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#16Días | “Cuando los docentes toman medidas, las escuelas se convierten en lugares más seguros para todos”, por madeleine kennedy-macfoy (IE) y Rex Fyles (Gender at Work).

publicado 10 diciembre 2020 actualizado 10 diciembre 2020
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La violencia de género en el entorno escolar plantea enormes desafíos a los sindicatos de la educación y a sus miembros. Porque cualquier persona dentro de las escuelas y en su entorno —docentes, estudiantes, personal de apoyo educativo— puede ser tanto perpetradora como víctima de dicha violencia. La violencia basada en el género en la escuela (VBGE) constituye una violación tanto del derecho a una educación de calidad como del derecho a unas condiciones de trabajo dignas. La persistencia de la violencia de género en las aulas, los centros escolares y las instituciones que los apoyan menoscaba la calidad de la educación, pues priva al alumnado de su derecho a la educación e impide que los educadores puedan realizar su trabajo de manera óptima.

Los sindicatos ocupan una posición privilegiada para movilizar a un enorme número de docentes y personal de apoyo educativo con vistas a obtener objetivos compartidos: 100 000 personas en nuestro caso. La labor de los sindicatos se apoya casi exclusivamente en las cotizaciones de sus miembros, lo que les permite servir a los intereses de estos últimos con autonomía y rendición de cuentas. Los sindicatos de la educación existen desde hace décadas y —además de defender los derechos laborales— han modelado importantes facetas de la historia de la humanidad, como por ejemplo la lucha por la independencia en muchos países. En suma, los sindicatos de la educación son importantes actores sociales.

En los últimos años, los sindicatos de la educación del mundo entero, agrupados en la Internacional de la Educación(IE) han mantenido un compromiso permanente en la lucha contra la violencia de género a largo plazo. En el 2015, el 7º Congreso Mundial de la IE —principal órgano de toma de decisiones de la organización— adoptó una resolución sobre VBGE y pidió a todas sus organizaciones miembros que tomen medidas para acabar con la VBGE en sus contextos respectivos. Ese mismo año, la última edición del Plan de Acción para la Igualdad de Género (2015-2019) de la IE incluía una referencia explícita para combatir la VBGE. El 8º Congreso Mundial de la IE (2019) adoptó por su parte una resolución sobre los castigos corporales.

El programa Los sindicatos de la educación toman medidas para acabar con la violencia basada en el género en la escuela aporta un convincente ejemplo de cómo los sindicatos de la educación traducen en acción esos compromisos. El programa se apoya en una intensa colaboración entre la Internacional de la Educación (IE), la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas(UNGEI, por sus siglas en inglés) y Gender at Work, junto con nueve organizaciones miembros de la IE en siete países (Etiopía, Gambia, Kenia, Sierra Leona, Sudáfrica, Uganda y Zambia), contando con el apoyo financiero del Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense.El objetivo del programa era situar a docentes, personal educativo y sindicatos de la educación a la vanguardia de los esfuerzos desplegados para poner fin en las escuelas a la violencia basada en el género.

El programa se enmarca en torno a dos pilares: el primero se centra en mejorar la capacidad de los sindicatos participantes y sus miembros para abordar la VBGE, poniendo a prueba, adaptando y difundiendo sistemáticamente enfoques innovadores a distintos niveles dentro de sus contextos respectivos. El segundo pilar del programa se concentra en actividades de promoción, diálogo político e intercambio de conocimientos con una amplia variedad de actores y colectivos interesados a nivel nacional, regional y global. Esto ha contribuido a crear un entorno favorable para asegurar que se cuente con un apoyo y compromiso continuos para poner fin a la VBGE incluso después de concluir el programa.

En el transcurso de cuatro años (2016-2019), Los sindicatos de la educación toman medidas llegó a más de 100 000 docentes y personal de apoyo educativo afiliados en los siete países, lo que les permitió desarrollar enfoques efectivos y sostenibles para hacer frente a la violencia de género en sus respectivos contextos y reinstaurar un diálogo político sobre la violencia basada en el género en la escuela en los foros globales (incluido el grupo de trabajo internacional para poner fin a la violencia de género en la escuela- en inglés).

El programa utiliza procesos de enseñanza sobre cuestiones de género(en inglés) dentro de cada sindicato, con vistas a empoderar a miembros y líderes sindicales para ser capaces de desafiar las dinámicas de poder en las aulas, las escuelas y las instituciones educativas mediante técnicas empíricas de aprendizaje basadas en interacción con sus pares. Los métodos que demostraron resultar particularmente eficaces entre los sindicatos de educación incluyen:

  • aprovechar el poder de contar historias para una mejor comprensión de cuestiones complejas y para instaurar confianza y empatía a la hora de abordarlas;
  • basarse en las experiencias vividas por las personas participantes para conectar con sus valores y motivaciones personales;
  • usar prácticas de mente-cuerpo-espíritu para revelar no solo “los hechos” en relación con la VBGE, sino también cómo los sienten y lo que realmente significan para docentes y alumnado, mujeres y hombres, niñas y niños;
  • empoderar y liberar a las personas para tomar medidas que consideren adecuadas dentro de sus propias vidas y esferas de influencia;
  • formar “equipos de cambio” para poner a prueba experimentos de cambio en distintas localizaciones y mejorar el aprendizaje entre pares;
  • cultivar espacios de reflexión para permitir a las personas aprender de sus propias acciones y beneficiarse de las experiencias de otros con el tiempo.

La combinación de estos enfoques permitió a los participantes ‘encontrar su voz’ e identificar normas sociales opresivas presentes en su trabajo y en sus vidas. Descubrieron nuevas maneras de fomentar actitudes, comportamientos y relaciones más equitativos en relación con el género dentro de los sindicatos y en las aulas.

El programa Los sindicatos de la educación toman medidas demostró que, cuando los sindicatos se enfrentan a la VBGE en sus propios contextos, logran una mayor comprensión y quieren afrontar otras dimensiones de desigualdad de género, incluyendo creencias, comportamientos, políticas y normas. No puede subestimarse tampoco la contribución de los líderes y del personal de los sindicatos responsable de coordinar el trabajo sindical respecto a la igualdad de género, sirviendo como ejemplo y perseverando en desafiar las normas y prácticas establecidas. Los enfoques y los resultados están ahora disponibles para una amplia audiencia a través de una serie de historias(en inglés) escritas por los propios participantes, así como en un documento que detalla estrategias sindicales(en inglés) para acabar con la violencia de género en el ámbito escolar. Compartiendo sus experiencias y percepciones, dirigentes y miembros de los sindicatos, docentes y personal educativo y las organizaciones que los apoyan confían en inspirar a otros para emprender más acciones en el esfuerzo global por crear escuelas e instituciones educativas libres de violencia de género.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.