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Ucrania: de la solidaridad de emergencia al poder sindical

publicado 25 marzo 2026 actualizado 30 marzo 2026

Los sindicatos de todo el mundo están apoyando al profesorado de Ucrania en su lucha por organizarse, defender la educación pública y hacer respetar los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Mientras que la invasión rusa a gran escala de Ucrania entra en su cuarto año, los socios de la cooperación para el desarrollo (CD) de la Internacional de la Educación y los/las líderes sindicales siguen reforzando la solidaridad.

La ayuda de emergencia sigue siendo vital para mantener en funcionamiento las escuelas y los sindicatos en medio de los cortes de electricidad y los ataques contra la infraestructura civil. Sin embargo, igualmente esencial es la inversión a largo plazo en la fuerza sindical: la capacidad de negociar, de defender los derechos laborales y de exigir responsabilidades a los Gobiernos, ahora y durante la reconstrucción.

Desde Ucrania, durante un DC Café en línea dedicado a las actividades que se llevan a cabo en su país, Kateryna Maliuta Osaulova, secretaria internacional del TUESWU , el sindicato de trabajadores de educación y ciencia de Ucrania, describió una realidad cotidiana en la que se vive al ritmo de las sirenas de los ataques aéreos, los cortes de electricidad y el agotamiento. “Esta sucesión incesante de tragedias conduce al agotamiento, no solo físico, sino también emocional. Y estas son las condiciones en las que viven y trabajan las educadoras y los educadores ucranianos”, afirmó.

“Detrás de cada cifra hay una vida humana”

Las estadísticas ayudan a comprender la magnitud de la destrucción, reconoció Osaulova, pero nunca cuentan la historia completa. “Detrás de cada cifra hay una vida humana”, subrayó.

Miles de centros educativos han resultado dañados o destruidos. La enseñanza continúa en refugios, sótanos o en línea, a menudo sin calefacción ni suministro eléctrico fiable. El personal de la educación soporta cargas de trabajo excesivas a cambio de salarios extremadamente bajos, mientras que el deterioro constante de las condiciones de trabajo aleja a la juventud de la profesión. El resultado es una crisis cada vez más profunda tanto a nivel del personal como desde el punto de vista moral, que amenaza el futuro mismo de la educación pública.

La solidaridad tiene una dimensión política y material

Para Jelmer Evers, director del Comité Sindical Europeo de la Educación, la estructura regional en Europa de la Internacional de la Educación (CSEE), la discusión tocó el núcleo mismo de la razón de ser del sindicalismo internacional. La solidaridad, afirmó, no es simbólica. Es una herramienta concreta que inclina la balanza de poder, especialmente cuando los sindicatos se enfrentan a los gobiernos.

Destacó dos dimensiones indisociables. La solidaridad política refuerza las posiciones negociadoras de los sindicatos gracias a una presión coordinada, la defensa de sus intereses e intervenciones formales. La solidaridad material, a través de mecanismos como el Fondo de Solidaridad de la Internacional de la Educación, responde a las necesidades inmediatas, en particular haciendo posible que las oficinas sindicales permanezcan abiertas y operativas durante los apagones. Asimismo, señaló que la rápida movilización que siguió al llamamiento urgente de la IE del 1 de marzo de 2022, marcó una diferencia tangible sobre el terreno, ya fuera en forma de generadores o de infraestructura básica.

La presión coordinada rinde frutos

Uno de los mensajes centrales del seminario web fue que la solidaridad debe traducirse en logros concretos: buenas condiciones de trabajo y una remuneración justa.

Kateryna Maliuta Osaulova explicó cómo la sostenida labor de promoción e incidencia por parte de la IE, el CSEE y las organizaciones afiliadas contribuyó a hacer frente a los ataques contra los derechos laborales y a incluir las reivindicaciones salariales en la agenda política. Gracias a cartas coordinadas, intervenciones formales y la movilización durante el proceso presupuestario, los sindicatos consiguieron un aumento del 30% en los salarios del personal docente a partir de enero de 2026, seguido de un nuevo aumento del 20% a partir del mes de septiembre. Estos esfuerzos también han contribuido a frenar las propuestas destinadas a intensificar las cargas de trabajo, extender el uso de los contratos de duración determinada y debilitar las protecciones contra el despido.

