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Los sindicatos de la educación adaptan su sistema para abordar la VBGE durante la pandemia

Rex Fyles, Gender at Work

publicado 30 noviembre 2021 actualizado 3 diciembre 2021
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Durante los últimos seis años, Gender at Work ([email protected]) ha estado colaborando con la Internacional de la Educación (IE) para situar a los sindicatos de la educación a la vanguardia de los esfuerzos mundiales para poner fin a la violencia basada en el género en la escuela y sus alrededores (VBGE). Cuando empezamos, no tenía idea de lo que significaban las siglas “VBGE”, y mucho menos cómo pronunciarlas. Hoy día, parece que todo el mundo habla del tema de la “violencia basada en el género en la escuela” gracias en gran medida al valor y la dedicación del profesorado y de los sindicatos de educación de todo el mundo.

No cabe duda de que “romper el silencio” en torno a la VBGE representa un paso adelante, pero lamentablemente, la violencia basada en el género en las escuelas e instituciones educativas no va a desaparecer. La pandemia ha hecho que sea aún más difícil para educadores y educadoras comunicarse, ponerse en contacto y apoyar a su alumnado, por lo que gran número de estudiantes se han visto obligadas/os a abandonar sus estudios debido al embarazo, el matrimonio precoz o la violencia doméstica.

Durante la pandemia, nuestros compañeros/as más próximos de la IE identificaron la necesidad urgente de que los/las responsables sindicales vuelvan a conectar y reconsideren su enfoque para responder a los desafíos de la violencia basada en el género en la escuela en un contexto rápidamente cambiante. Con el apoyo de la National Education Association (NEA), hemos reunido una serie de encuentros en línea con responsables sindicales de toda África para estudiar la siguiente pregunta “¿Qué se necesita para que los/las responsables sindicales de la educación en África utilicen sistemas en línea que fortalezcan su trabajo para abordar la VBGE en tiempos de la COVID?”

La IE creó tres “Círculos de aprendizaje” de la VBGE en línea, integrados por hablantes de inglés, francés y portugués procedentes de las redes regionales de mujeres de la IE y que representan a los sindicatos de la educación de toda África. Estos círculos compartían historias sobre sus observaciones en su propio contexto y cómo las integrantes de los círculos y sus compañeros/as se estaban adaptando.

Descubrimos que la violencia basada en el género en la escuela sigue siendo frecuente y que ha aumentado con la COVID. En todo el continente, muchos niños y niñas no vuelven a la escuela después del cierre. En algunos lugares, el uso de drogas es más endémico, incluso entre estudiantes más jóvenes, lo que a su vez fomenta la VBGE. Los/as participantes denunciaron casos de violaciones en grupo que afectaban a niños y niñas en edad escolar. Durante los confinamientos, no siempre es fácil para los sindicatos dar seguimiento a los casos de este tipo de violencia.

La VBGE es ahora una cuestión de vulnerabilidad que afecta al propio profesorado. Aumenta el número de docentes que son objeto de intimidaciones o violencia física y, en algunos casos, han sido asesinados. Los/as responsables sindicales son amenazados/as cuando trabajan en casos de violencia de genero en la escuela y se ven obligados/as a ocuparse de las denuncias de este tipo de violencia a cualquier hora del día. Los/as responsables sindicales terminan muy traumatizados a causa de los casos de VBGE y sin saber cómo superar estos traumas.

Sin desanimarse, los/as participantes también mencionaron algunas nuevas tendencias positivas. Dentro de sus sindicatos y comunidades, la violencia basada en el género ya no se considera una “cuestión de mujeres”, y los miembros cada vez la toman más en serio, en particular con la adopción del Convenio núm. 109 de la OIT y la Resolución que lo acompaña, que exige a los gobiernos, empleadores y trabajadores/as que pongan fin al acoso y la violencia en el mundo del trabajo.

Con la COVID-19 ha aumentado la colaboración con las partes interesadas; los sindicatos de la educación atraen mayor atención de los medios de comunicación a medida que responden de manera proactiva a la doble crisis que plantea la COVID-19 y la violencia basada en el género en la escuela. El trabajo en línea ha abierto nuevas posibilidades para la organización, la sensibilización, las campañas y la labor de presión. Aun cuando las malas conexiones plantean dificultades para los responsables sindicales de la educación en muchos lugares, los/as participantes señalan que utilizan con eficacia las plataformas en línea para comunicarse con sus miembros y entre sí a un costo reducido en comparación con los viajes y trayectos, aunque el acceso a Internet puede ser a su vez extremadamente costoso.

