlas los sindicatos? La lista continúa, y los detalles de esta cogobernanza deben explicarse a grandes rasgos. El hecho de que haya implantadas estructuras de cogobernanza garantizará la inclusión del personal educativo en cualquier evaluación de las tecnologías educativas y consultas sobre las herramientas que pudieran necesitar (en una encuesta reciente de la IE a sindicatos de la educación se demostró que este no es el caso en la actualidad). No existe ese tipo de estructuras en todos los sectores en la mayoría de los países. Noruega es una excepción, ya que, desde hace 30 años ya, en su acuerdo marco central en el sector privado, y anteriormente también en el sector público, se recoge una disposición que prevé la creación de una figura encargada de los datos[5]. Esta institución única debe analizarse más a fondo y mirarse en las demás, y su función ha de ampliarse para incluir la cogobernanza de los sistemas algorítmicos.

Otro tema inexplorado en gran medida por los sindicatos sería la negociación de unos derechos de protección de datos del personal laboral mucho más fuertes. Incluso en el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea los derechos relativos a los datos del personal laboral son limitados, especialmente en lo referente a las inferencias citadas anteriormente. En muchas otras jurisdicciones con reglamentos relativos a los datos, el personal laboral está completamente exento de la protección de datos (por ejemplo, en Australia y en Tailandia) o, como en California, eximido hasta 2021. Los sindicatos deben contraatacar para rectificar esto. Hablo de la necesidad de negociar el ciclo de vida de los datos en el trabajo[6] como se representa en la figura siguiente (“DPIA” es la sigla en inglés que corresponde a evaluación de impacto relativa a la protección de datos – RGPD, art. 35).

El ciclo de vida de los datos en el trabajo

Figura de Christina J. Colclough. Fuente: Colclough (2020), disponible aquí: https://www.thewhynotlab.com/post/workers-rights-negotiating-and-co-governing-digital-systems-at-work

Los sindicatos simplemente deben desarrollar su capacidad para sortear los retos de nuestras economías y sociedades digitalizadas. Esta tarea no es fácil ni rápida, y esto se desprende del hecho de que, actualmente, el 68 % de los sindicatos de la educación que participaron en la encuesta de la IE declara que no imparte cursos sobre la gobernanza de las tecnologías digitales. Será necesario que los sindicatos aúnen sus recursos, piensen con inteligencia y se ayuden mutuamente para avanzar hacia un futuro más sostenible. Todos los equipos de dirección sindical, el personal de organización, la Secretaría y el personal de representación que está ahí fuera deben recibir formación para que conozcan los pormenores de las tecnologías digitales. Con esta formación implantada y una orientación estratégica hacia la economía digital, no se pueden ignorar las exigencias que tienen los sindicatos de trabajo decente, condiciones seguras y respeto por los derechos humanos.

Con esta encuesta y las enseñanzas extraídas de la misma, la IE en su conjunto puede adoptar medidas importantes para fomentar una cultura digital alternativa. Una cultura que esté dirigida por el personal laboral y que anteponga las personas y el planeta a cualquier otra cosa.

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Haga clic aquí para descargar el informe completo de la IE: “Enseñanza y tecnología: el papel de los sindicatos de la educación en la construcción del futuro”

Haga clic aquí para descargar el resumen (inglés, francés y español).

[1]https://www.globenewswire.com/news-release/2020/05/23/2037920/0/en/Global-Digital-Health-Market-was-Valued-at-USD-111-4-billion-in-2019-and-is-Expected-to-Reach-USD-510-4-billion-by-2025-Observing-a-CAGR-of-29-0-during-2020-2025-VynZ-Research.html

[2]https://www.prnewswire.com/news-releases/education-technology-market-size-worth-285-2-billion-by-2027-grand-view-research-inc-301095941.html

[3]https://en.unesco.org/news/new-report-global-broadband-access-underscores-urgent-need-reach-half-world-still-unconnected

[4]https://www.theguardian.com/books/2019/feb/02/age-of-surveillance-capitalism-shoshana-zuboff-review

[5]https://lovdata.no/dokument/TARH/tariff/tarh-2018-1/KAPITTEL_1-5#%C2%A75-3, artículo IV. En noruego.

[6]Más información en este artículo: https://www.socialeurope.eu/workers-rights-negotiating-and-co-governing-digital-systems-at-work (Colclough, 2020).

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.