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Mundos de la Educación

Image credit: Võsukese lasteaed
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ISTP2026: Reflexiones con Estonia en el espejo

publicado 18 marzo 2026 actualizado 23 marzo 2026
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Cuando mi avión despegó de Tallin después de tres días extraordinarios en la Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente (ISTP) 2026, cerré los ojos, me puse los auriculares y empecé a escuchar una obra del querido compositor estonio Arvo Pärt. Spiegel im Spiegel —que significa, literalmente, "espejo en el espejo"— me brindó el hilo musical perfecto. Sus tríadas contemplativas crean una sensación expansiva de infinitud, una metáfora musical de los tres temas que habían protagonizado nuestros debates. El arpegio minimalista también me recordó el profundo arraigo de la naturaleza en el espíritu de aquella nación.

"Les doy la bienvenida a nuestros bosques": con esa frase nos recibió la ministra Kallas la mañana de la inauguración. Esa acogida me acompañó durante el resto de la estancia, sobre todo cuando confronté la reputación de Estonia como adalid de la tecnología, la digitalización y la innovación con la realidad que me mostró una visita a la escuela infantil Vosukese. Allí, un pequeño grupo de niños y niñas de cuatro años pasaba el martes explorando su entorno al más puro estilo nórdico: asumiendo riesgos, escalando, descubriendo. Nadie mencionó convincentes investigaciones sobre la baja ratio de estudiantes por docente de la clase que teníamos delante, pero su valor resultaba evidente. Toda la escuela se organizaba en torno a lo que he llegado a considerar "la triada estonia": forjar relaciones de confianza, fomentar la autonomía y alimentar la curiosidad a través de la indagación.

Para quienes nunca hayan asistido a una ISTP, debo decir que su estructura no puede ser más sencilla: ministras y ministros de Educación y liderazgos sindicales en delegaciones nacionales con una bandera común. A partir de ahí, se alejan del caldeado debate público y se adentran en un espacio de diálogo sincero basado en la evidencia. Liberarse de la política de titulares y declaraciones impactantes les permite hablar de los retos, compartir estrategias y cocrear compromisos de futuro. Además, un aspecto crucial es que una delegación solo puede participar si ministerio y sindicatos asisten juntos, lo que ya constituye toda una declaración de intenciones.

ISTP 2026 participants

Este año, el tema y los tres subtemas se presentaron como una trenza perfectamente entretejida: la naturaleza dinámica de la enseñanza (pedagogía), la libertad para enseñar (autonomía) y los riesgos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial (tecnología). Todos los días comenzaron con una visita a una escuela con el fin de anclar las conversaciones en la práctica real. Estonia, como anfitriona, no solo ha destacado por la organización logística, sino también por propiciar espacios cuidados, formales e informales, para la reflexión, la colaboración y la conexión.

A lo largo de estos tres días, emergió en repetidas ocasiones una preocupación compartida: el ritmo del cambio en la educación requiere un liderazgo que defienda una transformación centrada en la relación entre estudiantes y docentes. Una y otra vez, las delegaciones reiteraron que la educación es relacional, no transaccional, que la confianza y el vínculo humano son el pilar de los sistemas más eficientes.

Los debates sobre la autonomía pusieron de manifiesto lo indefinido que se ha tornado el término. Demasiado a menudo, la autonomía profesional y autonomía escolar se confunden, y la historia está plagada de reformas que han fracasado por ese defecto de diseño. Esos pasos en falso han supuesto el aislamiento de multitud de docentes en sistemas incoherentes y fragmentados. Las delegaciones coincidieron en que la auténtica autonomía profesional precisa una orientación con sentido, una financiación adecuada y equitativa, colaboración profesional y un diálogo social permanente. Esas no son cuestiones periféricas, son la infraestructura básica de la confianza.

En cuanto a la IA, Estonia nos animó a "cambiar de marcha", una metáfora muy elocuente. Muchas de las personas participantes señalaron que a veces el progreso no consiste en acelerar, sino en reducir la velocidad: adaptarse al terreno y a las pruebas disponibles, conducir con seguridad y de acuerdo con la experiencia pedagógica. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Internacional de la Educación y otras voces recordaron la aparición de señales que apuntan a que el sistema está creando condiciones propicias para la descarga cognitiva a costa de la paciencia y la maestría. Ante las presiones comerciales que instan a una adopción rápida, las delegaciones enfatizaron la necesidad de establecer asociaciones sólidas e independientes entre gobiernos, academia y sindicatos para investigar las repercusiones, instaurar protecciones y garantizar que la tecnología se emplea para reforzar, no para suplantar el criterio profesional del profesorado y el desarrollo emocional y cognitivo del estudiantado. Los riesgos no afectan únicamente al estudiantado; la creciente carga de trabajo también puede impulsar al personal docente a aligerar las tareas de planificación o evaluación por vías que acaben erosionando sus conocimientos pedagógicos.

En la sesión pública final, se anunció que la ISTP de 2027 se celebrará en el Reino Unido y se presentaron los compromisos nacionales. De todos ellos, el que más me impactó fue el de Ucrania, país al que se ha invitado todos los años desde la invasión. Su Ministerio de Educación y el equipo directivo del Trade Union of Education and Science Workers of Ukraine (TUESWU, Sindicato de Personal de la Educación y la Ciencia de Ucrania) reiteraron su firme propósito de colaborar para superar los retos y lograr reformas duraderas. También invitaron a todas las delegaciones a unirse a la celebración del Día Mundial de las y los Docentes en el ISTP4Ukraine, dedicado a subrayar la importancia del profesorado para la construcción de la nación. Su mensaje fue inequívoco: si es posible cooperar en mitad de una guerra, sin duda también lo es en cualquier sitio.

Con la delegación de Ukrania en la ISTP 2026

Cuando volví a escuchar la música de Pärt en el vuelo de vuelta a casa, me vinieron a la mente esos espejos paralelos. Estonia nos brindó la posibilidad de reflexionar no solo sobre su propia trayectoria, sino también sobre las alternativas que tienen ante sí todos los sistemas educativos. La confianza, la profesionalidad y el vínculo humano siguen conformando la tríada de la que depende nuestro futuro colectivo.

Las opiniones expresadas en este blog pertenecen al autor y no reflejan necesariamente ninguna política o posición oficial de la Internacional de la Educación.