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República Centroafricana: el sindicato de la educación da la voz de alarma ante la magnitud de la escasez de profesorado

publicado 8 abril 2026 actualizado 10 abril 2026

La República Centroafricana se enfrenta a una situación educativa alarmante: aulas con hasta 250 estudiantes, miles de docentes con formación, pero sin incorporarse a la función pública, la dependencia de contratos financiados por el Banco Mundial y un sector privado que amenaza la educación pública.

La crisis actual en el país refleja un fenómeno global: la escasez de docentes y el derrumbe de la profesión debido a la falta de una inversión pública suficiente.

"La escasez de profesorado es evidente tanto en Bangui como en las zonas rurales", señala Jeremi Goga Nzapayeke, secretario general del Syndicat national des enseignants autonomes de Centrafrique (SYNEAC)."En cada aula puede llegar a haber entre 200 y 250 estudiantes. El profesorado no se puede mover de la zona de la pizarra porque no tiene espacio", agrega.

La escasez nacional, un reflejo de la falta de profesorado a escala global

La República Centroafricana no es un caso aislado. La UNESCO estima que serán necesarios 50 millones de docentes adicionales de aquí a 2030 para cubrir las necesidades a nivel mundial. La infrafinanciación crónica y el abandono masivo de la profesión por parte del profesorado debido a la precariedad están provocando el deterioro de los sistemas educativos de todo el mundo.

En la República Centroafricana, la situación es aún más grave: el país cuenta con 1 782 docentes integrados en la función pública y 6 150 con contratos temporales financiados por el Banco Mundial.

Este personal temporal, formado por el Estado pero no incorporado a la función pública, sostiene a día de hoy la continuidad de la educación pública hasta que finalice la financiación en abril.

"Quienes han firmado estos contratos tienen más posibilidades de incorporarse, pero no es una solución sostenible", advierte Nzapayeke.

Cuando el Banco Mundial sustituye al Estado: una externalización preocupante

Para compensar la falta de incorporaciones a la función pública entre 2021 y 2023, el Banco Mundial asumió la contratación temporal del profesorado graduado de centros públicos: 80 000 FCFA (≈ 122 €) para el profesorado de primaria, 90 000 FCFA (≈ 137 €) para el profesorado de secundaria, 100 000 FCFA (≈ 152 €) para el profesorado de bachillerato.

Se trata de la misma lógica que en muchos otros países en situación de austeridad: sustituir puestos de empleo estable por contratos temporales, sin perspectivas de carrera a largo plazo ni derechos sindicales plenos.

Los fondos públicos para la formación, los beneficios para el sector privado

Actualmente, el país cuenta con 20 centros regionales de formación pedagógica (CPR) donde cada año se forman decenas de futuros docentes de primaria. En Bangui, las promociones pueden alcanzar las 300 personas.

Sin embargo, ante la falta de incorporación a la función pública, muchos se ven obligados a trabajar en el sector privado con salarios inferiores: 50 000 FCFA (≈ 76 €), 70 000 FCFA (≈ 107 €), 80 000 FCFA (≈ 122 €), según las escuelas.

"Los fondos públicos financian la formación del profesorado, pero es el sector privado quien se beneficia de ello", señala Nzapayeke.

Este desvío de recursos públicos hacia proveedores privados es un fenómeno global ampliamente documentado por la Internacional de la Educación, que ya ha advertido en varias ocasiones que la privatización, lejos de mejorar la educación, la debilita.

Aulas masificadas y condiciones inviables

La consecuencia más visible de esta escasez es el aumento extremo de las ratios: hasta 200 o 250 estudiantes por aula en algunas zonas.

Por el contrario, algunos centros apenas cuentan con 50 estudiantes.

"No disponemos de datos del ministerio sobre el número de centros privados ni sobre su alumnado", insiste el dirigente del SYNEAC.

Cuando los sindicatos se consideran adversarios: un ataque al diálogo social

En lugar de colaborar con los sindicatos para reconstruir un sistema educativo debilitado, las autoridades de la República Centroafricana cierran la puerta al diálogo.

"Le hemos dicho al ministerio que somos sus socios. Pero en la República Centroafricana se percibe a los sindicalistas como enemigos. Así es imposible que la educación pública avance".

Las tensiones en torno a los derechos sindicales y al respeto del diálogo social no son exclusivas de este país: se multiplican a escala global, allí donde los gobiernos responden a la crisis educativa con represión o inacción, en lugar de hacerlo mediante la inversión pública.

La campaña "¡Por la pública! Creamos escuela"

La situación en la República Centroafricana hace más urgente, si cabe, la campaña de la Internacional de la Educación " ¡Por la pública! Creamos escuela", que insta a los gobiernos a invertir masivamente en empleo público estable, garantizar salarios dignos, asegurar condiciones laborales sostenibles, respetar plenamente los derechos sindicales y poner fin a la privatización que desvía los recursos públicos.

La profesión docente no necesita contratos temporales financiados por proveedores de fondos externos, sino un Estado que asuma su responsabilidad, financie la educación pública y proteja al personal que trabaja en ella.

Tal como sostiene Nzapayeke: "No se puede construir una educación de calidad basándose en la precariedad. Es fundamental que el profesorado acceda a la función pública y cuente con el reconocimiento y el apoyo adecuados".