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Bélgica: miles de personas salen a la calle para defender la educación pública y el futuro de la juventud

publicado 26 enero 2026 actualizado 28 enero 2026

Entre 6 500 y 8 000 personas han participado en una gran marcha ciudadana en Bruselas para denunciar las políticas de austeridad que afectan a la educación y a la juventud en Bélgica. Esta movilización pretende marcar un punto de inflexión y se inscribe en una dinámica más amplia de defensa del derecho a una educación pública, gratuita y de calidad.

Una movilización ciudadana de gran alcance por la escuela y la juventud

Familias, profesorado, alumnado y actores sociales se manifestaron conjuntamente en Bruselas el pasado 25 de enero de 2026 para defender el futuro de la escuela y de la juventud. Entre los lemas que podían leerse en las banderas y las pancartas figuraban: "La escuela merece recursos, no desprecio", "Educación sacrificada, democracia en peligro" y "Escuela atacada, futuro amenazado". Todos estos lemas transmitían un mensaje claro: frente a las políticas de austeridad, la escuela no puede convertirse en una variable de ajuste presupuestario. Junto a los sindicatos de la educación acudieron asociaciones de madres y padres, asociaciones de estudiantes y numerosas organizaciones ciudadanas, lo cual refleja que el malestar va mucho más allá del ámbito escolar.

Para la CSC Enseignement, "la situación es grave"

Para la CSC Enseignement, afiliada a la Internacional de la Educación, esta marcha ciudadana constituye un punto de inflexión.

"Estamos satisfechos de que tantas personas, en la primera movilización de este tipo, hayan salido a la calle un domingo de enero para expresar su preocupación por el futuro de sus hijas e hijos y de la educación", declaró Roland Lahaye, secretario general de la CSC Enseignement.

El dirigente sindical destacó que la movilización reflejaba una toma de conciencia colectiva: "Lo que está ocurriendo supera ampliamente el ámbito de la enseñanza. Hemos querido ser el punto de partida de un impulso ciudadano porque la situación es grave", insistió.

Austeridad y peligro para el derecho a la educación

Los sindicatos denuncian una serie de medidas presupuestarias que socavan la educación y agravan las desigualdades sociales: la imposición de tasas de matrícula en las academias, el aumento del coste de los cursos de la Adeps para el fomento de la actividad deportiva, la supresión de las comidas para el alumnado más desfavorecido, el incremento de las tasas de matrícula en la educación superior y la congelación de determinadas subvenciones, entre otras.

Según Roland Lahaye, estas decisiones políticas conducen a un callejón sin salida social, ya que las medidas adoptadas o anunciadas empujan hacia "una sociedad de la exclusión" en la que "hay jóvenes que corren el riesgo de quedarse en el camino, y eso no lo podemos tolerar".

También señaló el debilitamiento del diálogo social y la falta de escucha a quienes están sobre el terreno. En su opinión, el gobierno hace oídos sordos a las preocupaciones de la comunidad educativa y el diálogo se ha vuelto "meramente formal". "Hoy, la señal está en ámbar, antes de ponerse en rojo", advirtió.

Reformas del currículo común: preocupación en los centros educativos

Entre las principales preocupaciones figura el futuro del currículo común en la educación secundaria. Las adaptaciones decididas por el gobierno MR/Engagés, en particular la reintroducción de opciones a partir del tercer curso de secundaria, han suscitado una fuerte oposición sindical. El profesorado denuncia una falta de claridad organizativa y teme que se pongan en entredicho los objetivos del Pacto por una Educación de Excelencia, concebido inicialmente para reforzar la igualdad y retrasar los mecanismos de selección escolar.

Estas reformas, combinadas con una creciente escasez de docentes y un aumento de la carga de trabajo, están alimentando un profundo malestar en los centros educativos.

Reivindicaciones claras, en línea con la campaña "¡Por la pública!"

En su convocatoria conjunta a la movilización, padres y madres, estudiantes, profesorado, trabajadores y trabajadoras del sector educativo dicen estar "preocupados por las políticas de austeridad que atacan a la juventud y sacrifican el futuro de nuestros hijos, hijas y jóvenes".

Rechazan "una educación que excluye en lugar de apoyar y dotar de herramientas" y denuncian "la incertidumbre y el caos impuestos" por las políticas actuales, así como "este gobierno que cierra los ojos ante el malestar de la juventud".

Exigen "una educación de calidad, gratuita y accesible para todos y todas", "una educación que capacite en lugar de debilitar a las personas más vulnerables" y "una acción política que reduzca las desigualdades en lugar de reforzarlas".

Esta marcha ciudadana es solo el primer paso. Ya se anuncian otras movilizaciones para los próximos meses, en defensa de la escuela pública, del personal docente y del derecho fundamental de todos los niños y niñas a una educación emancipadora.

Esta lucha es plenamente compartida por la Internacional de la Educación y por muchas de sus organizaciones miembros, que se enfrentan en todo el mundo a políticas similares de austeridad, infradotación presupuestaria y cuestionamiento de los servicios públicos de educación.

Precisamente por eso, hace tres años, la Internacional de la Educación lanzó su campaña "¡Por la pública! Creamos escuela", un llamamiento urgente para que los gobiernos inviertan en la educación pública, un derecho humano fundamental y un bien público, y para que inviertan más en el personal docente, el factor más importante para lograr una educación de calidad.

En su carta de apoyo a la movilización de las afiliadas belgas, el secretario general de la Internacional de la Educación, David Edwards, señala que "por desgracia, las dificultades que estáis denunciando —los ataques a la financiación de la educación pública, el empeoramiento de las condiciones de trabajo del personal educativo, la incertidumbre cada vez mayor de las familias, la juventud y las comunidades educativas, así como el aumento de las desigualdades escolares— no ocurren exclusivamente en Bélgica. Forman parte de una tendencia mundial contra la que estamos luchando con total determinación".

"Por eso, la Internacional de la Educación está de vuestro lado, con la convicción de que el éxito de vuestras movilizaciones —y las de muchos otros países— contribuirá a reforzar un movimiento mundial en defensa de la escuela pública y de la situación del personal de la educación", añadió. "Juntos, más allá de las fronteras, lanzamos un mensaje común: financiar la educación pública es invertir en el futuro".

Y concluye diciendo: "Aplaudimos vuestro compromiso constante y vuestra determinación para defender los derechos de los trabajadores y las trabajadoras de la educación, del alumnado y de las familias. Podéis contar con nuestra solidaridad y nuestro apoyo continuado en esta lucha tan fundamental".