Olha Chabaniuk, vicepresidenta del TUESWU y miembro del Comité Ejecutivo de la IE, presentó este trabajo como una respuesta directa a las reivindicaciones de educadoras y educadores en favor de una voz más fuerte y un diálogo social genuino. Las ruedas de prensa organizadas por los sindicatos y una mesa redonda sobre la remuneración justa reunieron al Gobierno, a los sindicatos y a los socios, y contribuyeron a garantizar que las necesidades del personal docente se tuvieran en cuenta en el presupuesto estatal de 2026.

Apoyo sensible al trauma para mantener en pie las aulas y las comunidades

La solidaridad también significa responder a necesidades que a menudo quedan relegadas a un segundo plano. En representación de la AFT, la Federación Americana de Docentes, John Lindenau comentó en detalle una colaboración centrada en el apoyo sensible al trauma para los miembros del profesorado y del alumnado que viven en medio de la guerra.

Los seminarios en línea llegaron a unos 200 docentes, dotándoles de herramientas para reconocer el trauma, crear aulas emocionalmente seguras y apoyar a los niños y niñas que experimentan ansiedad, retraimiento o agresividad.

El objetivo, según Lindenau, era crear “una red de docentes líderes que actuaran como agentes de apoyo y estabilidad dentro de su comunidad”, capaces de transmitir conocimientos siguiendo un modelo en cascada, reforzando así la resiliencia “no solo durante la guerra, sino también una vez que esta termine”.

“No se trata de un mero componente adicional”, subrayó Osaulova. “Es una necesidad fundamental: apoyar a nuestro profesorado, apoyar a nuestros niños y niñas”. La demanda de esta formación superó las expectativas, especialmente por parte de docentes que se afiliaron al sindicato específicamente para acceder al programa y que luego transmitieron lo aprendido a sus compañeros y compañeras, a sus familias y a sus comunidades.

Fortalecer las estructuras sindicales, las competencias y el diálogo social

Desde Alemania, Mathis Wilk, del Gewerkschaft Erziehung und Wissenschaft (GEW), presentó una colaboración de dos años iniciada en 2024 con un objetivo claro: fortalecer las estructuras y el poder de negociación del TUESWU en tiempos de guerra. Este proyecto sindical cuenta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Económico y Cooperación de Alemania.

El proyecto se centra en la formación de multiplicadores sindicales, el desarrollo de servicios orientados a la participación y al fortalecimiento del diálogo social con el fin de conseguir mejores salarios y condiciones. Las actividades abarcan desde seminarios sobre organización sindical, medios de comunicación e infraestructura de comunicación hasta encuestas a gran escala que respaldan una labor de promoción basada en datos empíricos, hasta foros juveniles, intercambios de delegaciones y acuerdos de doble afiliación previstos para el profesorado ucraniano desplazado en Alemania.

Olha Chabaniuk estableció un vínculo directo entre estas iniciativas y la fuerza de negociación. La formación impartida a 150 multiplicadores/as sindicales en todas las regiones, la colaboración con la Universidad Mundial del Trabajo (GLU) y la traducción al ucraniano de herramientas sindicales actualizadas amplían el alcance y las capacidades del sindicato, atraen a nuevas organizaciones y refuerzan el papel del TUESWU como interlocutor social fiable y organizado.

De la respuesta de emergencia al poder duradero

Al finalizar el DC Café, Evers instó a los sindicatos a centrarse en la generalización de lo que funciona. Los ejemplos de Ucrania, Alemania y Estados Unidos ponen de relieve una enseñanza común: la solidaridad de emergencia es más eficaz cuando se vincula conscientemente a la renovación y al poder sindical a largo plazo.

Olha Chabaniuk explicó que mantener la atención internacional es importante, no como un gesto, sino como una estrategia. La cooperación entre sindicatos ya proporciona herramientas concretas para defender a las educadoras y educadores, reforzar la negociación colectiva y proteger la educación pública. En un mundo en el que las crisis se superponen, este tipo de solidaridad no solo sigue siendo relevante, sino esencial.

Léase también Solidaridad con Ucrania: Voces desde la primera línea de la lucha por la libertad y la democracia.