Los encuentros en línea del último año se han realizado gracias a los considerables esfuerzos de las organizaciones miembros de la IE en África para equipar a sus miembros, apoyar a los alumnos y colaborar con otras partes interesadas con el fin de abordar la violencia basada en el género en la escuela en los últimos años. Muchos de los/las participantes de habla inglesa en los círculos de aprendizaje provenían de sindicatos que habían trabajado conjuntamente en un programa plurianual que concluyó precisamente cuando comenzó la pandemia. Rápidamente volvieron a ponerse en conexión y pudieron organizar una serie de talleres virtuales a nivel regional y nacional hacia finales de 2020.

En África meridional, por ejemplo, representantes sindicales de 10 países asistieron a un seminario web centrado en el castigo corporal como forma generalizada de violencia practicada en muchas escuelas. El profesorado de todo el mundo se esfuerza por mantener la disciplina y fomentar entornos de aprendizaje productivos en el aula y, para conseguirlo, muchos docentes, padres, madres y administradores consideran el castigo corporal como un método efectivo y apropiado. En la práctica, el uso del castigo corporal tiene una profunda base de género y tiene repercusiones negativas tanto para el alumnado como para el profesorado. Cuando las escuelas normalizan la violencia, los docentes terminan modelando comportamientos violentos y discriminatorios basados en el género que los/as estudiantes luego reproducen en otros lugares.

Los/las responsables sindicales que denuncian los impactos negativos del castigo corporal en el aula para niñas, niños, mujeres y hombres a menudo se encuentran ante la incredulidad y la resistencia. En África meridional, los/las responsables sindicales han experimentado esta situación directamente y están trabajando conjuntamente para encontrar estrategias que permitan hacer avanzar estas discusiones entre sus miembros.

En África occidental y central francófona y en los cinco países africanos que utilizan el portugués como lengua oficial, los/las participantes en los círculos de aprendizaje leyeron y debatieron la documentación elaborada por la IE y la Iniciativa para la Educación de las Niñas de las Naciones Unidas (UNGEI). Esta documentación contiene ejemplos de la forma en que los/las responsables sindicales de algunos países de habla inglesa se han puesto en cuestión a sí mismos y a los demás para transformar este tipo de creencias y prácticas que perpetúan la violencia basada en el género en las escuelas.

Compartir historias y conectarse con los demás provoca inmediatamente reacciones entre los/las activistas sindicalistas y educadores/as.

Cuando los responsables sindicales comienzan a hablar del tema de la VBGE, muy rápidamente lo relacionan con sus propias historias de violencia y exclusión, situaciones que han observado o experimentado en su escuela, su hogar y su comunidad. En ambos círculos de aprendizaje, los responsables sindicales declararon que no es fácil romper el silencio en torno a este tipo de violencia. Tan pronto como empiezan a hablar del tema con los demás, perciben una fuerte mezcla de emociones: ira, culpa, alivio y pasión por ir más lejos para poner fin a la violencia y apoyar a sus miembros y estudiantes que la están experimentando. En Gender at Work lo hemos visto una y otra vez: compartir historias y conectarse con los demás provoca inmediatamente reacciones entre los/las activistas sindicalistas y educadores/as.

Entre las estrategias que estos/estas responsables encontraron prometedoras para sus propios sindicatos figuran la formación de activistas sindicales a nivel nacional, provincial y local para animar las discusiones entre los miembros y estudiantes sobre la violencia basada en el género en la escuela y cómo defender su derecho a un entorno de aprendizaje y de trabajo seguro; el uso de boletines internos y radios comunitarias para aumentar la sensibilización de los miembros sobre la VBGE; el fortalecimiento de las estructuras sindicales mediante el aumento del número de responsables mujeres; alentar a los miembros jóvenes a tomar iniciativas en las actividades sindicales para poner fin a la VBGE; y la creación de espacios seguros dentro de las escuelas para que los estudiantes y el personal que experimentan situaciones de VBGE encuentren apoyo y reparación.

En 2022,esperamos reunir a los/las participantes de habla inglesa, francesa y portuguesa en seminarios virtuales multilingües con la ayuda de intérpretes profesionales, para compartir experiencias entre los grupos. Los facilitadores y facilitadoras de Gender at Work también apoyarán a los/las participantes en la planificación, realización y evaluación de sus propios seminarios virtuales en sus subregiones para que adquieran las competencias técnicas y de facilitación necesarias que les permitan hacer pleno uso de las plataformas en línea con el fin de informar e inspirar a sus miembros.

La violencia basada en el género en la escuela es un tema difícil que no deja a nadie indiferente. En Gender at Work, todos aquellos que hemos trabajado con responsables sindicales de la educación en toda África, siempre terminamos cada uno de estos encuentros profundamente conmovidos y animados a la vez por el valor, la dedicación y la integridad que los y las responsables sindicales aportan a estas conversaciones difíciles. motivo de esperanza.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.